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'Fast Innovation'

La velocidad a la que se innova importa

El emprendedor Pau-Garcia Milà anima a las pequeñas empresas a aprovechar que pueden tomar decisiones rápido para lanzar el mayor número de soluciones posibles

Guillem Tapia

El emprendedor Pau Garcia-Milà.

El emprendedor Pau Garcia-Milà. / JORDI COTRINA

Todas las empresas están condenadas a desaparecer si dejan de innovar. Esta es una de las principales premisas que Pau Garcia-Milà, emprendedor en serie y profesor en distintas escuelas de negocio. Durante la presentación del taller Fast Innovation, celebrado en el marco del coloquio organizado por BBVA y EL PERIÓDICO, Garcia-Milà puso sobre la mesa el concepto Time To Tomb (TTT), que hace referencia al tiempo que una compañía puede sobrevivir sin lanzar nuevas soluciones al mercado o manteniendo inalterados sus procesos sin atender a las necesidades cambiantes de sus clientes.

Garcia-Milà señaló que la diferencia entre el TTT de grandes empresas y las pymes es abismal: mientras una gran corporación podría seguir operando entre 10 y 20 años sin innovar, la mayoría de pequeñas y medianas compañías desaparecerían del mapa en pocos meses. Un brecha temporal que, sin duda, debe afectar a la planificación de las firmas.

No obstante, precisamente este decalaje es el que empuja a las empresas de menor tamaño a innovar permanentemente y, en este aspecto, son mucho más dinámicas. Según Garcia-Milà, las pymes o start-ups son capaces de desarrollar y lanzar nuevas soluciones en menos de un mes mientras que una gran empresa tarda entre uno y dos años.

A pesar de que, sobre el papel, las grandes compañías pueden mantenerse muchos años sin innovar, lo cierto es que la autocomplacencia –o falta de capacidad para adaptarse a los cambios– se ha llevado por delante a verdaderos colosos empresariales. El emprendedor señaló como ejemplos más sonados los de Nokia o Motorola, dos gigantes que llegaron a tener más del 50% de la cuota de mercado en el sector de la telefonía móvil y que, en cuestión de poco tiempo, fueron barridas por sus competidores y quedaron reducidas a la irrelevancia. La innovación se llevó también por delante a otras firmas como Motorola.

Innovar, pues, puede marcar la supervivencia de las empresas. Pero la clave, además de hacerlo, es el tiempo que se dedica a ello y la velocidad con la que se desarrolla, apuntó el emprendedor. Y puso una cifra clave sobre la mesa: el 80%. Este es el porcentaje de las innovaciones que fracasan. «Hay que innovar, y hacerlo muchas veces», agregó.

Si una empresa concentra sus esfuerzos en un solo proyecto durante un año, este puede fracasar y hundir la empresa. Si realiza dos proyectos en seis meses, estos también pueden fracasar. En cambio, si se realizan cinco proyectos innovadores en poco tiempo, es más fácil que alguno de ellos tenga éxito y, por tanto, que la empresa pueda superar a la competencia.

Garcia-Milà también quiso hacer énfasis en que toda empresa, por pequeña que sea o por producto tradicional que haga, puede innovar. Y puso el ejemplo de Brompton, fabricante de bicicletas británico que lleva 30 años produciendo casi el mismo diseño de bici. En el caso de esta compañía, la innovación no ha sido en el producto, sino en crear alrededor del vehículo un club de seguidores con acceso a salas VIP, carreras especiales... 

Emprendedor precoz

Garcia-Milà fue un emprendedor precoz que con tan solo 17 años fundó su primera empresa, eyeOS. La start-up, que permitía acceder al escritorio del ordenador desde la nube, fue vendida a Telefónica en el 2014, aunque finalmente en el 2016 la teleoperadora dio por finalizado el proyecto. Garcia-Milà también fue nombrado innovador del año en el 2011 por la publicación del MIT TR-35 y recibió el galardón Fundación Príncipe de Girona Empresa en 2010. Actualmente, dirige la firma consultora IdeaFoster –que él mismo fundó– y es profesor en la escuela de negocios Esade.