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tributación

El impuesto de patrimonio pasa de temporal a fijo

Hacienda abandona las prórrogas anuales y deja como permanente el tributo y eleva al 3,5% el último tramo de la tarifa estatal

Catalunya recauda en torno a la mitad del gravamen cuyos ingresos en total superan los 1.000 millones de euros

Agustí Sala

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en el Congreso de los Diputados.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en el Congreso de los Diputados. / JOSÉ LUIS ROCA

Se acabaron las prórrogas anuales. El impuesto de patrimonio se consolida y se convierte en permanente, según ha anunciado la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, tras entregar en el Congreso el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el 2019.

Catalunya es una de las más beneficiadas con esta medida, ya que recauda casi la mitad de los más de 1.000 millones que se ingresan por este gravamen. La previsión de ingresos para el 2018 por parte de la Generalitat superó los 521 millones. Otras comunidades, como Madrid, decidieron dejar de exigirlo.

Montero ha explicado que, al darle a este gravamen que pagan unos 200.000 contribuyentes un carácter estable, "quien quiera suprimirlo tendrá que hacerlo por ley". Las comunidades que mantienen este impuesto se vieron beneficiadas por la norma que en el 2013 obligó a los contribuyentes a declarar sus bienes en el exterior, así como la amnistía fiscal

El Gobierno deroga el apartado segundo del artículo único del Real Decreto ley 13/2011, de 16 de septiembre, por el que se restablece el impuesto sobre el patrimonio, con carácter temporal. Eso significa quew se conv ierte en permanente. En el proyecto de cuentas también se eleva un punto el último tramo de la tarifa estatal del impuesto hasta el 3,5% a partir de bases liquidables a partir de 10.695.996,06 euros. Esta escala es la que se aplica cuando la autonomía no tiene aprobada una propia. En Catalunya el tipo en ese tramo del tributo es del 2,75%. El Gobierno estima que el aumento del último tramo aportará en total 339 millones adicionales a las autonomías que gravan con este tributo.

Este gravamen, del que hay pocos ejemplos en Europa, fue suprimido por parte del Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, pero lo resucitó en el 2010 dada la caída de ingresos provocada por la crisis. Desde entonces se ha ido prorrogando su vigencia anualmente. Su desaparación estaba prevista para el 2012, pero se ha ido prorrogando anualmente desde entonces, también por parte de los ejecutivos del PP.

En el apartado de los ingresos, el Gobierno prevé obtener este año 227.356 millones de euros, una cota récord gracias a la subida impositiva a grandes empresas y rentas más altas recogida en el proyecto de cuentas para el 2019 y a pesar de que se ha revisado en una décima a la baja la previsión de crecimiento, hasta el 2,2%.

Con estas estimaciones, el Ejecutivo de Pedro Sánchez espera financiar unas políticas de gasto que suben en todos los capítulos, salvo el relativo a los intereses de la deuda pública.

El aumento del 9,5% de los ingresos impositivos permite mantener el techo de gasto de 125.064 millones informado a las Cortes en julio, a pesar de que las cuentas se han elaborado con el objetivo de déficit vigente (1,3% del producto interior bruto -PIB- para el conjunto de las administraciones), más exigente que el propuesto por el Ejecutivo socialista (1,8%).

El Presupuesto consolidado -que además del Estado, incluye Seguridad Social y organismos autónomos- se eleva a 365.520 millones, el 3,1% más que en 2018, de los que la mayor parte se corresponde con el gasto en pensiones, que crece un 6,2 %, hasta 153.864 millones.

Las políticas de gasto se financiarán en buena medida con una recaudación tributaria que aspira a ser la mayor de la historia gracias al ciclo económico y la subida de impuestos como el IRPF, por el que se ingresarán 86.454 millones, el 4,9% más, si bien el impuesto de sociedades será el que registre el mayor incremento relativo, del 14,1 %, hasta 27.579 millones.

El IRPF subirá dos puntos para rentas a partir de 130.000 euros y cuatro puntos a partir de 300.000 euros. En el impuesto de sociedades se fija un tipo mínimo del 15% de la base imponible para grandes empresas.

Por el contrario, se rebaja el tipo en sociedades del 25% al 23% para las empresas que facturan menos de un millón de euros y se reduce al 10% el IVA de los servicios veterinarios y al 4 % el de los productos de higiene femenina y el de las descargas y suscripciones de libros, periódicos y revistas.

Pese a estas rebajas, el aumento del consumo propiciará un incremento del 11,7% de la recaudación procedente del impuesto sobre el valor añadido (IVA), hasta 78.307 millones. El impuesto especial sobre el gasóleo aumenta en 3,8 céntimos por litro y un 30% de lo recaudado se dedicará en el 2020 a impulsar la renovación del parque automovilístico y a ayudar a las empresas en su transición ecológica.

En las previsiones de ingresos también se contemplan 1.200 millones del nuevo impuesto sobre determinados servicios digitales y 850 millones del que grava las transacciones financieras, si bien ambas figuras todavía están pendientes de tramitación como proyectos de ley.

Las nuevas medidas de ingresos, incluyendo las figuras impositivas de nueva creación, aportan en un año completo un total de 5.654 millones de euros, según Hacienda.