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LUCHA CONTRA LA EVASIÓN FISCAL

La amnistía fiscal y los bienes en el exterior engordan el impuesto de patrimonio

La base del tributo de quienes declaran activos fuera de España se ha disparado el 78%

La riqueza consignada por quienes se acogieron a regularización del 2012 sube el 82%

Agustí Sala

Oficinas de Hacienda en la plaza de Letamendi de Barcelona.

Oficinas de Hacienda en la plaza de Letamendi de Barcelona. / DANNY CAMINAL

Buenas noticias para las autonomías. El impuesto del patrimonio, que está cedido a las comunidades, se ha visto muy beneficiado por la obligación impuesta en el 2013 de declarar los bienes que se poseen en el exterior. Y, aunque la recaudación obtenida por la amnistía fiscal del 2012 apenas llegó a la mitad de los 2.500 millones que se habían previsto, los efectos posteriores de aflorar estos activos a cambio de un peaje del 10%, que al final apenas fue del 3% de media, también se han dejado notar en las arcas autonómicas como empezó a verse en la campaña del 2014.

El tributo que grava el patrimonio aporta a las comunidades autónomas unos 1.000 millones de euros al año. Existe la excepción de la Comunidad de Madrid, donde tiene un carácter censal, ya que el Ejecutivo de la autonomía decidió aplicar una bonificación del 100% en la cuota. En La Rioja, donde el gobierno autonómico también está en manos del PP, se aplica una rebaja, pero del 50%.

El gravamen aporta al año a las comunidades autónomas unos 1.000 millones de euros

Según un análisis realizado por la Agencia Tributaria, la base imponible del impuesto del patrimonio de quienes presentaron el impreso 720, en el que se informa de los bienes en otros países, aumentó el 78% entre el 2007 y el 2015, de 61.100 millones a 109.200 milloens. Esa es una obligación que estableció el ministerio de Hacienda una vez cerrado el periodo de amnistía fiscal que acabó en noviembre del 2012.

Esa vía se convirtió en la última oportunidad para aflorar bienes y activos ocultos y evitar una sanción que podía superar el valor de lo eludido (150%) y sin posibilidad de prescripción en el caso de que Hacienda lo descubriera antes de ser declarado.

Durante el mismo periodo del 2007 al 2015, la base declarada por parte de los contribuyentes que no contaban con bienes fuera de España, descendió el 32%, según la información de la agencia.

En varias autonomías, como en Catalunya, han notado en sus arcas los efectos tanto de la declaración de bienes en el extranjero como de la amnistía fiscal. Después del desplome experimentado en los ejercicios en los que desapareció el tributo (2008 a 2010), los ingresos han despegado.

De hecho, hasta julio pasado, la recaudación por este gravamen se elevó en Catalunya hasta casi alcanzar el nivel de los 500 millones de euros, según los datos de la Conselleria de Economia.

Además la Agència Tributària de Catalunya (ATC), con el apoyo de la estatal, ha reforzado los controles y ha descubierto nuevos declarantes. Este año ha aflorado unos 35 millones de euros de contribuyentes que deberían presentar la declaración del impuesto de patrimonio y no lo hicieron y otros que declararon menos de lo que debían.

En el caso de quienes se beneficiaron de la amnistía fiscal (impreso 750), el aumento de las bases del tributo entre el 2007 y el 2015 fue de más del 82%, de 28.600 millones a 52.100 millones, según el mismo análisis. Además hubo quienes presentaron ambos impresos y cuyas bases pasaron de 23.900 millones en el 2007 a 46.000 millones en el 2015.

PERIODO SIN IMPUESTO 

Para el estudio se tiene en cuenta el 2007 porque fue el último ejercicio de devengo del tributo, que dejó de exigirse entre el 2008 y el 2010, antes del proceso de afloramiento de activos en el exterior y la amnistía fiscal previa en el 2012.

De hecho, en la declaración del patrimonio del 2012, en relación al ejercicio del 2011, los contribuyentes del impreso 720 ya aumentaron el 29% las bases declaradas con respecto al 2007. El resto, hasta completar el incremento de base imponibles entre el 2007 y el 2015, se produjo en relación con el patrimonio del 2012.

En el caso de quienes se acogieron a la amnistía fiscal, el alza de las bases en el 2011 con respecto al 2007 fue de más del 40%.

Los declarantes de bienes en el extranjero han pasado de suponer el 12% de la base imponible total a ser el 31% en el 2015.

Según Hacienda, estos datos reflejan que "más que un incremento de patrimonios, se ha producido un afloramiento de activos que se encontraban ocultos en el extranjero, y que se han ido declarando a partir del año 2012", especialmente por parte de los tramos más altos del tributo.

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