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Política Monetaria

El BCE ve un "crecimiento sólido", aunque recomienda "impulsos monetarios"

El organismo financiero europeo alerta de los riesgos del renacimiento del proteccionismo para la bonanza de los países de la UE

El Periódico

Mario Draghi, presidente del BCE.

Mario Draghi, presidente del BCE. / Francois Lenoir (REUTERS)

El Banco Central Europeo (BCE) ve a la eurozona en buen camino, pero considera que todavía necesita impulsos de la política monetaria para acercarse a la meta de una inflación ligeramente por debajo del 2%. "Hay que subrayar que los datos disponibles confirman un crecimiento sólido y con una amplia base en la eurozona", dicen las actas de la reunión del organismo los días 25 y 26 de julio.

"Además, hay que resaltar que la fortaleza de la economía en la zona del euro genera confianza en que la aproximación de la inflación a un nivel cercano pero inferior al 2% continuará, pero hay que dejar claro que para llegar a ello se requieren aún impulsos monetarios notables", se agrega.

Las citas anteriores, tomadas de la intervención del economista jefe del BCE, Peter Praet, apoyan el mantenimiento de momento de la política de intereses bajos, aunque a la vez abre la perspectiva de un regreso a mediano plazo a la normalidad en la política monetaria. De momento, tal como lo ha dejado claro el BCE, los tipos de interés bajo se mantendrán, "por lo menos hasta después del verano del 2019 y en todo caso durante el tiempo que esto se considere necesario".

Reducción de la compra de bonos

El primer paso hacia la normalización, sin embargo, se dará antes con una reducción del volumen del programa de compra de bonos, previsiblemente para diciembre de este año, de 30.000 millones a 15.000 millones de euros mensuales.

Pese a una ralentización del crecimiento en la eurozona en el primer trimestre del 2017, que se atribuye ante todo a un debilitamiento de los impulsos del comercio exterior, el BCE considera que el auge continuará y que los riesgos siguen siendo moderados.

El principal riesgo es el renacimiento del proteccionismo que, más allá de efectos directos derivados de la imposición de aranceles sobre determinados productos, pueden llevar a un debilitamiento de la confianza en la economía mundial. Las disputas comerciales, apunta el BCE, ya han afectado a diversos mercados bursátiles, entre los que destaca el caso chino.

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