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banco internacional de pagos

Los bancos centrales descartan que las criptomonedas sustituyan al dinero tradicional

El BIS advierte de que las monedas virtuales no pueden garantizar la estabilidad de su valor

P. Allendesalazar / Madrid

Un ciudadano israelí pasa delante de una oficina de cambio de bitcoines, en Tel-Aviv.

Un ciudadano israelí pasa delante de una oficina de cambio de bitcoines, en Tel-Aviv. / AFP/JACK GUEZ

Las criptomonedas como bitcoin pueden tener algunas utilidades, pero también grandes defectos que les impedirán sustituir nunca al dinero convencional. Así lo ha advertido este domingo el Banco de Pagos Internacionales (BIS), organismo con sede en Basilea (Suiza) que agrupa a los 60 principales bancos centrales del mundo. Unos bancos centrales que son, precisamente, los mayores responsables mundiales de la emisión del dinero tradicional, con lo que su mensaje no deja de tener un componente de reivindicación de su propia importancia.

"La tecnología descentralizada en la que se basan los 'tokens' digitales privados no puede reemplazar al sistema de bancos centrales, plenamente probado y seguro. El uso de las actuales criptomonedas se hace más laborioso conforme aumenta el número de usuarios, a diferencia del dinero convencional, que funciona mejor cuantas más personas lo utilizan y confían en él", ha argumentado el organismo.

No es ni mucho menos la primera institución que alerta sobre las limitaciones y riesgos de las criptomonedas. Entre otros, la Autoridad Bancaria Europea (EBA), la Autoridad Europea de Mercados y Valores (ESMA) y la Autoridad de Seguros y Pensiones (EIOPA) advirtieron en febrero a los consumidores europeos sobre el elevado grado de especulación y el riesgo extremo de invertir en estas divisas virtuales. También el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) alertaron ese mes de que "existe un alto riesgo de pérdida o fraude" en las últimas ofertas de inversión basadas en estas monedas. Además, se han registrado episodios de elevada volatilidad en sus valoraciones por la alarma desatada en torno a los intermediarios de compraventa.

Estabilidad del valor

En un informe significativamente titulado 'Criptomonedas: mirando más allá de la moda', el Banco de Pagos Internacionales ha querido ir más lejos y ofrecer un nuevo enfoque para dejar claras las limitaciones y peligros de este dinero virtual. El argumento principical es que la esencia del dinero de calidad como instrumento para facilitar las transacciones económicas "ha sido siempre la confianza en la estabilidad de su valor".

"La manera probada, comprobada y resilente de aportar confianza al dinero en los tiempos modernos es la de los bancos centrales independientes. Ello implica unos objetivos convenidos: una política monetaria y objetivos de estabilidad financiera claros; independencia operacional, instrumental y administrativa; y rendición de cuentas democrática, para asegurar un amplio apoyo político y legitimidad. Los bancos centrales independientes han logrado ampliamente su objetivo de salvaguardar el interés económico y político de la sociedad en tener divisas estables", sostiene el BIS.

Más allá de los bancos

Frente a ello, afirma, las monedas virtuales se basan en un sistema en que la generación de confianza en las mismas no está centralizada en una institución, como los bancos centrales, sino que la aportan los propios participantes en la red, que deben verificar cada transación, lo que hace que el sistema sea muy vulnerable. Además, añade, incluso aunque la confianza se pudiera mantener, la tecnología necesaria para que el sistema funcione supone un consumo de energía muy ineficiente medioambientalmente. Y a ello se suma que cuantos más participantes haya, más posibilidades hay de que el sistema se colapse, los pagos se retrasen y el valor de las monedas fluctúe.  

El BIS también ha publicado un informe sobre las medidas macroprudenciales para evitar nuevas crisis aprobadas en los últimos años. "Aunque las medidas implantadas hasta el momento se han centrado fundamentalmente en los bancos, deberían extenderse a otros agentes financieros, incluidas las gestoras de activos. Si bien los marcos macroprudenciales refuerzan la resiliencia del sistema financiero, por sí solos no han logrado evitar peligrosos auges financieros", advierte.