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Financiación autonómica

Cómo perdonar la mitad de la deuda sin que se note

Negociar un menor tipo de interés y alargar los plazos a 50 o 75 años puede equivaler a una quita de más del 50%

El cambio de Gobierno no supone acabar con el propósito de reestructurar los pasivos autonómicos con el Estado

Rosa María Sánchez

Los expertos Cesar Cantalapiedra,  Ana Herrero y Jorge Onrubia en la jornada sobre Financiacion Autonomica organizada por APIE. 

Los expertos Cesar Cantalapiedra,  Ana Herrero y Jorge Onrubia en la jornada sobre Financiacion Autonomica organizada por APIE.  / Manuel Casamayon / APIE

El cambio de Gobierno supondrá un inevitable parón en la reforma de la financiación autonómica pero el debate sobre la reestructuración de la deuda de las comunidades con el Tesoro tiene vida propia. El presidente Pedro Sánchez anunció que su Gobierno va a asumir el proyecto de Presupuestos del Estado que presentó el Ejecutivo del PP y en él se habilita a Hacienda a negociar con las comunidades una posible reestructuración de la deuda autonómica con el Estado, sin descartar una eventual quita.

Se da la circunstancia, además, de que algunos de los gobiernos autonómicos que más promueven  este debate son de signo socialista, Valencia Baleares sobre todo.

Con esta envolvente política y con la evidencia que proporcionan los datos, existe amplia coincidencia entre los expertos sobre que más pronto que tarde habrá alguna forma de perdón de parte de la deuda de las autonomías con el Estado.

Evitar la palabra quita

La cuestión es cómo lograrlo sin provocar agravios entre las comunidades que han logrado mantener su deuda a raya.  Y para este objetivo político es clave evitar la palabra "quita" según coincidieron en señalar expertos como César Cantalapiedra (socio de Analistas Financieros Internacionales) o los profesores de Economía Aplicada Jorge Onrubia (Universidad Complutense) y Ana Herrero (UNED), en una jornada sobre deuda autonómica organizada por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) este lunes.

En los diez últimos años, la deuda de las autonomías ha pasado del 5,7% al 25% del PIB, con más de la mitad de ella en manos del Estado: 166.100 millones en manos del Tesoro sobre un total de 288.105 millones, a finales del 2017. Desde el 2010 el agravamiento de la crisis expulsó del mercado financiero a la mayor parte de las autonomías, a través de tipos de interés prohibitivos. El Tesoro acudió entonces al rescate de estas comunidades a través del Fondo de Pago a Proveedores, el Fondo de Liquidez Autonómica y otros mecanismos que hoy representan más del 70% del oxígeno financiero en Valencia, Castilla La Mancha, Catalunya, Baleares, Murcia, Andalucía,  o Cantabria. 

Volver a los mercados

El objetivo de una reestructuración es el de aligerar la carga de deuda de las comunidades con el fin de que puedan volver a financiarse en los mercados financieros, libres de la respiración asistida que ofrece el Tesoro a cambio de una intervención de facto de las cuentas autonómicas (como sucede con todo rescate).

¿Pero cómo lograr una quita de deuda sin que se note? Jorge Onrubia, experto designado por la Comunidad de Madrid para la elaboración del informe encargado por Hacienda en el 2017, aboga por una reestructuración basada en alargamiento de plazos, reducción de tipos de interés o periodos de carencia.

Los números los tiene el financiero César Cantalapiedra. Reducir los tipos de interés de la deuda en medio punto y alargar su vida a 50 años equivale a un perdón de casi el 40% sobre el princial. Reducir los tipos de interés en 0,75 puntos y alargar a 75 años la vida de la deuda equivale a una quita del 58% sobre el principal. Y todo, esto, sin que se note.

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