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JUICIO EN LA AUDIENCIA DE BARCELONA

El fiscal reclama 13 años de prisión para el expresidente de La Seda

Rafael Español y otros tres investigados están acusados de desviar 18 millones de euros

Las defensas solicitan la nulidad del proceso o que el caso vuelva al juzgado instructor

J. G. Albalat

Los cuatro acusados en el juicio de La Seda, el pasado día 27 de febrero.

Los cuatro acusados en el juicio de La Seda, el pasado día 27 de febrero. / RICARD CUGAT

El expresidente de La Seda Rafael Español se ha sentado este martes de nuevo en el banquillo de los acusados en la Audiencia de Barcelona por la presunta estafa y apropiación indebida cometida en la simulación de dos contratos de préstamo a una sociedad dirigida por otros investigados para el supuesto desvío de más de 18 millones de euros. Es la tercera vez que el exalto directivo de la compañía, que se enfrenta a una pena de 13 años y nueve meses de de prisión, va a juicio. Las otras dos veces llegó a un pacto con la fiscalía. En esta ocasión también ha habido negociación pero, hasta hoy, no ha habido acuerdo. El plazo finaliza mañana miércoles.

Español se ha sentado en el banquillo con otros tres acusados. Un quinto investigado, Aurelio González Isla Massip, que era director general corporativo de La Seda y que se enfrentaba a la misma pena de prisión, no ha comparecido por la grave dolencia que padece. La fiscalía, en atención al delicado estado de salud del ejecutivo ha solicitado que se declare la demencia sobrevenida de este investigado. En la sesión de este martes, las defensas de los acusados han solicitado la anulación del proceso porque, a su entender, no se deberían haber desgajado en cuatro causas las irregularidades detectadas en La Seda. También han instado a que se devuelva al juzgado el asunto porque no han sido emplazadas las empresas que figuran como responsables civiles.

Contratos ficticios

El fiscal Óscar Serrano sostiene en su escrito de acusación que Rafael Español y el resto de implicados “simularon” en febrero del 2008, con la aparente intención de diversificar el negocio y la reconversión industrial de la actividad textil de La Seda a otras actividades, un contrato con la mercantil Jatroil para otorgarle un préstamo participativo por importe de 2,4 millones de euros. El pacto aparentaba la realización de un proyecto de investigación en cultivos agroenergéticos para la producción de biocombustible. Desde La Seda solo se entregaron 780.000 euros. Pocos días más tarde, los investigados simularon una ampliación de capital de Jatroil.

El segundo contrato bajo sospecha data del 28 de marzo del 2008. A raíz de este acuerdo, La Seda dio a Jatroil otro préstamo de 17,4 millones de euros para la búsqueda de terrenos para el cultivo de plantas para biocombustible. Una parte del dinero se la quedó Jatroil y 14,4 millones los  traspasó a otra sociedad, causando un perjuicio económico a La Seda. La fiscalía apunta que la finalidad perseguida a través de estas operaciones “simuladas o ficticias” era “desviar fraudulentamente” cantidades de dinero de La Seda.

Temas: Empresas

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