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NUEVA GUERRA FRÍA

Sangría inversora en Rusia

Los operadores extranjeros han retirado del mercado ruso en el 2017 casi 1.000 millones de dólares, ante la falta de perspectiva de que se levanten las sanciones

La subida del precio del crudo hace que el PIB crezca por vez primera desde el 2014, pero no contrarresta la desconfianza hacia la economía del país

Marc Marginedas

Putin, en un acto en Moscú.

Putin, en un acto en Moscú. / AP / IVAN SEKRETAREV

La economía de Rusia no inspira confianza entre los inversores extranjeros, máxime cuando no se espera, en un futuro próximo, el levantamiento de las sanciones por parte de EEUU y la UE en respuesta a la invasión de Crimea y a la injerencia rusa en las últimas elecciones presidenciales norteamericanas. Durante el 2017, los imponentes foráneos han retirado del mercado ruso más de 900 millones de dólares, convirtiéndose en el farolillo rojo de los llamados países 'emergentes', según ha publicado el rotativo 'Kommersant'.

Se trata del "peor año" desde la imposición, en el 2014, de sanciones internacionales a Rusia a raíz de la anexión de la península de Crimea y de su papel en la guerra en el este de Ucrania, valora el mismo rotativo. La retirada, además, se ha acentuado en diciembre y especialmente en la semana previa al Año Nuevo, con 126 millones de dólares. Durante el último mes del pasado ejercicio, al menos 161 millones de dólares detentados por extranjeros han optado por salir de la Federación Rusia y buscar destinos más predecibles.

Sin comparación

Estos números no resisten comparación con los de las economías de los países en desarrollo, con los que Rusia comparte el acrónimo de los  BRICS. La India, Brasil y China, por ejemplo, han contabilizado la entrada de inversiones millonarias en sus economías mientras que en el país de Vladímir Putin éstas decrecían. 

"La retirada de las inversiones de los fondos rusos está relacionada con la posibilidad de invertir (estos recursos financieros) en activos más rentables en otras partes del mundo", ha destacado Yevgueni Linchik, director de la asesoría Sberbank Managment Asset. Pero sobre todo, la circunstancia que está pesando en mayor medida en el ánimo de los inversores extranjeros es la falta de perspectiva de que se levante el catigo a Rusia e incluso la posibilidad de que éste se incremente. 

La Administración norteamericana acaba de publicar una lista de personalidades susceptibes de ser sancionadas, que está formada por hombres de negocios con vínculos con el Kremlin, lo que, en resumidas cuentas, convierte a buena parte de los empresarios más relevantes del país en socios no deseables más allá de sus las fronteras rusas, además de incrementar los riesgos que genera la economía rusa y acentuar la desconfianza hacia ella. De incrementarse el castigo, según adelanta Bank of America Merryll Linch, se podría provocar una nueva depreciación del rublo, generando a su vez una espiral inflacionista que sufrirá el ciudadano de a pie.

La relativa recuperación de los precios del petróleo -en un año el barril de Brent ha pasado de costar alrededor de 56 dólares a más de 70 dólares- permitirá a Rusia acabar el ejercicio del 2017 con tasas positivas de crecimiento del PIB -de alrededor del 1,7%- por vez primera desde el 2014. Eso sí, no logrará contrarrestar la negativa influencia de la desinversión extranjera en las perspectivas económicas, con los marcadores bursátiles como prueba fehaciente. El índice RTS, denominado en dólares, ha perdido desde el arranque del año un 1,4% de su valor, convirtiéndose en uno de los de peor comportamiento de los países en desarrollo con excepción de los situados en Oriente Próximo.  

      

            

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