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POLÍTICA MONETARIA

Draghi alerta del peligro de un euro fuerte

El BCE decidirá en octubre sobre su política monetaria a partir del año que viene

El instituto emisor mantendrá los intereses en niveles bajos "por un largo periodo de tiempo"

Agustí Sala

Mario Draghi. 

Mario Draghi.  / STEPHANIE LECOCQ (EFE)

El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido mantener el precio del dinero en sus niveles actuales de mínimo histórico del 0%. A su vez, el consejo de gobierno del instituto emisor ha afirmado que tratará de mantener la actual política de compras mensuales de activos por 60.000 millones de euros mensuales hasta finales de año como estaba previsto, o durante más tiempo si es preciso.

     Gráfico con las previsiones del BCE

Gráfico con las previsiones del BCE / El Periódico / @EPGraficos

Tras la reunión, el presidente del organismo, Mario Draghi, ha insistido en que que los actuales tipos de interés se mantendrán por "un largo periodo de tiempo". En cuanto a la política de compra de bonos ha afirmado que se mantendrá vigilante para determinar si hay que prorrogar ese programa por más tiempo o si hay que incrementar el importe de las adquisiciones si las condiciones financieras los requieren o si se desvían los objetivos de inflación.

En todo caso prevé que las decisiones sobre actuaciones futuras en materia de política monetaria se tomarán en la reunión del instituto emisor del mes que viene, si bien ha dejado varias puertas abiertas y no ha dado muchas pistas sobre la orientación de las medidas. 

Draghi ha admitido que se han producido discusiones en el seno del consejo de gobierno con respecto a la duración tamaño de las compras de activos, pero se encuentran en un estado "preliminar", ha destacado. El propio Draghi se encargó de recordar en la reunión de julio que "en otoño llegará el anuncio de retirada de cualquier estímulo".

El presidente del BCE ha asegurado que el crecimiento europeo se ha acelerado más de lo previsto y es "sólido" y está extendido por países y sectores. En el segundo trimestre, el aumento anual de producto interior bruto (PIB) en la zona euro ha sido del 0,6%, frente al 0,5% del primero.

Durante la rueda de prensa, ha elevado en tres décimas el crecimiento previsto para la zona euro este año, hasta el 2,2%, con una inflación del 1,5 % (igual que los estimado en junio). Las perspectivas son de un alza de precios a la baja el próximo año y en el 2019, en este último caso "reflejando principalmente la reciente apreciación del tipo de cambio del euro", que abarata las importaciones del petróleo.

El aumento del PIB estimado para el 2018 es del 1,9% y del 1,7% para el ejercicio siguiente.

Estabilidad de precios

El presidente del BCE ha admitido que la volatilidad en los tipos de cambio constituye un motivo de incertidumbre para alcanzar los objetivos de estabilidad precios a medio plazo. El euro se ha disparado. Desde enero pasado se ha apreciado más de un 13%. Esta variable, que no consta como objetivo de política económica del BCE, deberá tenerse en cuenta al diseñar políticas, ha dicho.

Según ha apuntado, el tipo de cambio "ideal" para el BCE entre el euro y el dólar está en los 1,18 dólares. El cambio medio fijado este jueves es de 1,1936 dólares, aunque ha llegado a superar la barrera de los 1,20 durante la jornada. 

Draghi ha destacado que la mejora de la financiación a familias y empresas, que comenzó en el 2014, se mantiene. También se ha mostrado convencido de que la inflación convergerá hacia el objetivo del 2% del BCE.

Lo que no se ha puesto en cuestión es el mantenimiento de los tipos de interés, que seguirán en los niveles actuales más allá de la existencia del programa de compra de bonos, ha explicado.      

Las quejas alemanas

La reunión se ha producido en un momento en el que Alemania ha vuelto a la carga al reclamar una política monetaria "normal" y poner fin al programa de compra de bonos y de intereses cero. El encargado de atacar la actual estrategia de Draghi volvió a ser el ministro de Finanzas alemán Wolfgang Schäuble.

Estas políticas favorecen al pago de la deuda de los asfixiados países del sur de Europa, al mantener en torno a cero los tipos de interés, pero perjudican a los ahorradores privados e inversores financieros, entre los que se encuentra principalmente la banca alemana.