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Daimler manipuló las emisiones contaminantes de más de un millón de vehículos

El fabricante automovilístico alemán trucó sus coches entre 2008 y 2016 para saltarse la normativa medioambiental europea

Carles Planas Bou

Cuando parecía que el escándalo por la manipulación alemana de millones de vehículos se había desvanecido, la sombra de la sospecha se ha alargado aún más. Según ha avanzado en exclusiva el diario Süddeutsche Zeitung, Daimler modificó desde el año 2008 al 2016 el sistema de más de un millón de sus vehículos con unos niveles de emisiones contaminantes demasiado altas para que esquivasen los controles y se saltasen la normativa medioambiental europea. Esos vehículos habrían sido vendidos tanto en Europa como en Estados Unidos.

Así se desprende de la orden de registro emitida por la corte de Stuttgart que estudia el caso y a la que han tenido acceso el rotativo muniqués, y las cadenas NDR y WDR. Según esta instancia judicial, los vehículos manipulados, y que por tanto presentarían un nivel de emisiones contaminantes superior al permitido por la ley, serían aquellos con motores OM 642 y OM 651. Bajo estas sospechas, la fiscalía alemana realizó la semana pasada un registro a la sede de Daimler, también en Stuttgart, que se extendió a otras casas como Volkswagen, Audi y Bosch.

Los responsables de la investigación también sospechan que los vehículos con esos motores tienen instalados dos dispositivos para anular la realidad de sus emisiones de dióxido de carbono. Eso permitía que tras los controles los vehículos trucados volviesen a sus niveles de contaminación originales. Esos artefactos son ilegales bajo las regulaciones del sector automovilístico alemán. A pesar de que Daimler no ve “riesgo de desmantelamiento” de sus vehículos, las autoridades podrían llegar a solicitar la devolución de los afectados.

GOLPE A LA AUTOMOCIÓN TEUTONA

De esta manera, la importante empresa automovilística alemana madre de casas tan prestigiosas como Mercedes-Benz y Smart también habría incurrido en el mismo fraude que en setiembre de 2015 golpeó a la todopoderosa Volkswagen y puso en apuros al gobierno de Angela Merkel. La industria automovilística es el pilar de la exportación alemana; una exportación que ha lanzado a Berlín como gran centro económico del continente y que ha permitido que la potencia alemana prolongue durante tres años su superávit.

Un año y medio después de que se destapase el escándalo de Volkswagen, conocido popularmente como Dieselgate, la firma ha conseguido rehacerse y desde este pasado febrero ha dejado atrás las pérdidas. Su fraude aún no se ha cobrado víctimas. En el Bundestag, el parlamento alemán, los dos partidos de la coalición hicieron valer su mayoría para exculpar al gobierno de Merkel de responsabilidad frente a las críticas de la oposición.

Su entonces presidente Martin Winterkorn dimitió y pasó a cobrar una pensión de 3.100 euros diarios. Él y el actual presidente, Matthias Müllersiguen bajo investigación. Mientras tanto, estudios independientes aseguran que el impacto medioambiental de esos abusos pueden llevar a la muerte prematura de hasta 1.200 personas en Europa.