19 feb 2020

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TRANSPORTE POLÉMICO

Uber reclama dialogar con el sector del taxi y la Administración

Barcelona es la única gran ciudad europea sin servicio de la 'app' por falta de licencias

Más de un millón de personas trataron de usar el año pasado Uber en BCN sin éxito

Josep M. Berengueras

Las protestas del sector de taxi de Barcelona Madrid tienen enemigos comunes: la ampliación del número de licencias de coche con conductor (VTC) y la competencia desleal de las aplicaciones de móvil, en concreto, Uber. La firma norteamericana, cuyo desembarco en España provocó el choque entre la supuesta economía colaborativa, el entorno legal y el colectivo de taxistas, acabó cambiando de estrategia para adaptarse a las normas y poder operar. Pero mientras la compañía sigue siendo el foco de las críticas, el propio marco legal español limita su expansión. Por ello, la firma reclama “entablar un diálogo constructivo con la administración pública y el sector del taxi” para lo que consideran algo básico: la adaptación tecnológica del sector del transporte.

Uber no se estrenó con buen pie en España. Empezó su actividad en abril del 2014 ofreciendo su plataforma para que cualquier particular pudiese transportar a gente que necesitaba ir a un lugar (UberPop). El sector del taxi reaccionó rápido, con sonoras protestas y denuncias, en un mercado faltado de regulación específica sobre economía colaborativa y los nuevos negocios que se derivan –como pasa con el alquiler de habitaciones en viviendas y Airbnb-. Finalmente, la compañía detuvo UberPop en diciembre de ese mismo año después de que una sentencia formal le prohibiese ejercer esa actividad en España. La firma aseguró entonces que evaluaría “nuevas opciones para dar a los españoles acceso a viajes seguros y cómodos".

Quince meses después Uber dio un giro a su estrategia. Lejos de insistir en tipo de negocio que triunfa en EEUU y otros países (no sin polémica), volvió a iniciar operaciones en España pero esta vez con UberX, su servicio que conecta a usuarios con conductores profesionales que operan vehículos con licencia VTC (autorización de arrendamiento de vehículos con conductor). Es el mismo modelo que ya usaban muchas otras empresas, y también Cabify, una firma de origen local con similar modelo de negocio.

Pese al nuevo empuje, el sector del taxi protestó esta vez tímidamente. El servicio de Uber en Madrid con conductores profesionales ha ido ampliando el número de coches disponibles y ha reducido la espera (menos de cinco minutos en la actualidad). Sin embargo, la empresa descarta dar el salto a Barcelona por la falta de licencias VTC. "Con el número de licencias VTC no podemos operar porque el servicio no sería óptimo", aseguraron fuentes de la empresa a este diario. Solo el año pasado, la aplicación de Uber se abrió (sin obtener resultados en forma de posibles trayectos) más de un millón de veces en Barcelona, es decir, casi 3.000 veces al día. Con  todo, Barcelona se ha quedado como la única gran ciudad europea sin servicio de Uber: hay casi 100 ciudades o zonas del continente con Uber operando, y casi 600 en todo el mundo.

“Respetamos el derecho de manifestación del sector del taxi y entendemos la inquietud de muchos profesionales ante el cambio de modelo de movilidad de nuestras ciudades. Queremos entablar un diálogo constructivo con la administración pública y el sector del taxi para favorecer un proceso de transición que no deje a nadie atrás”, afirmaron ayer fuentes de la empresa.