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inversión

FCC participará en la construcción de la nueva terminal del aeropuerto de México por 3.900 millones

El consorcio del Grupo Carso, en el que participa la española, gana el concurso con la mejor propuesta económica y técnica

Carlos Slim, durante una conferencia en México.

Carlos Slim, durante una conferencia en México. / STRINGER MEXICO

El consorcio del Grupo Carso, en el que participan FCC y otras empresas del sector, ha firmado con el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México el contrato correspondiente a la construcción del edificio terminal del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), adjudicado el pasado 6 de enero. El importe del contrato asciende a más de 84.800 millones de pesos mexicanos sin IVA (3.900 millones de euros) y contará con un plazo de ejecución de 44 meses. El consorcio firmante, controlado por el mexicano Carlos Slim, fue el que presentó la mejor propuesta económica y técnica de este proyecto aeroportuario que se materializará en el terreno localizado en la Zona Federal del Lago de Texcoco. Será el segundo aeropuerto en construcción a nivel mundial, el principal contrato del proyecto del nuevo primer aeródromo del país y una de las mayores obras de infraestructuras actualmente en marcha en Latinoamérica.

El edificio se levantará a partir del diseño realizado por los arquitectos Norman Foster y Fernando Romero, tendrá forma de equis, en alusión al nombre de México, y capacidad para transportar cerca de 125 millones de pasajeros al año.

El proyecto consiste en la construcción de un edificio de 743.000 metros cuadrados de superficie, repartidos en cuatro plantas en una parcela de 4.430 hectáreas. En la planta primera estarán localizadas las llegadas, la sala de reclamación de equipaje y todas las actividades de apoyo en rampa y del sistema de manejo de equipaje. Además, en este nivel se encuentra el acceso al aparcamiento, la plaza, el aparcamiento de corta estancia y el acceso al Metro a partir del Centro de Transporte Terrestre.

El segundo piso estará destinado a las llegadas internacionales, inmigración y a la zona de vuelos en transferencias. En la tercera planta se ubicará la zona de salida de vuelos, con el gran espacio central comercial, los corredores de salidas y el espacio reservado para pre-clearance. Y por último, en la cuarta altura se localizarán el aparcamiento, la sala de documentación y el control de seguridad.

LA CUBIERTA DOBLARÁ EL TAMAÑO DE LA T4

La superficie de la cubierta doblará el tamaño de la de la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas. Estará compuesta por planchas de aluminio y vidrios cerámicos que permitirán que el agua de lluvia, el aire y la luz solar se conduzcan por tuberías y sistemas fotosensibles para su uso en el interior. La nueva terminal contará con seis pistas con operación "triple simultanea" lo que convertirá al futuro aeropuerto de México en uno de los primeros en emplear este sistema fuera de la Unión Europea.

El inmueble será sostenible, contará con la certificación energética LEED Platinum (Leadership in Energy & Environmental Design), con una huella ambiental neutra. En materia hidráulica, el proyecto detonará obras de gran magnitud. Se triplicará la capacidad de regulación de la zona hasta 38 millones de metros cúbicos (60 veces el Estadio Azteca), limitando el riesgo de inundaciones. Se construirán 24 plantas de tratamiento de agua que aumentarán la capacidad de tratamiento disponible, y se entubarán 25 kilómetros de drenajes a cielo abierto. Con estas acciones se reducirán riesgos sanitarios y malos olores, a la vez que se incrementará la oferta de agua limpia en la zona. Así mismo, el agua que se utilice en la terminal será 100% tratada para no afectar el abasto de agua potable de las zonas aledañas.

En materia ambiental, el proyecto rescatará una zona ecológicamente degradada. Se generarán nuevas áreas verdes, entre las que destaca el Bosque Metropolitano, que con un área de 670 hectáreas, se convertirá en el principal pulmón de la zona. Adicionalmente, se acondicionarán nuevos humedales para proteger la biodiversidad y se reducirá la población afectada por altos niveles de ruido.

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