Ir a contenido

El suelo en la alfombra

Hidraulik extenderá a los manteles y otros complementos del hogar la reproducción de pavimentos hidráulicos modernistas que utiliza en la colección de alfombras que comercializa desde el año pasado

AGUSTÍ
SALA

El pavimento o mosacio hidráulico fue una gran innovación del modernismo. Viviendas y pisos de finales del siglo XIX y principios del XX así lo atestiguan en Barcelona y otras ciudades catalanas. Como el lugar donde vivía el diseñador gráfico Eloi Rossinès en el barrio barcelonés de Gràcia.

Esa fue la fuente de inspiración a partir de la que creó primero una línea de camisetas con la marca DDeloi (http://www.ddeloi.com/), que aún comercializa. Entonces se preguntó ¿Por qué no hacer lo mismo con otro tipo de indumentaria o complementos del hogar, como, por ejemplo, las alfombras? Y no con lana u otros tejidos comunes para estos tapices, como pensó inicialmente, sino con un material que facilitara su empleo incluso en las cocinas, es decir, que fuera fácil de limpiar y diera al máximo la impresión de emular a la perfección un suelo de esas características.

Halló la solución en el PVC con una densidad de 1,5 kilos por metro cuadrado y un espesor de 2,7 milímetros, similar al de una alfombrilla para emplear el ratón del ordenador; así como una capa superior de 0,4 milímetros impresa en tintas ultravioletas (UVI), invisibles a la luz normal.

Y se puso manos a la obra, tras comprobar que a nadie se le había ocurrido hasta ese momento una idea similar. «No encontré nadie que lo hiciera», afirma. Y así nació Hidraulik en junio del año pasado, aunque las ventas de verdad comenzaron en septiembre, tras las vacaciones de verano. Y, en lo que va de año, ha notado que aumenta la demanda a buen ritmo. Se trata de un material que es antialérgico, al tener un tratamiento bactericida y antihongos; ignífugo, fácil de limpiar y aislante térmico, entre otras cualidades.

NUEVAS COLECCIONES

Este ejercicio, que será el primero completo de la nueva empresa, espera cerrarlo con una facturación de unos 180.000 euros de facturación y con una cierta ganancia. «La idea es conseguir amortizar los costes de la inversión de las nuevas colecciones durante los primeros meses del año», afirma.

Antes de embarcarse en el proyecto realizó un cursillo en la sociedad municipal Barcelona Activa. «Quería adquirir nociones esenciales sobre cuestiones económicas y jurídicas para un negocio», explica.

Gracias a todo ello y a elaborar un plan de negocio «realista» obtuvo financiación de la empresa del Ministerio de Industria, Enisa, que otorga hasta el doble del capital con el que cuenta la empresa, afirma.

Con estos fondos y los que puso de su bolsillo pudo pactar con proveedores de material e impresión. La idea es lanzar cada año hacia septiembre una colección de reproducciones de suelos hidráulicos y otra de diseños nuevos. Tanto los unos como los otros llevan nombres de calles y plazas de Barcelona, como Letamendi, Bailén, Claris o Aribau, entre otros.

La gama de alfombras empieza en los 120 euros con la de 80 x 120 centímetros y sigue con las de 120 x 180; 160 x 240 y 200 x 300. En breve lanzará al mercado una línea de manteles individuales y corremesas. Los primeros con medidas de 38 centímetros x 38 centímetros a 12,50 euros la unidad y los segundos de 30 centímetros x 90; 30x120 y 30x150. siempre con los suelos hidráulicos como motivo. Además, Hidraulik ofrece la opción de personalizar los dibujos y los colores a gusto del usuario, a un coste mayor.

Tras incorporar como colaboradora a una persona para llevar las labores comerciales en la Comunidad Valenciana y en las Baleares, busca otros para otras zonas de España. Aparte de en Barcelona, donde sus alfombras se venden en establecimientos como Pilma, Hivernacle o Arboretum, entre otros, está presente en otras localidades de la provincia, en Palma de Mallorca y también en un establecimiento de Palencia. A su vez vende los productos a través de la web (www.hidrauliktiles.com)

El objetivo «es vender en el extranjero» aprovechando el tirón del modernismo y la marca Barcelona. «Venden mucho en el extranjero», asegura. Pero será con calma. El objetivo es consolidar el proyecto conservando el control del negocio.

Es por todo eso que Rossinès se da un margen de al menos un año para tratar de salir al exterior a vender las alfombras y demás enseres con sus motivos modernistas. «Eso podría ser a partir del año que viene», sentencia.

0 Comentarios
cargando