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La decisión de Brufau que inquieta al Ibex 35

JESÚS RIVASÉS

En Madrid, Antoni Brufau (Mollerussa, 1948), presidente de Repsol, el 30 de abril, festividad de san José Benito Cottolengo, san Auditor y san Erconvaldo, obispo de Londres, a sus 67 años, cederá de forma voluntaria la mayoría de sus funciones -poder- ejecutivas en la compañía al consejero delegado, Josu Jon Imaz (Zumárraga, 1963), 15 más joven que él. Brufau seguirá de presidente, al estilo de los chairman americanos,  centrado en asuntos institucionales y de representación. El día a día de Repsol será responsabilidad de Imaz, químico de profesión y antiguo líder del PNV (2004-2007), puesto del que dimitió ante su oposición al intento de un ala de su partido de convocar un referéndum independentista al estilo de la consulta de Artur Mas.

La decisión de Brufau de organizar, a su edad, una sucesión ordenada en la empresa que preside y abandonar la primera línea no es insólita en la historia de la empresas y las finanzas españolas, pero si extremadamente rara, en un país en el que los presidentes de bancos y compañías tienden a permanecer en el cargo.

El precedente más equiparable, y poco seguido, quizá sea el de Ángel Galíndez, presidente del Banco de Vizcaya, que cedió por propia iniciativa la presidencia de la entidad a Pedro Toledo a mediados de los años 80 del siglo pasado. También en aquella época, el Banco de Bilbao, que  presidía José Ángel Sánchez Asiaín, introdujo limitaciones de edad, que fijó en los 65 años, para ejercer la presidencia. Algo parecido ocurrió en el entonces Banco Hispano Americano y cuya aplicación significó la sustitución de Claudio Boada por José María Amusátegui como presidente del banco.

Sin embargo, se trata excepciones a una tradición de permanencia en el puesto e incluso las limitaciones introducidas en su día, como la del BBV, ahora BBVA, fueron suprimidas, en algunos casos con el argumento -no carente de razones- de que hoy los 65 años no son una edad avanzada para estar al frente de una entidad y que, además, atesoran el aval de la experiencia.

El presidente de Repsol, no obstante, está a punto de transitar -ya ha empezado a hacerlo- por un camino que podría incomodar a algunos de sus colegas al frente de grandes bancos o compañías. Nada menos que 11 presidentes sociedades del Ibex 35 (Villar MirLladóGabarróEchevarríaFainéTazónAlemany, Francisco GonzálezFolgadoZoido y Alierta) superan los 70 años de edad -tres incluso rebasan los 80- sin que en la mayoría de ellos haya indicios -salvo excepciones- o planes desarrollados de sucesiones.

Tampoco son lo mismo los 84 años de Juan Miguel Villar Mir que los 71 de Francisco González o los 70 de Alierta, pero el asunto está ahí, Brufau lo ha puesto negro sobre blanco, el 30 de abril será una realidad, y el camino que ha iniciado incomoda a algunos que no comparten esa iniciativa. También ocurrió en política, Aznar y Zapatero anunciaron que estarían dos mandatos y lo cumplieron y Rajoy tampoco aspira a más. Pujol nunca fue partidario de limitaciones y quizá todavía se arrepiente de haber dejado la política.