09 jul 2020

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IDEAS DE NEGOCIO

El alivio del dispositivo

UsMIMA desarrolla un sistema que no es farmacológico ni invasivo para paliar el estreñimiento crónico que padecen personas con afecciones neurológicas con la intención de comercializarlo a partir del 2016

AGUSTÍ
SALA

En UsMIMA están entusiasmados con la idea de contribuir a mejorar la calidad de vida de personas que padecen afecciones neurológicas. Los promotores de la empresa están desarrollando un dispositivo que no es invasivo ni farmacológico ni tiene efectos secundarios contra el estreñimiento crónico que padecen estas personas, muchas veces, sin atreverse a contarlo.

Como ganadores del último premio BioEmprenedor XXI, además de 12.000 euros, disponen de una estancia gratuita en la incubadora de empresas de Barcelona Activa en Glòries, asesoramiento contable y fiscal y el estatus de empresa asociada al Parc Científic de Barcelona. Hoy trabajan en el espacio de coworking Makers of Barcelona (MOB) y muy al principio lo hacían desde sus casas. Pero están avanzando.

Su objetivo es lanzar al mercado el producto el año que viene, empezar a facturar y alcanzar el equilibrio (ni perder ni ganar) en el 2017. En la actualidad ya están probando un «preprototipo» con algunas personas, explica el consejero delegado, Markus Wilhelms.

«Un día se me ocurrió entrar en una tienda de dietética y pregunté qué es lo que más vendían. Me dijeron que productos contra el estreñimiento. Y aseguró que un dispositivo que lo paliara tendría buena venta. Al salir, dos señoras que estaban en la tienda se me aproximaron y preguntaron si ya se podía comprar», recuerda. Y es que esta disfunción no afecta solo a las personas con lesiones neurológicas o con párkinson, que son su objetivo prioritario, sino al 15% de la población, en especial, a la gente mayor y a las mujeres a partir de la menopausia.

UsMIMA, nombre que hace referencia a mimar en catalán, formado con la primera letra de los nombres de sus cuatro integrantes, surgió en el marco del programa d-Health, posgrado de Biocat para acelerar la innovación en tecnologías médico-sanitarias. En el marco del programa, enfocado «a crear emprendedores de la salud, se aprende una metodología inversa a la tradicional: primero se identifican necesidades y luego se tratan de cubrir». Además, una vez se empieza en el proyecto se hace «el producto mínimo viable» y se va probando (lean).  «Se obtienen resultados rápidos con poco gasto», destaca.

launchpad

El equipo de UsMIMA lo forman además de Wilhelms, que es doctor en microbiología molecular; la doctora en biología Inmaculada Herrero, así como el ingeniero de telecomunicaciones Ángel Calzada y el ingeniero técnico en diseño industrial Marc Benet. Durante su  inmersión clínica en el Instituto Guttman de Barcelona, especializado en neuro-rehabilitación, en el marco del programa de Biocat, identificaron a través de entrevistas con pacientes 600 posibles necesidades.

Tras una fase de criba vieron que el estreñimiento crónico afectaba mucho a quienes padecen una lesión medular ictus con movilidad reducida y que, pese a empeorar su calidad de vida, eran reacios a contarlo. «Las soluciones existentes no están pensadas para crónicos: o son fármacos, como los laxantes, que provocan a la larga irritaciones; o métodos invasivos como el enema o lavativa», afirma Wilhelms. Además pueden costar  700 euros al año, aunque los enemas llegan a 2.000.

Con los datos recopilados vieron que para combatir esta disfunción, «entre lo farmacológico e invasivo había mucho espacio para innovar». Además, muchas publicaciones científicas avalan el masaje de colon para paliar el estreñimiento. Por eso se pusieron a trabajar con el Instituto Guttman para analizar los masajes que dan a los pacientes y desarrollar el algoritmo para imitarlos. «Vimos que era posible hacerlo y además con un aparato llevable», cuya patente ya han solicitado, dice.

En la actualidad tienen abierta una primera ronda de financiación para impulsar estudios clínicos que avalen el dispositivo. Pero sin prisas. La idea es obtener algún préstamo (ya tienen alguno avalado por el ICF) y que los inversores privados vinculados a la actividad tengan un peso limitado para no perder el control. Los cuatro socios tienen el 25% cada uno, con los 30.000 euros de capital que pusieron al inicio.

Además esperan acceder a fondos europeos competitivos. «Prevemos que en el 2016 se podrá hacer una segunda ronda de financiación, que ya no diluirá la participación de los fundadores porque la compañía habrá ganado valor», sentencia.