Aplicación de una tecnología de localización

Aparcar sin dar rodeos

Una joven empresa catalana e investigadores de la UAB y del CTTC desarrollan un sistema diferente del GPS que guía a los conductores hacia las plazas libres en zonas urbanas

Mischa Dohler (del CTTC); Ignasi Vilajosana (World Sensign), con el sensor que se entierra, y José López Vicario (UAB), con el navegador, ayer.

Mischa Dohler (del CTTC); Ignasi Vilajosana (World Sensign), con el sensor que se entierra, y José López Vicario (UAB), con el navegador, ayer. / JOAN CORTADELLAS

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SONIA GUTIÉRREZ
BARCELONA

World Sensing es una compañía joven integrada por una docena de ingenieros formados en la Universitat de Barcelona (UB), la Politècnica (UPC) y la Autònoma (UAB). La empresa se dedica a las redes de sensores, que se utilizan por ejemplo para controlar puentes o taludes. Nació en el 2008 y ya tiene clientes de la talla de Acciona.

Durante los 15 minutos de media que tarda un conductor en aparcar en la calle en una ciudad como Barcelona, no solo es tiempo lo que se pierde. También se escapa una oportunidad de negocio, la de la gestión inteligente del aparcamiento urbano. Así lo considera la empresa catalana World Sensing, que junto con investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y del Centre Tecnològic de Telecomunicacions de Catalunya (CTTC), ha desarrollado un sistema que localiza plazas de aparcamiento libres y guía al conductor hasta la más cercana.

El sistema, bautizado como Xaloc, se basa en dos elementos. Por una parte, se necesitan unos sensores que se entierran bajo cada plaza de aparcamiento, para que informe de si está ocupada o no. Es algo parecido a lo que hay en algunos aparcamientos públicos, pero con una diferencia: mientras aquellos usan cables, el de Xaloc es inalámbrico.«La instalación es tan fácil como poner una baliza», afirmó ayer el gerente de World Sensing, Ignasi Vilajosana, en la presentación de la tecnología.

Navegador en el móvil

El segundo gran elemento es la tecnología que permite localizar al vehículo que busca aparcamiento y guiarlo hacia las plazas disponibles próximas. Para eso se utilizan los mismos sensores que ya están en las plazas de aparcamiento, que a través de internet dan la información al conductor. Los investigadores han desarrollado un navegador diferente del GPS y «más preciso», dicen, porque no hay riesgo de que se pierda la señal del satélite. Estesoftware puede descargarse en un móvil con acceso a internet y, en general, cualquier dispositivo portátil con conexión a la red.

En el proyecto se han invertido 400.000 euros, la mitad de subvenciones. Ayer se hizo una demostración en la UAB, pero World Sensing prevé comercializarlo a partir de finales de año. Para ello necesitan que los ayuntamientos y las compañías que gestionan párkings crean en su proyecto. Vilajosana reconoce que la situación económica puede suponer una«barrera», pero está convencido de su rentabilidad, y dará facilidades para que los consistorios instalen la red en sus calles.

Cada sensor cuesta unos 150 euros, y su instalación 20, por lo que por cada plaza de párking hay que destinar 170 euros. Este dinero, afirma la compañía, se amortiza en pocos años. La zona azul y la verde se optimizarán, explican, porque estará más tiempo ocupada, y«generarán más dinero a la Administración». Además, menos coches dando vueltas en busca de párking supone un tráfico más fluido y menos contaminación.«Queremos influir sobre la contaminación con la reducción de CO2 y mejorar la vida del ciudadano», explicó el gerente.

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La idea es que el conductor no pague por el servicio, y se encarguen la administración o las empresas. Según los investigadores, el Ayuntamiento de Barcelona ha mostrado interés en llevar a cabo una prueba piloto en el distrito tecnológico 22@. También hay contactos con los consistorios de Sabadell, Mataró, Sant Cugat y Barbastro (Huesca).

Aunque la función principal de los sensores sea el aparcamiento, tener una plataforma de comunicación bajo tierra abre la vía a otros servicios, como la publicidad en el móvil (que cuando alguien pase delante de un cine reciba un anuncio de una película, por ejemplo), lo que da ánimos a los impulsores del proyecto para que pueda despegar.