El 'tocho'

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Xavier Salvador

El miércoles, las inmobiliarias catalanas elegirán los nuevos órganos de gobierno de su patronal, la APCE. El de la construcción residencial es un sector tradicional y, por definición, inmovilista. Y, además, afectado por la crisis económica.Enric Reyna, su presidente actual, lleva tres décadas frente a ese lobi empresarial. Por eso sorprende todavía más que por primera vez en años las elecciones sean realmente eso, una decisión entre dos candidatos.

Jordi Sans, propietario de una inmobiliaria familiar del Maresme, encabeza una candidatura alternativa al equipo deReyna. Junto a él se agrupan otros pequeños empresarios cuyo nexo común es que procuran darle un vuelco a lo que consideran una patronal anquilosada, ineficiente para sus asociados y servil con los grandes gigantes del sector.

Tienen en común la pertenencia a una misma generación de propietarios y ejecutivos, con edades que oscilan alrededor de los 40 años, además de un futuro profesional por delante. Son entusiastas y pertenecen a firmas que por su propia fisonomía han resistido con más solvencia los envites de la crisis inmobiliaria.

Reynaacaba de ser desalojado de su asiento en el pleno de la Cámara de Comercio de Barcelona, institución por la cual peleó como opción renovadora en no pocas ocasiones –sobre todo conAntoni Negrecomo presidente– y que le ha dado la espalda casi con argumentos similares a los que él utilizaba años atrás en su crítica.

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La crisis ha agitado el sector. Por la caída de las ventas y la facturación, por supuesto, pero no solo.Bruno Figueras, principal accionista de Habitat y sucesor del fallecidoJosep Maria Figueras (que presidió en su día la Cámara de Barcelona), tenía todas las cartas para convertirse en el recambio natural deReyna. Un accidente en una de sus obras, que costó la vida a varios empleados, y la insolvencia del grupo tras comprar la división inmobiliaria de Ferrovial, truncaron esa posibilidad e incluso le forzaron a dejar la presidencia del salón Construmat.

Así queReynaySansserán pasado mañana un buen termómetro del eterno debate entre pasado y futuro, entre pymes y grandes empresas. Y, por supuesto, entre inmovilismo y renovación.