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Pimpinela se lía a tortas

El dúo superventas formado por Lucía y Joaquín Galán publica el disco 'Son todos iguales'

"A veces haces más de diablo que de hermanito", le dice la cantante durante la entrevista

Núria Martorell

Hasta la canción-broche ‘Amor de hermanos’, Lucía y Joaquín Galán siguen pimpineleando a destajo. Solo se dan un respiro en este último corte (y no de mangas, por esta vez).  La dinámica y el concepto de Pimpinela no descansan, que por algo se reinventaron como pareja-desquiciada-que-discute-de-amor en los años 80, y acumulan 25 millones de discos vendidos. En el más reciente, 'Son todos iguales' –¡toma topicazo!–, se sueltan perlas del tipo: "Voy a decirte lo que siento / Verte morir en este mismo momento, ¡bastardo!". "En esta pieza, una versión que hemos hecho de un tema italiano, el hombre la engaña con la hermana de ella", aclara Joaquín. "Con su cuñada, vaya", re-aclara Lucía.

"Es más común de lo que imaginamos. Nos ha sorprendido la de gente que ha venido a decirnos: ‘A mí me pasó y desde entonces no me hablo con mi hermano –prosigue el hermano, tras aclarar que él, claro, nunca haría algo así–. Buscamos no perder la esencia: juntar música y teatralidad, y encarar temas de todo tipo, más allá de la simple infidelidad".

"Son todos iguales' es la típica frase hecha que se usa tanto que parece un chiste. Nos gusta reírnos hasta de nosotros mismos. Hacemos una caricatura de la pareja hispana. El mismo hecho de ser hermanos ¡es una caricatura!", asegura Joaquín Galán

La misma pieza que bautiza el álbum parece recochineo: "Si son argentinos o son alemanes / son todos iguales, / si son españoles, no hay quien te salve". ¡Pero, bueno, si ustedes son de origen español [el padre era asturiano y la madre, leonesa]! "Toda la canción, desde el título, tiene este punto cómico. Son todos iguales es la típica frase hecha que se usa tanto que parece un chiste. Nos gusta reírnos hasta de nosotros mismos. ¡Y es evidente que no somos todos iguales! Hacemos una caricatura de la pareja hispana. En realidad, el mismo hecho de ser hermanos ¡es una caricatura! Y, curiosamente, da juego para que el público se identifique más con nosotros. Y que nosotros trabajemos con total libertad", se explaya Joaquín.

34 AÑOS PELEÁNDOSE

Ya que estamos con frases hechas: como buenos hermanos, ¿ustedes se pelean? "Tenemos nuestras discusiones, evidentemente. Pero nuestra unión está por encima de la relación profesional", contesta Joaquín. "De lo contrario, no hubiéramos aguantado juntos ¡34 años! –se suma Lucía–. Si hay alguna discusión, tratamos de encontrar la solución, aunque nos lleve tiempo. Hemos aprendido a tratar de convivir con lo que nos diferencia, a darnos nuestros espacios. En Buenos Aires, cuando no estamos de gira o grabando, cada uno hace su vida. Pero tenemos una vida tan mezclada, que no sé si me habla mi hermano, mi socio, ¡mi pareja! –ríe Lucía–. Es más, a veces haces más de diablo que de hermanito". Toma pulla. 

"En ocasiones la situación se tensa. Se mezcla el cansancio, cuestiones personales, de salud. Y, sí, recuerdo una vez haber pensado: 'Lo dejo todo. Se termino", admite Lucía. ¡Pimpinela haciendo de Pimpinela!

"Es que así las canciones son más vividas y te enfureces, discutes mejor", se justifica Joaquín. "Pero a veces la situación se tensa", insiste ella. ¿Hasta el punto de decir: "Vete, olvida mi nombre, mi cara, mi casa, y pega la vuelta", parafraseando su megahit 'Olvídame y pega la vuelta'? "En ocasiones se mezclan el cansancio, cuestiones personales, de salud. Y, sí, recuerdo una vez haber pensado: ‘Lo dejo todo y me quedo en casa. Se terminó’. Pero duró poco. Enseguida me di cuenta de que valía la pena seguir intentándolo". ¡Pimpinela ejerciendo de Pimpinela!

Estos y otros episodios, como el sonado idilio que ella mantuvo con Maradona en 1986 [cuando Argentina ganó el Mundial], y que tardó 24 años en hacer público, seguramente los recojan en el libro biográfico que preparan. Así como el momento más duro que han vivido juntos: "Estábamos en Puerto Rico y entró Joaquín con el mánager. Nuestro padre estaba enfermo y, por su cara, supe que acababa de fallecer. Y nosotros, ¡tan lejos! Eso de que el show debe seguir me parece una estupidez inventada por un empresario. Aún me sigo preguntando: ¿Cómo habría sido su último momento si hubiera estado con él? ¿Se sentiría solo?".

PROYECCIÓN MENTAL

Por suerte, ambos creen en la reencarnación. Tanto, que relatan su experiencia metafísica con su abuela (leonesa). Los hermanos hicieron unos cursos de proyección mental. Ambos soñaron-visualizaron que actuaban en el teatro Radio City de Nueva York. Cuando consiguieron tocar ahí, "la abuela [que estaba muerta] apareció sentada. En las butacas rojas. Sonriendo", recuerda Lucía. "Fue una señal clarísima". Hay Pimpinela para rato. Se encargan desde el más allá. 

Temas: Música

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