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UN PROYECTO DE CREACIÓN ARTÍSTICA COMUNITARIA

Melodías integradoras

Un total de 120 niños y jóvenes de distintos países participan en un programa musical comunitario

El proyecto Un Do d'Acords funciona desde hace 15 días en tres escuelas

ANDREA MÉNDEZ
BARCELONA

Aún faltan 10 minutos para empezar la clase pero los alumnos de quinto de la escuela Carles I ya esperan ansiosos en la puerta del aula de música. Cuando su profesor Pablo Persico da la orden entran alborotados y rápidamente toman posiciones. Se sientan en círculo en el suelo y empieza la clase. Persico se sitúa en el centro y rebusca una y otra vez dentro de su carrito de la compra y empieza a repartir curiosos instrumentos entre sus alumnos.

Con cada artilugio logra arrancar una sonrisa a todos. Los niños se muestran emocionados y participativos, juntos descubren nuevas sensaciones y experiencias. «Es un tema de actitud, si vengo con un instrumento ya visto no les genera interés, en el arte la sorpresa es fundamental» explica Persico.

Creación propia

Un Do d'Acords, es un novedoso proyecto de creación musical comunitaria dirigido a niños y jóvenes del Poble Sec y de distintos orígenes y nacionalidades. «El proyecto lleva en marcha 15 días, he tenido dos sesiones con cada grupo y de momento va muy bien», afirma Persico.

Actualmente participan unos 120 alumnos de las escuelas Jacint Verdaguer, Carles I y +del instituto Consell de Cent. «De esta forma los niños pueden integrarse con otros colegios y hacer un trabajo comunitario. Es bueno para el niño pero también para los padres», reconoce Persico.

Durante todas las etapas del proceso, se centran en transmitir y fomentar los valores sociales del proyecto. La escucha, cualidad necesaria y primaria en la práctica musical, permite trabajar aspectos como la tolerancia, la capacidad de diálogo y de convivencia, el acuerdo, el asociacionismo y la confianza. «Son valores que ayudan al crecimiento personal», añade Persico.

Todos los alumnos participan del proceso de creación, ellos son los autores de la obra. Hacen investigación tímbrica, juegan con los instrumentos y a partir de ahí descubren cómo pueden tocarlos. Con este sistema se trabajan los valores personales pero sobre todo sociales. «Es un método de trabajo que se debe descubrir, siempre debo estar abierto porque en cada grupo encuentras pautas distintas», dice.

A final de curso habrá un concierto donde cada grupo mostrará el trabajo hecho. Además aprenderán de la experiencia de músicos profesionales. «La música tiene esa capacidad de unir a las personas», señala Persico. H