VALENCIA-BARÇA (21.00 H)

Xavi busca salida del laberinto en Mestalla

Xavi: "¿Marcharme? No, todo lo contrario. No quiero fallar y menos al club de mi vida"

¿Será capaz de revertir Xavi la delicada situación del equipo?

El Barça se le derrumba a un debilitado Xavi

Xavi y Òscar Hernández, su ayudante, junto a Lewandowski antes de enfrentarse al Valencia en Mestalla.

Xavi y Òscar Hernández, su ayudante, junto a Lewandowski antes de enfrentarse al Valencia en Mestalla. / FCBARCELONA

Marcos López

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Acaba diciembre y el Barça se asoma hoy a una "final" en Valencia, como no para de recordar Xavi, erosionada su figura tras dos derrotas consecutivas (Girona, "la que pesa junto a la del Madrid", y Amberes) que han dañado la credibilidad del "proyecto ganador" que pilota.

No ha cruzado la Liga ni su ecuador y se sentará esta noche el técnico en el banquillo de Mestalla de que anda en juego mucho más que una victoria, necesitado como anda su equipo de espantar ese mal juego que le ha llevado a estar a siete puntos del conjunto de Míchel, quien le robó en Montjuïc el patrimonio del buen juego, dejando bajo sospecha a Xavi.

Pero él no se da por aludido porque considera que se encuentra "a mitad de camino" y en plena "construcción" de un proyecto que permitirá recuperar la imagen de un Barça sólido y firme, no frágil y transparente como en este último medio, que se ha derretido en los dos últimos encuentros.

Juega su equipo y se la juega Xavi, no tanto porque viva un ultimátum, que no lo es, sino porque necesita demostrar que tiene el remedio para frenar esta involución en el rendimiento. "¿Marcharme? No, no quiero fallar y menos al club de mi vida", sentenció.

Xavi, pensativo, durante el entrenamiento del Barça antes de jugar contra el Valencia en Mestalla.

Xavi, pensativo, durante el entrenamiento del Barça antes de jugar contra el Valencia en Mestalla. / FCBARCELONA

"Hace un mes me preguntabas si iba a ser el Álex Ferguson del Barça y ahora me dices si estoy o no en la calle"

Está tranquilo Xavi. O eso dice. "Una actuación contra el Atlético merece un 10 y ahora un 0", le dijo a los periodistas justo antes de articular el discurso que llevaba estudiado y preparado para atenuar la penumbra que le rodea.

"¿Marcharme? Todo lo contrario. No, no quiero fallar y menos al club de mi vida", argumentó el técnico, recordando que no es ahora el momento de pasar cuentas. ¿Cuándo será? A final de temporada, según recordó el entrenador, quien proyectó una imagen de absoluta confianza en sus posibilidades para revertir estas dos derrotas. "Hace un mes me preguntabas si iba a ser el Álex Ferguson del Barça y ahora me dices si estoy o no en la calle", dijo.

Hace ya casi dos meses que el equipo, y coincidiendo con la derrota en el clásico contra el Madrid, entró en una espiral descendente. "Me voy a volver loco, el club necesita estabilidad, nada más. Somos un proyecto ganador", recordó en alusión a la Liga y Supercopa de España conquistada la pasada temporada.

"Hay que tener estabilidad", reiteró el técnico, quien aportó un elemento fundamental para exigirla. "Y más en la era post Messi, con las dificultades que vive el club". Intentó Xavi abstraerse del aire "emocional" que rodea a la entidad. Pero sabe mejor que nadie que una derrota en Mestalla envenenaría aún más el paisaje.

Xavi, en actitud pensativa, durante el entrenamiento previo a la visita a Mestalla para medirse al Valencia.

Xavi, en actitud pensativa, durante el entrenamiento previo a la visita a Mestalla para medirse al Valencia. / FCBARCELONA

"Me extraña que en la primera curva la gente se baje del barco"

Lleva Xavi días y semanas, hasta meses, denunciando que "el entorno", conceptó que acuñó Cruyff, está siendo dañino para el equipo. Sostiene que está afectando incluso al rendimiento de los jugadores, dolido como está porque no se siente protegido y arropado con la justicia que él considera.

"Me extraña que en la primera curva la gente se baje del barco", reveló el entrenador, aunque luego precisó que se trataba "de la segunda curva" en alusión a la eliminación de la Champions de la pasada temporada. Ahora, denuncia que en esta curva ha detectado un ambiente perjudicial por parte del "entorno", término que empleó en reiteradas ocasiones.

"Veo que los medios afines no están unidos. Así lo pedí yo en el primer Gamper. Es la segunda curva mal y ahora más que nunca hay que creer en este proyecto", subrayó Xavi, indicando que estábamos "mucho peor" hace un año. "Y, al final, acabamos con un notable. ¿Por qué entrar ahora en una depresión?", se preguntó de forma retórica porque llevaba implícita su respuesta.

"No os veo unidos, hay que decirlo", dijo mirando a los periodistas al tiempo que instauraba una palabra nueva en el entorno. "Medios afines".

Koundé, durante el duelo del Barça con el Amberes en la Champions.

Koundé, durante el duelo del Barça con el Amberes en la Champions. / Afp

"Se está contando una irrealidad"

 Apenas habló de fútbol. Apenas se le preguntó de fútbol. Justo ahora cuando el Barça ha iniciado una peligrosa involución (siete goles encajados en dos partidos) y ha encadenado las mismas derrotas (cuatro) que victorias (cuatro) en los nueve últimos partidos, con el empate de Vallecas, Xavi quiso mirar a la cuenta de resultados más que al análisis táctico.

"Se está contando una irrealidad. Estamos en la carrera para ganar cuatro títulos, esa es la realidad", indicó el técnico, asumiendo que en la Champions "se ha cumplido el objetivo de quedar primeros y en la Liga está necesitado de puntos", incluyendo Supercopa y Copa, dos torneos aún no iniciados.

Enfocó el entrenador, y casi de forma exclusiva, hacia el resultadismo en vez de analizar las claves que han precipitado el declive en el juego azulgrana. Lo hizo de forma voluntaria y, al mismo tiempo, porque tampoco se le preguntó sobre este asunto, centrado todo en el análisis de un entorno crítico, que no camina alineado, como él pide, con el propio equipo.

"Es una irrealidad lo que quieren hacer vivir", insistió Xavi. "Está todo en juego, esa es mi realidad, la que vivo yo, la que se vive fuera por lo que veo en otra", certificó insistiendo en una de sus ideas troncales para resistir en sus días oscuros.

Laporta, en el discurso a las secciones del Barça.

Laporta, en el discurso a las secciones del Barça. / FCB

"Nunca me he sentido solo. El presidente jamás me ha fallado"

En momentos de dificultad todos miran al entrenador. Todo, jugadores, presidente, junta, afición, le piden una solución urgente. Y él debe encontrarla lo antes posible en medio de un ambiente de pesimismo. "Me intento abstraer, pero me llegan mensajes como si se hubiera muerto mi padre o mi madre. Por cierto, ninguno de vosotros me felicitó por pasar de Champions primero en la última rueda de prensa", reveló Xavi, recriminado esa ausencia hacia los informadores. "Si al primer bache entramos en una depresión profunda, esto no va a arrancar", añadió luego.

Laporta calla en público, por mucho que pidiera "unidad" y apoyo en la cena navideña del club. Y el técnico sostiene que no le han abandonado. Ni el presidente, ni tampoco los jugadores, que siguen, según él, «comprometidos» con la idea de juego que proponen.

"Están comprometidos totalmente porque si no sería el primero que me marcharía", explicó Xavi para cortar de cuajo las dudas sobre su relación con la plantilla. "Tenemos un vestuario que es una maravilla, todos implicados. Vamos por el buen camino, llevamos dos años trabajando muy bien. Nunca me he sentido solo. Nunca", recalcó luego, explicando que está arropado por su staff ("culés de cuna, fieles y leales, amigos de verdad, están no fallarán nunca, primero porque tengo un hermano y luego amigos de verdad") y por la directiva.

"El presidente nunca me ha fallado. Le tengo una gran confianza. Todo lo que ha dicho lo cumplido. Se dice que tengo mal rollo con Deco y no es verdad. Somos amigos", apuntó. Y Xavi, enredado en el laberinto («o curva», según él), más compleja busca salida esta noche en Mestalla.