EL LADO OSCURO DE QATAR (3)

Mujeres en la sombra en el Mundial de Fútbol de Qatar

Mientras miles de fans y extranjeras disfruten de un país que les recibirá con los brazos abiertos, las qatarís sufren el sistema de tutela masculino que controla cada aspecto de sus vidas

“Si eres mujer y eres feminista o hablas abiertamente sobre política en Qatar y te opones al sistema, serás arrestada, desaparecida por la fuerza y encarcelada”, denuncia una mujer que vivió 15 años allí

Una mujer qatarí con el skyline de Doha de fondo.

Una mujer qatarí con el skyline de Doha de fondo. / AP

Andrea López-Tomàs

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Yousra Imran aún recuerda el “shock cultural” al llegar a Qatar. La joven británica-egipcia tenía apenas 14 años cuando su familia se mudó al pequeño emirato del Golfo y, aunque había crecido en un hogar musulmán practicante en su Londres natal, nada le preparó para los próximos 15 años de su vida. Ser mujer fue su condena. “De repente, todo aquello que no era un problema cuando vivíamos en el Reino Unido eran grandes inconvenientes para mi padre”, cuenta. Aunque ya no vive en Qatar, sigue tomando antidepresivos para calmar la ansiedad y los ataques de pánico que empezaron allí. Ahora, desde su hogar británico, piensa en todas sus amigas qatarís que serán relegadas a las sombras mientras mujeres extranjeras gocen de la mejor versión de su país en el inminente Mundial.

“Mi padre se volvió bastante estricto porque fue influenciado por los hombres con los que se mezclaba allí en Qatar”, rememora Imran para este diario. “Siempre estaba controlando cómo me vestía: todo tenía que ser largo, muy suelto, y me decía cómo tenía que llevar el pañuelo en la cabeza”, cuenta. Su padre, al llegar a Qatar, estaba amparado por el sistema de tutela masculina que le daba completa autoridad para controlar la vida de Yousra. Ella misma, al volver al Reino Unido, lo contó en la novela autobiográfica ‘Hijab y pintalabios rojo’.

Al igual que el resto de mujeres residentes en Qatar, extranjeras y qatarís, Yousra necesitaba el permiso de su tutor masculino, en este caso, su padre, para absolutamente todo. Sin él, no podía casarse, estudiar, viajar al extranjero, acceder a muchos puestos gubernamentales, o recibir ciertas formas de atención de salud reproductiva. Hasta enero del 2020, tampoco podía conducir. Si hubiera tenido hijos, Yousra no habría sido su tutora. Lo sería su marido y, en caso de que muriera y no hubiera otro varón de la familia disponible para serlo, el estado tendría la potestad sobre ellos. Los tutores pueden ser padres, hermanos, tíos o esposos una vez casadas.

Sistema de tutela masculina

“La tutela masculina refuerza el poder y el control que los hombres tienen sobre la vida y las elecciones de las mujeres y puede fomentar o alimentar la violencia, dejando a las mujeres pocas opciones viables para escapar del abuso de sus familias y esposos”, afirma Rothna Begum en el informe ‘“Todo lo que tengo que hacer está ligado a un hombre”: Las mujeres y las normas de tutela masculina en Qatar’ de Human Rights Watch (HRW). El sistema de tutela masculina no se trata de un conjunto de reglas claras y articuladas. HRW lo define como “un laberinto de leyes, políticas y prácticas que requieren que las mujeres obtengan el permiso de un tutor masculino para ciertas actividades”, si no todas.

Por eso, la vida de Yousra cambió por completo al aterrizar en Qatar. “Cada aspecto de mi vida, cada una de mis decisiones de vida como mujer necesitaba el permiso escrito de mi guardián varón”, explica desde la campiña inglesa. No había forma de escapar del sistema. Junto a sus amigas qatarís y árabes, sufrían la misma vigilancia. “Sus padres y hermanos se aprovechaban de este sistema de tutela para abusar de las mujeres de su familia, para restringir sus movimientos, para controlar todos los aspectos de su vida, cómo se visten, con quién hablan”, apunta.

Las mujeres en Qatar están abandonadas a su suerte. El estricto control del gobierno no permite a la sociedad organizarse de ninguna forma. “Si eres mujer y, por ejemplo, eres feminista o hablas abiertamente sobre política en Qatar y te opones al sistema, serás arrestada, desaparecida por la fuerza y encarcelada”, apunta la escritora. Además, la ausencia de una ley sobre violencia doméstica las deja completamente desamparadas. Aquellas que se atreven a huir del abuso pueden ser devueltas a familias abusivas, detenidas o enviadas a hospitales psiquiátricos. 

Reformas en el país vecino

Cuando Arabia Saudí reformó su propio sistema de tutela masculina, algunas mujeres en Qatar intentaron protestar y exigir que sus autoridades hicieran lo mismo. Pero, en apenas 24 horas, las cuentas anónimas en redes sociales que se organizaron para pedirlo fueron cerradas. Oenegés internacionales como HRW reclaman a la comunidad internacional que ponga el foco en Qatar y amplíe las voces de aquellas pocas que han podido huir y vivir para contarlo

Sorprendentemente Qatar se encuentra en el puesto 42 del ranking mundial de desigualdad de género realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Esto se debe, en parte, a los altos niveles educativos de las mujeres en el país y su presencia en ministerios y delegaciones diplomáticas. “Sin embargo, en Qatar hay una falta de comprensión del verdadero empoderamiento femenino y la agencia femenina, ya que cuando la mujer no puede tomar una decisión de vida de manera independiente, esto no es un verdadero empoderamiento femenino y muestra que no hay derechos para las mujeres”, señala Imnar.

“Hipocresía”

Durante las próximas semanas, miles de mujeres aterrizarán en Qatar. El país les abrirá las puertas para que naveguen con cierta facilidad mientras las locales seguirán sujetas a prácticas discriminatorias. Las qatarís en el exilio y las organizaciones humanitarias quieren que la Copa del Mundo sea un punto de inflexión para los derechos de las mujeres, pero las autoridades ni se han pronunciado. Sólo han sacado pecho al presumir de la presencia de árbitras femeninas –extranjeras– que oficiarán partidos en un gran torneo masculino por primera vez.  

Yousra no duda en tildarlo de “hipocresía”. “De repente, cada cosa que prohíben, cada motivo por el que arrestan a personas, se harán excepciones para los fanáticos y extranjeros, pero no hacen las mismas excepciones para la gente local”, critica para EL PERIÓDICO. “Pero en cuanto acabe el Mundial, créanme, todo volverá a ser como antes”, concluye. Poco queda de aquella adolescente Yousra que las leyes qatarís intentaron aniquilar. Ahora, desde un lugar más seguro, es otra de tantas mujeres que han sobrevivido al país y luchan para cambiarlo.