LOS EFECTOS DEL CORONAVIRUS

Las caras de la crisis del covid en el deporte catalán

Cinco profesionales radiografían los estragos de la pandemia y las restricciones del covid en el tejido deportivo catalán

"El sector se va ir pique si no hay ayudas o subvenciones", asesta Pablo Mariano, que denuncia la "situación crítica de las artes marciales"

Alberto Montenegro.

Alberto Montenegro. / Martí Milla / FETRI

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La pandemia del coronavirus está azotando con fiereza al deporte popular. Estas son algunas de las caras de las crisis en el sector.

"Las extraescolares somos el último mono, somos parte de la educación de los chavales pero nadie nos pregunta"

Pablo Mariano

Profesor de karate

Pablo Mariano.

Pablo Mariano

Pablo Mariano ha dedicado toda su vida al karate desde que empezó a los 8 años en extraescolares. Ahora, 40 años después, lleva 28 dando clases. En marzo impartía en 12 escuelas y en el Dojo San Gervasi. Con el covid ha visto como su única fuente de ingresos se reducía abruptamente. "Nadie sale a defender las extraescolares: con los de comedores y limpieza, los de las extraescolares somo el sector peor pagado, no tenemos vacaciones ni nada y somos fijos discontinuos".

Él y su mujer entraron en los laberintos del ERTE. Pese a que ofreció dar clases por Zoom y con vídeos, la incertidumbre del covid hizo que se quedara con la mitad de alumnos en septiembre. Ahora con el endurecimiento de las restricciones, de nuevo otro apagón. "Somos el último mono, somos parte de la educación de los chavales pero nadie nos pregunta", exclama.

Este vecino del Poblenou ve ahora como los chavales a la salida de los colegios en los que él da clase desde hace casi tres décadas se van a los parques "sin mantener grupos burbuja ni nada". Antes de que se suspendieran las clases, sus alumnos entrenaban con mascarilla y seguían todas las medidas de seguridad e higiene dictadas por las autoridades sanitarias , educación y deporte. De hecho, desde que pudo volver a entrenar no había tenido ningún contagio en ninguno de sus grupos del colegio ni del gimnasio.

"El sector se va ir pique si no hay ayudas o subvenciones", denuncia, lamentando la "situación crítica de las artes marciales" y recordando que las "extraescolares son una pieza clave en la comunidad educativa". "No solo para la conciliación sino también para ayudar a la formación social, emocional y académica. Somos una parte esencial pero no nos tienen en cuenta. Sin la base, no existiría el deporte profesional. Somos la solución no el problema", asesta.

 

"En octubre pasado facturé 57.000 euros; este, 1.200"

Andreu Ballbé

Propietario de ChampionChip

Andreu Ballbé / JORDI COTRINA

Andreu Ballbé

Andreu Ballbé"En octubre del año pasado cronometramos 27 competiciones y facturamos 57.000 euros. Este octubre solo hemos ingresado 1.200 porque solo hemos hecho una, el triatlón de Barcelona", cuenta Andreu Ballbé. "Nosotros no somos ni clubes deportivos, ni federados, ni somos una cadena de gimnasios pero estamos igual de perjudicados que ellos. No podemos ni abrir ni cerrar nada". Su empresa, ChampionChip Catalunya, colaboraba en más de 200 carreras al año y empleaba a siete trabajadores. "Los tenemos todos en ERTE y sacamos solo a dos o tres puntualmente cuando hay una competición, como cuando un restaurante que está cerrado abre un domingo por un evento".

El éxito de la Cursa de la Mercè, en cuatro tandas para que 3.000 atletas la pudieran disputar sin contravenir las medidas sanitarias a las que obliga la pandemia, les había hecho coger algo de esperanzas, pero las nuevas restricciones han supuesto un mazazo. "El Tast de la Mitja Marató de Granollers que se tenía que haber hecho el 31 de octubre se ha aplazado hasta el 21 noviembre. Aunque se haga con las restricciones sanitarias, si sigue el confinamiento municipal de fin de semana yo que soy de Barcelona no podría ir".

El exatleta, olímpico en Montreal, cuenta que más allá de las grandes carreras, vivían sobre todo de muchas populares de pequeño y medio formato. "La media de Sitges, de Terrassa, de Barcelona... está suspendido todo hasta abril o mayo". Lo mismo pasaba con pruebas de natación en aguas abiertas como la Marnaton Cadaqués o travesías de montaña como la Matagalls-Montserrat. "No podemos ni abrir inscripciones porque no sabemos nada, y eso hace que la gente no se apunte", reflexiona a la espera de que sus chips amarillos vuelvan a tomar las calles de media Catalunya.

"Tenemos una sensación de abandono. Somos los grandes olvidados. Se puede subir al metro pero no ir a la piscina"

Anna Garcia

Árbitro de natación

Anna Garcia.

Anna Garcia

Anna Garcia es árbitro nacional de natación e internacional de aguas abiertas. Antes de la pandemia arbitraba varias competiciones cada fin de semana, en los que había 250 árbitros convocados. "Tenemos una sensación de abandono. Somos los grandes olvidados. Es como si no se valorase el deporte base, sin el que no habría deporte de élite. Cuando somos útiles muy en primer plano, pero en este momento no es importante", lamenta, rememorando la sensación de "agravio" que sintió al ver que las competiciones de baloncesto y fútbol terminaban la temporada pasada.

Un sentimiento que también experimenta al ver piscinas cerradas y metros atestados. "Se puede subir al metro pero no ir a la piscina, donde cada nadador tiene un carril y el riesgo de contagio es mínimo. Los clubes han hecho todo lo que tenían que hacer, cumpliendo a rajatabla los protocolos que les pedía y no es suficiente". Recuerda el perjuicio que supone para los nadadores no poder tener acceso a las instalaciones más en año olímpico.

Apenas pudo arbitrar el fin de semana del 10 y 11 octubre, con mascarilla y sin público, "reconectando con la ilusión de arbitrar" y viendo la ilusión de los deportistas "que tenían muchas ganas de competir". "Solo te bajabas la mascarilla para dar la salida y te la volvías a subir", recuerda antes de que volviera a bajar abruptamente el telón. Se pregunta por qué en Catalunya, precisamente donde los clubs de natación son más potentes, se cierran y se mantienen abiertos en otras comunidades. "No sentimos huérfanos", clama. 

"He pasado de 35 eventos a 7 este año"

Alberto Montenegro

Fundador de Speakers Pro

Alberto Montenegro. / Martí Milla (fetri)

Alberto Montenegro

Alberto Montenegro lleva dos décadas haciendo de 'speaker'. Ha puesto su voz a la Copa Davis, Mundiales y Europeos de más de 20 deportes distintos y partidos de la NBA Europa y todo tipo de pruebas atléticas. A principios de año decidió impulsar una agencia, Speakers Pro, ante la creciente demanda, especialmente con el 'boom' de las carreras populares. "En un sector en crecimiento, la idea era que ser el punto de encuentro entre 'speakers' y organizadores que buscaran a alguien con conocimiento y tablas para llevar pruebas como un triatlón o ironman, en el que puedes estar 17 horas seguidas. Y justo al lanzarlo nos pilla la pandemia". 

Si él había llegado a hacer 35 eventos en un año, en este infausto 2020 solo habrá colaborado en siete, incluyendo la Copa del Mundo de triatlón, este sábado en València. "Intuyo que será mi último evento del año en el que tenía previsto hacer, entre otros, los Ironman de Calella, Mallorca, Marbella y Vitoria, la Copa Davis en Madrid, la maratón de Barcelona y la cursa de Bombers".

Montenegro confía en que cuando la pandemia se acabe el sector vuelva a coger impulso, especialmente en el atletismo. "Correr es el deporte más barato. Con unas zapatillas ya está, no tienes que pagar cuota de club mientras por ejemplo para preparar pruebas de natación tienes que comprarte el neopreno o la inscripción en la piscina". Este sábado en València volverá a coger el micrófono. "Con la mascarilla no suena igual, pero lo importante es seguir transmitiendo".

"Tenía ofertas internacionales pero se ha parado todo hasta el 2021"

Luri Sorroche

Entrenadora de fútbol

Luria Sorroche.

Luri Sorroche

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Tras cinco años entrenando fuera, Luri Sorroche volvió a Catalunya hace año y medio. Había estado en India tres temporadas entrenando a la selección masculina de Gujarat, un estado de ahí que nunca había ganado nada. "Hice bronce, plata y oro", repasa esta técnica, de 30 años y que lleva entrenando desde los 15 años. Tras estar en una academia en China y en la escuela del Barça en Florida decidió volverse a casa pese a que, a diferencia de fuera, no pudiera vivir de lo que le pagaran por entrenar. Cogió el alevín del Vilanova y posteriormente al Moja, de Tercera Catalana masculina, convirtiéndose en la única entrenadora de un equipo masculino en el fútbol amateur catalán. Recuerda el palo que supuso cuando se paró la competición cuando iban líderes, la "angustia" de no saber si se retomaría y de no poder reencontrarse con los jugadores y la satisfacción de lograr el ascenso "reconocimiento del esfuerzo".

El nuevo frenazo cree que "hará daño a nivel emocional" y que disparará el "riesgo de lesión de 0 a 100". Ella, que es profesora de educación física en un instituto, reconoce que ahora mismo no puede vivir del fútbol en Catalunya, pero que se lo toma como un "voluntariado" mientras espera que el panorama se clarifique. "Tenía ofertas internacionales pero la incertidumbre de la pandemia hace que se haya parado todo hasta el 2021".