25 oct 2020

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EL NUEVO JEFE PERICO

El Espanyol apela al 'espíritu Abelardo'

El club confía en el carácter y la experiencia del asturiano para que repita la proeza con la que salvó al Alavés

El nuevo entrenador será presentado el lunes y debutará el sábado en Cornellà en el derbi contra el Barça

Marcos López

El mensaje con el que el Espanyol anunció la llegada de Abelardo.

El mensaje con el que el Espanyol anunció la llegada de Abelardo.

En Vitoria, aunque parezca mentira, todo estaba peor que en Cornellà. El Alavés había consumido ya tres entrenadores en solo tres meses:el argentino Luis Zubeldía había durado cuatro jornadas, el interino Javier Cabello solo dos y como puente hasta la llegada del italiano Feliciano Di Blasi, que apenas aguantó siete más.

Entonces, desesperados como estaban en Mendizorroza, el equipo era último, con seis puntos en 13 jornadas, descolgaron el teléfono para llamar a Abelardo Fernádez, el técnico asturiano, que estaba sin trabajo alguno. Esa fue la auténtica llamada a la esperanza que despertó a un club y, de paso, a toda una ciudad porque juntos emprendieron un viaje increíble hasta la salvación.

Banquillos calientes

En diciembre del 2017, el Alavés se puso en manos de Abelardo y este, de forma silenciosa, pero tremendamente eficaz, le cambió la cara a todos. Se convirtió primero en psicólogo, luego en entrenador, después en amigo, compañero y cómplice de unos jugadores que estaban asustados y tan desorientados y perdidos que vivían en el pozo de Primera. Estaban a seis puntos de la salvación.

Ha firmado un contrato de jornalero, apenas seis meses, arropado solo por dos ayudantes

El Espanyol, de momento, va por el tercer entrenador (uno menos que el club vasco) y, de momento, solo le separan cinco puntos de la frontera que le permita seguir en la elite. Abelardo, acostumbrado a sentarse en banquillos calientes (para un sportinguista no hay nada más pasional y emocional que dirigir a su equipo en El Molinón), no ha renunciado a enfrentarse a su tercer gran desafío en su carrera de técnico tras triunfar en su casa con el ascenso a Primera, impulsando una nueva generación de guajes. Luego, Pitu se fue asumiendo toda la culpa renunciando a tres años de contrato y dejando su silla a Rubi, ahora en el Betis.

Ha firmado un contrato de jornalero, arropado por dos amigos de confianza:Tomás Hervás (segundo entrenador) e Iñaki Tejada (analista). Tampoco necesita más Abelardo. Seis meses en los que el asturiano debe volver a demostrar quien es como entrenador pero antes mucho más como psicólogo para una plantilla que parecía estar pensada para David Gallego (cinco puntos de 24 posibles) y en cuya confección no participó Pablo Machín (cinco de 30), sus dos antecesores. Ni uno ni otro han sabido sacarle rendimiento a esos futbolistas que hace pocos meses disfrutaban de la alegría de entrar en Europa y ahora deambulan como alma en pena por el sótano de Primera.

Conexión con el equipo

Abelardo será presentado el lunes y el sábado, además, debuta en Cornellà en un derbi contra el Barça de Valverde, líder de la Liga. Ni una semana de trabajo tendrá para preparar tan descomunal estreno. "En este momento lo que necesitamos es un luchador", admitió Carles García Pont, el vicepresidente blanquiazul. Abelardo no suele  rendirse. Si no, no habría aceptado aquella llamada del Alavés ni tampoco esta del Espanyol.

"En este momento lo que necesitamos es un luchador. Tiene las características adecuadas para la situación del Espanyol. Tiene un currículum espectacular en este sentido" (García Pont, vicepresidente del Espanyol)

«Hemos cogido una persona que tiene las características adecuadas para la situación del Espanyol», dijo después el directivo antes de poner el foco en lo que realmente buscaban al elegir al asturiano. "Es una persona que tiene un currículum espectacular en este sentido", apuntó García Pont. El Espanyol le pide que repita la proeza de Vitoria. Nada más. Y nada menos.

Él se aferrará al tradicional 4-4-2, con orden y cemento en el centro del campo, al que le encanta llegar por las bandas e inyecta intensidad en cada balón, como si fuera el último de su vida. Aunque en Cornellà no tenga las piezas adecuadas para expresar su fútbol. Pero por encima de la táctica, Abelardo necesita antes hallar la llave para conectar con sus jugadores.