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NUEVO ÍDOLO EN EL BERNABÉU

Rodrygo Goes y el éxito de la modernidad

El brasileño se ha convertido a sus 18 años en titular en del Madrid y en el gran éxito del nuevo modelo de fichajes de Florentino Pérez

Alejandro García

El madridista Rodrygo Goes celebra un gol ante la grada del Bernabéu.

El madridista Rodrygo Goes celebra un gol ante la grada del Bernabéu. / Europa Press

A Rodrygo Goes (Osasco, São Paulo; 2001) no le debe parecer extraño ser el primero en algunas cosas, pionero en cierta manera. Nació en los primeros días del primer mes de un nuevo siglo, luego debió ser de los mayores en la clase del colegio y su talento futbolístico le ha llevado a ser titular en el Madrid, a ser el mejor jugador de la última jornada de la Liga de Campeones y a la convocatoria con Brasil; con 18 años. A lo mejor esa es una de las razones de su sobriedad, dentro y fuera del campo. “Tengo mucha calma y tranquilidad. Como todos me dicen, tengo que seguir trabajando, por eso creo que están saliendo bien las cosas”, respondió tras marcar tres goles ante el Galatasaray.

La historia de Rodrygo no dista mucho de la de tantos otros niños brasileños que despuntan en plena adolescencia. Muchos se quedan en el camino, pero Rodrygo lo ha hecho más rápido que casi todos. Otros sufren con la adaptación, pero el atacante se ha ganado la confianza de Zidane a base de trabajo, rigor y orden, además de talento. “Todo está siendo muy rápido, pero estoy muy contento de lo que está pasando”, dijo tras marcar ante el Leganés en Liga. 

Creció en la cantera del Santos, donde Juni Calafat, responsable de ojeadores blanco de la zona, empezó a seguirle la pista desde los momentos incipientes de su carrera, con contactos y acercamientos que propiciaron la llegada a Madrid ocho años después sin interferencias de otros grandes europeos, pese a que costó 45 millones de euros, siendo aún menor de edad.

Hijo de un exfutbolista que llegó a la segunda categoría brasileña, Eric de Goes (35 años), todos los que conocen algo de la vida privada de Rodrygo destacan la mesura y prudencia del jugador y de su entorno, lejos de alardes y estridencias que se alejen del fútbol. 

Nuevo modelo

El éxito de Rodrygo es el éxito de la nueva política de fichajes del Madrid. Los cambios en las hegemonías económicas del fútbol europeo dejaron a los blancos muy lejos de poder acometer los fichajes de jugadores consolidados que habían vertebrado su última etapa de éxito. Florentino Pérez ya no podía romper el mercado con una inversión astronómica y regenerar rápido un equipo (ahora los grandes nombres están anclados a infinitas fortunas), así que se entregó a la tarea de fichar talento tan joven como prometedor, sujeto a la volatilidad de la maduración. Así se encumbró a Vinicius y así ha triunfado Rodrygo. “No tiene miedo. Me encanta cuando veo a un joven jugar de esa manera”, dijo Benzema tras el partido ante el Galatasaray.

Zidane ya lo empezó a dejar ver con sus decisiones iniciales: llamó la atención fue la pérdida de importancia de Vinicius, pero solo era la consecuencia del crecimiento de Rodrygo.Y es que la historia de los dos está irremediablemente entrelazada. 

La España de finales de los 90, con internet incipiente, asumió que el futuro había llegado con los chats públicos y las descargas con emulador, y que se iba a quedar así. Algo así le pasó al Madrid con Vinicius, al que recibió, después de una inversión de 45 millones de euros, como el elemento sobre el que habría que edificar el futuro. Habría que convivir con sus problemas la decisión y la falta de gol.

Sin embargo, un año después, también a cambio de los mismo 45 millones de euros pero sin la repercusión mediática de su predecesor, con menor impacto entre las masas pero con mejor crítica; llegó Rodrygo y, a la segunda, el Madrid ha encontrado el éxito.

La comparación con Raúl

Por la edad, por la irrupción, por esa habilidad para destacar sin ser el mejor en nada, Rodrygo ha desatado una riada de comparaciones con Raúl González. Los dos goles en seis minutos en la primera aparición como titular en Europa han elevado las ilusiones del madridismo con el brasileño a la categoría de estrella histórica. “No me sorprende nada de él, sabemos de su calidad, pero también trabaja y hace muchas cosas para el equipo”, dijo Zidane.

Rodrygo no es un jugador espectacular, su gran virtud no es el desborde ni las soluciones imaginativas, su gran poder es la eficiencia. En sus primeros meses de blanco, ha demostrado capacidad de decisión, de trabajo y de definición, todo lo que le falta a sus competidores por el puesto.