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la recuperación

Paula Badosa sale del túnel

"Sentía miedo de ir a la pista a competir, ahora soy feliz jugando", dice la tenista catalana tras colocarse la 90 del mundo después de pensar en la retirada

Jaume Pujol-Galceran

Paula Badosa.

Paula Badosa. / EUROSPORT

De "sufrir depresión, ansiedad y sentir miedo de salir a la pista a competir", como confesaba Paula Badosa en una valiente e íntima entrevista que hizo hace apenas un mes, la tenista catalana ha pasado a sentirse "cada día más tenista, soy feliz jugando, muy feliz y dispuesta a seguir progresando", clama orgullosa tras aparecer este lunes en el puesto 90 del mundo y 78 en la clasificación del año como tercera mejor tenista española tras Carla Suárez (26) y Garbiñe Muguruza (28).

En septiembre del 2018, Badosa estaba dispuesta a tirar la toalla. "Era un juguete roto por culpa de las expectativas y la presión de los entornos que pudieron con ella", explica su entrenador Xavier Budó,  que recogió los trozos de una tenista de enorme talento, campeona de Roland Garros júnior en el 2015, campeona de España en el 2017, que "había perdido la autoestima, la ilusión y no veía la luz", reconoce Badosa.

La transformación

En apenas 10 meses la transformación ha sido espectacular. Badosa y su equipo están moldeando a una nueva tenista “a la que no veo límites”, dice Budó. Y los resultados empiezan a llegar, no solo por haber entrado en el top 100 y lograr ests dos últimes semanas sus dos primeras semifinales en torneos de la WTA (Palermo y Karlsruhe), si no por la forma de conseguirlo. "Tuvo que empezar de cero, asumir sus errores, entender que el deporte de alto rendimiento es un estilo de vida que pide una dedicación de 24 horas", recalca Budó.

El camino no ha sido fàcil. "'Ever tried, Ever failed. No matter. Try again. Fail again. Fail better'" escribe en su perfil de Facebook, Badosa, recordando el famoso verso del poeta Samuel Beckett. "Inténtalo siempre. Fracasa siempre. No importa. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor". Y eso es lo que se ha repetido una y mil veces Badosa desde que le pidió ayuda a Budó. "La transformación personal y profesional ha sido fundamental. Paula tenía un gran talento pero era necesario un trabajo intenso fuera y dentro de la pista, tanto a nivel técnico y táctico, como mental y físico", destaca el técnico catalán, que ya había trabajado con ella en su época júnior.

La cima del Everest

"Para subir a la cima del Everest hay que empezar en el campo base", dice el  exentrenador de Carla Suárez, que aceptó el reto de acompañar a Badosa en ese camino de reconstrucción. Sin dinero, sin patrocinadores y empezando en los torneos ITF (tercera categoría), durmiendo en pensiones y acumulando torneos y partidos. Hasta el momento lleva jugados 24 torneos y 65 partidos (41 victorias y 24 derrotas). Viajando todas las semanas, sin descanso. "Ha pasado momentos muy duros, con depresión y ataques de ansiedad por su miedo a competir y eso solo se supera afrontando los partidos y jugando contra los miedos y ser ella misma su mejor amiga", explica Budó.

Así, paso a paso, Badosa ha ido recuperando su "autoestima"  personal. "Tengo claro mi camino. Cada día me estoy sintiendo más tenista, cogiendo más confianza. Xavi ha hecho un gran trabajo y me ha aportado muchísimo. Me ha ayudado a que sea feliz fuera de la pista y que disfrute jugando. Estoy muy motivada para seguir adelante", cuenta Badosa a EL PERIÓDICO. 

Los objetivos

"Nuestro primer objetivo era que Paula fuera feliz fuera y dentro de la pista y ahora la veo feliz como persona y eso se traduce en su juego. El segundo era entrar en el top 100 y lo ha conseguido en menos de un año. Es brutal", destaca Budó. Queda aún mucho camino pero Badosa está asentada en el campo base y puede mirar a la cima del Everest sin ansiedad. "Paula puede conseguir lo que quiera, no tiene techo como tenista, pero debe seguir en la misma línea y con los mismos valores. Estoy muy orgulloso de ella. Tiene mucho mérito con 21 años reconocer los errores y reinventarse en su vida personal y profesional", apunta Budó, camino de Canarias para disputar esta semana otro ITF antes de viajar a Nueva York para jugar la fase previa del Abierto de Estados Unidos al que no ha entrado directamente al cuadro principal. Su número 90 mundial le ha llegado dos semanas tarde. A Badosa no le importa. Ahora sabe cuál es el camino.