21 feb 2020

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HOCKEY SOBRE PATINES

Voltregà: Profesionales por afición

El éxito de Manlleu solo les valdrá felicitaciones a las jugadoras, que se pagaron el hotel de Reus en la Copa de la Reina

Joan Carles Armengol

La portera titular Teresa Bernadas calienta rodeada de su equipamiento antes de un entrenamiento.

La portera titular Teresa Bernadas calienta rodeada de su equipamiento antes de un entrenamiento. / MARC VILA

De profesionales tienen la dedicación, la pasión y el amor por su deporte, pero no el sueldo. Las jugadoras que el pasado domingo dieron al Club Patí Voltregà su sexta Copa de Europa femenina de hockey sobre patines no ingresan ni un euro. Del éxito de Manlleu se han llevado una satisfacción personal enorme, las felicitaciones de esta semana en la pista de Sant Hipòlit y el homenaje oficial del pueblo, este viernes en el Ateneu. Pero nada en su cuenta corriente. Son profesionales por afición al hockey. Nada más.

Las jugadoras del Voltregà trabajan, estudian (o ambas cosas) y dedican muchas horas a los entrenamientos hasta las 11 de la noche (el equipo masculino tiene preferencia de horario) tres días a la semana, además de los partidos del fin de semana. La modesta situación económica del club no permite más dispendios, y los ingresos por ficha son inexistentes. Pese a ello, la entidad ayuda a algunas jugadoras en algunos aspectos como los gastos de gasolina o el piso en Sant Hipòlit que el club pone a disposición de alguna jugadora de fuera.

El ejemplo más reciente de esta precariedad se dio en la pasada Copa de la Reina de Reus, donde las jugadoras tuvieron que reservar y pagarse de su bolsillo un par de noches de hotel ante el temor de que el anunciado paro de país del 21 de febrero les impidiera llegar a tiempo a los partidos. "Aquí no cobra nadie, pero las jugadoras tienen una dedicación de auténticas profesionales", corrobora el entrenador, Jefa Rovira.

Cuatro del pueblo

Anna Romero (33 años) es, junto a Maria Anglada, Judit Burgaya y Aina Vilalta, la única jugadora de Sant Hipòlit en la plantilla. Lleva 20 años -todos- en el equipo, y si alguna vez vio dinero en metálico fue cuando ganó con la selección el Mundial de Japón. "Creo recordar que nos dieron 2.000 euros, pero por el resto, los gastos han pasado de mis padres al club, solo eso. Aquí no se cobra", asegura la veterana jugadora, que ejerce de maestra de Primaria en Castellterçol, una sustitución que, con suerte, seguramente se prolongará un curso más. 

El entrenador Jefa Rovira habla con las veteranas 'Motxa' Barceló (derecha) y Anna Romero. / MARC VILA

La otra veterana del equipo, 'Motxa' Barceló, nacida en Girona hace 31 años y en el Voltregà desde el 2007 (un año antes de ganar la primera de sus seis Copas de Europa), es trabajadora social en la Associació de Deficients Físics de Osona (ADFO). Así se gana la vida. "Nunca he sido profesional ni he tenido ningún extra pagado, pero ver al equipo llorando de emoción en el vestuario de Manlleu no tiene precio", asegura Barceló, compañera en el equipo titular de Berta Tarrida, jugadora de Sant Sadurní d’Anoia que vive en el piso del club en Sant Hipòlit y trabaja de asistenta de comedor en un colegio de necesidades especiales de Torelló. Tarrida es sordomuda, pero atiende perfectamente las instrucciones de su entrenador o las indicaciones de sus compañeras porque lee en los labios lo que le dicen.

Estudios y másters

Quien había sido compañera de piso de Tarrida es Teresa Bernadas, la portera de 24 años, de Igualada, que ahora ya comparte vivienda con su pareja. Bernadas aprovechó dos estancias de dos años cada una como jugadora del Alcorcón (donde ganó una Copa de Europa en el 2014) para estudiar en Madrid la carrera de Relaciones Internacionales, y ahora trabaja en el departamento financiero de una multinacional en Vic. Su ilusión es recuperar el puesto en la selección española para estar en los World Roller Games de Barcelona, esos juegos olímpicos de la rueda pequeña en cuya primera edición ella ganó el oro en Nankín (China) en el 2017.

Para la veterana argentina Adriana Gutiérrez (34), esta es su cuarta y última temporada en el Voltregà, después de 11 temporadas en el hockey catalán, ya que el Sporting de Portugal crea equipo femenino y le ha prometido una ficha profesional. "Cuando llegué al Sant Feliu de Codines algo me pagaban, pero hemos ido de más a menos", explica Adri, que trabaja en la escuela de idiomas Kids&Us de Manresa y vive en Sant Fruitós de Bages. Le pagan la gasolina. "Ahora podré dedicar tiempo a un máster sobre Lingüística Aplicada», dice. Bendito hockey.