02 abr 2020

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EL MARATÓN DE BARCELONA

A derribar el muro en el maratón de Barcelona

Cinco debutantes comparten sus expectativas y miedos ante la temida distancia

Joan Carles Armengol

Mari Luz Marcos calienta en el parque de la Estació del Nord a pocos días de debutar en el maratón de Barcelona.

Mari Luz Marcos calienta en el parque de la Estació del Nord a pocos días de debutar en el maratón de Barcelona. / JORDI COTRINA

De los 17.500 corredores que este domingo (8.30 horas) tomarán la salida en la 41ª edición del maratón de Barcelona en la avenida de Maria Cristina, al menos cinco serán debutantes absolutos. Habrá más, sin lugar a dudas, pero cinco de ellos, que nunca se habían atrevido a plantar cara a los 42.195 metros de la mítca y temida carrera, han querido compartir con EL PERIÓDICO sus expectativas, su larga y concienzuda preparación y, por qué no, sus temores ante lo que se ha dado en llamar el muro del maratón, ese punto situado hipotéticamente entre el kilómetro 30 y 35 de la carrera en el que el cuerpo se queda sin gasolina, aparece el famoso 'hombre del mazo' para intentar asestar su golpe definitivo y la cabeza empieza a preguntar repetidamente a su propietario qué demonios está haciendo forzando su cuerpo al límite para superar un reto que en ese momento parece imposible de rematar.

Las debutantes Rosa BaldomàCarla Verdés Mari Luz Marcos, y los no menos novatos en esa legendaria distancia José Luis Tovar Marc Gambús, desgranan en estas tres páginas las motivaciones que les han llevado a querer derribar el muro del maratón. El espíritu solidario, la ayuda para investigar enfermedades, el trabajo en equipo, motivaciones familiares, personales y profesionales o, simplemente, el paso definitivo de consolidar una afición por el deporte y la carrera que ya habían chequeado en medios maratones o pruebas de 30 kilómetros anidan en el espíritu de nuestros testimonios, que se han fijado en cambio un objetivo muy común para su bautismo de fuego en los más de 42 kilómetros de agonía que les aguardan: acabar, y acabar lo mejor posible. Ni la distancia maratoniana ni el famoso muro, que más que pánico les despierta  respeto, se interpondrán en su voluntad.

Doce semanas de preparación

La preparación, además, les avala. Ninguno de ellos (como seguramente ninguno de los otros 17.500 participantes convocados en la salida) van a correr a locas. Es algo que nadie se puede permitir en esta carrera, que requiere un mínimo de 12 semanas de preparación intensa. Los planes de preparación abundan y se pueden encontrar en las redes. Según Strava, una red social para deportistas con implantación en 195 países y 1,7 millones de ususarios en España, los corredores que aspiran  a ser maratonianos invierten en esas 12 semanas una media de 32 sesiones de 'running' para un total de casi 390 kilómetros a una media de 5.05 minutos el kilómetro (hombres) y 5.44 min/km (mujeres). En el maratón de Barcelona, según la misma fuente, en el 2018 el kilómetro más rápido fue el 12 (media de 4,41 min/km), mientras que a partir del kilómetro 30 el ritmo no bajó de los 5.12 min/km  para decaer a 5.59 en el kilómetro 40, el más lento, al inicio del Paral·lel. Afortunadamente, este año la organización ha conseguido suavizar notablemente el circuito, también en este tramo final, hasta un desnivel positivo de 176 metros en  el total del recorrido. El muro a derribar será un poquito más bajo.

Rosa Baldomà. / JORDI COTRINA

ROSA BALDOMÀ (41 AÑOS)

"Cumplo 42 en octubre, y me animé"

Curiosa la motivación de Rosa Baldomà para decidirse por fin a acometer un maratón. «Cumplo 42 en octubre, la misma distancia de la carrera, y por eso me animé a hacerla por primera vez», explica esta voluntariosa profesora de instituto en Sants (Barcelona), que siempre había practicado deporte pero que no empezó en el 'running' hasta hace 12 o 13 años. ¿Por qué? «Mi compañero corría y yo me aburría esperándolo, así que comencé a correr», relata Rosa Baldomà, madre de dos niños de 5 y 8 años y que no duda en levantarse muchas veces a las seis de la mañana para entrenarse, o quedarse sin comer al mediodía para rodar un buen rato.

«He seguido un plan de 12 semanas con una disciplina militar, corriendo cinco días a la semana. Me tomo el maratón muy en serio, porque esto no es ponerse las zapatillas y empezar a correr. Sé que me puedo encontrar cualquier cosa en una distancia que nunca he corrido y que afronto como un reto». Rosa, sin embargo, no es una novata, ni mucho menos. Ha corrido varios medios maratones, algunas carreras de montaña de hasta cuatro horas y, hace tres semanas, el Maratest, esa prueba de 30 kilómetros en El Prat para afinar la puesta a punto. «Hice una marca de 2 horas y 49 minutos, y he seguido un plan para bajar de las cuatro horas en el maratón. Veremos qué pasa».

Profesora de instituto y con dos niños, ha seguido un plan de 12 semanas con "disciplina militar", dice

Aunque asegura que es de entrenarse sola, Rosa pertenece a una asociación de atletas, Corredors.cat que en cada edición del maratón de Barcelona prepara a corredores para que puedan afrontar el reto con garantías. Una atleta profesional, María José Pueyo, elaboró los planes de entrenamiento en el 2010, y otras figuras, como el campeón mundial Abel Antón, han colaborado otras veces en entrenar a los aspirantes. El compañero de Rosa logró rozar las tres horas con esos planes, y ahora ella quiere bajar de las cuatro en su estreno. Para ello, no se ha saltado ni un punto de la preparación. «Suelo entrenar por el litoral de Barcelona y, para hacer series, voy al Palau Reial, en la Diagonal, o a la Fira, en L’Hospitalet», explica esta profesora, que a lo que más teme es al calor. «Me han dicho que bajan las temperaturas, pero si no es así voy a sufrir porque tolero muy mal el calor».

¿Y el famoso muro?: «Me han hablado mucho de él, me da respeto. Por lo que me han dicho es un momento en que tu cuerpo se bloquea  y hasta dos o tres kilómetros después no vuelve a carburar».

Pero, aun con calor y con muro, Rosa Baldomà no podía llegar a los 42 años sin haber afrontado los 42 kilómetros. «Llevo años corriendo y todo el mundo me decía que al menos una vez en la vida hay que correr el maratón. Ahora al menos dejarán de decírmelo. Corro esta y plego... O no. Ya veremos».

Carla Verdés. / JORDI COTRINA

CARLA VERDÉS (29 AÑOS)

"Asocio correr a pasarlo bien, no buscaré marca"

Se pasa las tardes, y buena parte de la mañana, en Catalunya Ràdio. Es productora en el programa 'Estat de Gràcia', conducido por Roger de Gràcia.Pero a primera hora de la mañana, cuando puede disponer de su tiempo, le gusta correr. Por el Eixample, la Diagonal o las calles de Pedralbes y Sarrià, en que hay más subidas. Los fines de semana puede ir a la Carretera de les Aigües o a las playas. O mejor aún, se escapa a Igualada, su localidad natal. Para Carla Verdés correr es, y debe ser, un placer. «Mi objetivo en este primer maratón es muy claro: acabar. No quiero imponerme la presión de una marca porque he visto a otras personas que se han empeñado en el objetivo de bajar de las cuatro horas, por ejemplo, y no lo han pasado bien. Quiero acabar la carrera con dignidad, corriendo y pasándolo bien, disfrutando las cuatro o cinco horas que tarde, las que sean, porque yo asocio correr a pasarlo bien», explica Carla, convencida, eso sí, de que podrá acabar su primer maratón. «Si no me pasa algo inesperado, alguna dolencia que no he tenido nunca, estoy segura de que acabaré», insiste. Y es que se ha preparado bien. Ha corrido un par de pruebas de 30 kilómetros en las cuatro últimas semanas y algunos buenos amigos le han dicho que si puede con eso, puede con los 42 kilómetros. «Y yo les creo».

Productora de 'Estat de Gràcia', la igualadina no había oído hablar del muro, "pero debe ser duro"

Uno de ellos es David Clupés, conductor del 'Tot Gira' de Catalunya Ràdio, experimentado corredor que el año pasado ya incitó a cuatro exdeportistas a embarcarse en la aventura (Tomàs Jofresa, Natàlia Via Dufresne, Dani Ballart y el aún marchador García Bragado). «David me ha diseñado los entrenamientos y los he seguido... más o menos, porque hay cosas que no me gustan, como las series de velocidad. Sé que la marca final se resentirá por eso, pero, como he dicho, para mí correr debe ser pasarlo bien».

Y el muro, ¿ha oído Carla hablar de él? ¡Sorpresa! «Nunca lo había oído, pero realmente los últimos 10 kilómetros deben ser duros, porque lo he vivido en los últimos kilómetros de las otras distancias que he corrido. Son los más complicados, no solo a nivel fisico, sino mental». Para evitar deserciones, Carla se apuntó al maratón ya en el mes de septiembre –«sabía que, si no, no correría»– y, tras regresar de un viaje de dos meses, en diciembre comenzó a entrenarse en serio.

En la Mitja de Barcelona de hace un mes bajó de las 1.50 horas. «Acabé bien, con la sensación de poder correr más kilómetros. Ahora quiere hacerlo bien porque se lo he dicho a todo el mundo y tendré una 'claca' importante, habrá gente que incluso me acompañará un rato. Quiero acabar con dignidad, corriendo...».

Mari Luz Marcos. / JORDI COTRINA

MARI LUZ MARCOS (54 AÑOS)

"Correré por un reto, no por mí"

«Por qué no corres tu primer maratón?», le preguntó  un día Shahid. «Si es como un reto, sí», contestó Mari Luz Marcos sin dudarlo. Administrativa en una empresa de ambulancias, 54 años, ama de casa, casada, con una hija de 21 años en casa y otra de 30 fuera. No para. Comenzó a correr cuando dejó de fumar. Hace siete años que entrena con la comunidad RunBCN. Superwoman del 'running'. Lleva muchas carreras de 10 kilómetros, alguna Mitja y, hace 15 días, corrió la Vies Verdes, de 30 kilómetros. «Cuando acabé, no me aguantaba de pie», confiesa.

Pero no va a dejar de intentarlo en el maratón. «Lo acabaré, seguro», dice. Y es que Mari Luz tiene una fuerza interior que la mueve, convicciones profundas. Conoce a Shahid Ashraf, otro hombre de hierro forjado, involucrado con Egoísmo Positivo –para ayuda a discapacitados a través del deporte– y con la organización Transpirenaica Social Solidaria, un proyecto educativo de transformación social para jóvenes en situación de vulnerabilidad. Organiza cada año una travesía de lado de lado del Pirineo (del Cantábrico a Cap de Creus) con 300 jóvenes.

"Seguro que acabaré, soy como un tractorcito y muy cabezona", dice la solidaria administrativa

«La mayoría de estos chicos han llegado de forma irregular (patera, camión...) y han sufrido mucho para venir. Shahid y otros como él se esfuerzan por apartarles de problemas o de mafias usando el deporte, para poder sacarles de la calle e integrarles en la sociedad a través de becas o ayudas para comer». Shahid le habló de ello y le pidió colaboración para buscar fondos. Correr el maratón y colaborar a través de Migranodearena.org fue la forma que Mari Luz encontró de ayudar a la Transpirenaica. «Es una idea fantástica que yo valoro como madre y también un poco como emigrante, porque yo vine de Salamanca para buscarme la vida», relata Mari Luz, que aplica la misma fe que tiene en la vida en la carrera que afrontará por primera vez este domingo. «Soy una persona de retos. Si solo fuera por mí, no correría, pero ayudar a otros es una iniciativa muy bonita. La carrera la acabaré, seguro. Soy como un tractorcito, más que tener piernas, lo que pasa es que soy muy cabezona».

Ella sí que ha oído hablar del famoso muro del maratón, y lo ha comentado a menudo con sus compañeros de carrera. «Como no he pasado nunca de los 30 kilómetros, le tengo miedo a esos 12 kilómetros restantes. Pero no voy a lo tonto. Lo he estudiado mucho, he leído, lo he hablado y correré al ritmo que pueda, sea a 6 o a 6.30 el kilómetro. Y si es a 7 minutos no pasa nada, si acabo en menos de cinco horas ya seré feliz».

Confía en los vítores de la gente –«En Barcelona la gente anima mucho»– y el calor de los suyos. «Espero que estén en el Arc de Tiomf esperando, porque a falta de 10 kilómetros las piernas ya no pareceran mías».

José Luis Tovar. / FERRAN NADEU

JOSÉ LUIS TOVAR (47 AÑOS)

"El guía y yo corremos como una sola persona"

Con 18 años llegó a L’Hospitalet procedente del pueblo onubense de Galaroza. En esa época fue cuando, en un par de años, perdió totalmente la visión. Afiliado a la ONCE, vendió cupones hasta que el año pasado le dieron la incapacidad permanente para trabajar. De joven se especializó en pruebas de atletismo en pista (400 y 800 metros), y acudió como paralímpico a los Juegos de Barcelona-92, Atlanta-96 y Sídney 2000. Ahora, otra vez con tiempo libre, se ha reenganchado a su afición por correr, aunque en distancias más largas.

«Dicen que quien tuvo, retuvo, y yo en seis meses he vuelto a coger la forma. En la ONCE tenemos un grupo de guías y corredores, y uno de los guías, Jordi Romero, a quien todos conocemos como Jordi Sherpa, me convenció para que probara en el maratón de Barcelona. Me dijo que es una carrera en la que se disfruta mucho y que el público te lleva en volandas, y se comprometió a acompañarme en las largas tiradas de entrenamiento», explica José Luis Tovar Pavón, que a sus 47 años debutará en la larga distancia tras haber hecho el mes pasado la Mitja de Barcelona en 1.37 horas, acompañado siempre, eso sí, por uno de esos voluntariosos atletas-guía, en este caso Adrián.

Paralímpico en tres Juegos y exvendedor de la ONCE, asegura: "Siempre tiro 'palante' porque no veo el peligro"

Porque este, encontrar un guía disponible, es el gran hándicap que deben superar los atletas invidentes para salir a entrenar. «Ahora, al estar incapacitado, me aferro a cualquier guía libre, sea por la mañana, por la tarde o por la noche, aunque a mí me gusta más correr temprano porque parece que ya tienes el trabajo hecho». Así ha conseguido José Luis salir prácticamente cinco días a la semana para preparar el maratón. Y, si no puede, en su casa ha instalado un circuito de pesas y tiene también una bicicleta estática para hacer 'spinning' durante horas.

Este domingo, el exvendedor de cupones correrá como siempre pegado con una cuerda a Sherpa, su lazarillo: «Somos un tándem, no es solo el guía el que lleva. Mirados de perfil, es como si corriera una sola persona, porque acompasamos la zancada. Mis nudillos en sus nudillos, mi codo en su codo, el brazo funciona como un timón. Casi no hace falta que me diga nada, solo me avisa cuando hay curvas o rampas. Por cierto, yo siempre voy a la izquierda del guía; no sé por qué, a la derecha no me sé coordinar bien».

Lo que tiene por seguro José Luis es que va a acabar la carrera, con muro o sin él. «Como no veo el peligro, yo siempre tiro 'p’alante', no pararé hasta que el guía me diga que pare. En el aspecto físico espero que las piernas no se nieguen a correr, y mentalmente estoy muy fuerte. Además, el público, al ver que vas con un guía, no para de animarte», dice José Luis, a quien el guía ha animado a intentar correr a 3.45 minutos el kilómetro. «Me parece muy difícil, pero él controla los tiempos».

Marc Gambús. / JORDI COTRINA

MARC GAMBÚS (46 AÑOS)

"Ya hemos logrado 6.000 euros para la cura de mi hijo"

Marc Gambús quería correr un maratón desde pequeño, para él suponía un reto indiscutible, pero será en este 2019 cuando lo lleve a la práctica. «Nunca encontraba el momento, pero este año era sí o sí». ¿El motivo?: recaudar fondos para una esperanzadora investigación que se iniciará en abril en una universidad de Texas (EEUU) para intentar encontrar una cura a una de las enfermedades más raras que existen, la Hemiplejia Alternante de la Infancia (HAI), que afecta a una persona de cada millón. En España se conocen  unos 25 casos, y 17 de ellos se han agrupado en la asociación española liderada por Marc y su esposa.

El pequeño Ollie sufre una enfermedad ultra rara que requiere una atención permanente

«Soy Marc, padre de Oliver (Ollie para todos)», se presenta en su llamamiento a través de la redes sociales. «Mi hijo tiene 3 años y es un niño estupendo, divertido, simpático, cariñoso, que le encanta jugar con su hermana gemela Charlotte, a la que  adora. Ollie es un niño normal de su edad, excepto que sufre una enfermedad neurológica ultra rara».  Ollie sufre episodios repetidos de hemiplejia en ambos lados del cuerpo y otra serie de ataques que afectan a su desarrollo psicomotriz y cognitivo, que pueden ser originados por variados estímulos y que requieren una vigilancia y supervisión permanentes.

Es por ello que Marc y su mujer abrieron un reto, una campaña de micromecenazgo con el objetivo de recaudar 5.000 euros. «Nos dijeron que quizá era demasiado, pero estamos ya en los 6.000 euros, que irán a parar a esta investigación del doctor Steven Gray en la Universidad de Texas Southwestern. La HAI es una enfermead que no tiene cura, pero hay personas que han llegado casi a los 50 años y esta investigación es la más esperanzadora que existe a nivel mundial en terapia génica», explicaMarc Gambús, licenciado en Educación Física que trabaja en gestión deportiva y proyectos de márketing en un club barcelonés de tenis y en la Federación Catalana de Pitch&Putt.

Marc, primo segundo de la explumarquista española de lanzamiento de disco Encarna Gambús, se ha preparado a conciencia para encarar su primer maratón, con un plan que ha confeccionado él mismo. «Un hermano mío ha corrido 10 veces el maratón, y otro en un par de ocasiones, y me han hablado de cómo afrontar ese momento delicado del muro, cómo evitar el garrotazo del 'hombre del mazo', como lo llama Perico Delgado. Supongo que el secreto es regularte bien. Yo tengo previsto pasar el medio maratón en 1.37 o 1.38 h.», explica Gambús, que tiene una amplia experiencia en carreras de menor kilometraje. Esta temporada ha corrido dos medios (en Sitges hizo 1.30.53 h.) y el Maratest de El Prat (2.20.50 h. en 30 kilómetros). «Si acabo en Barcelona en 3.30 horas ya estaría contento», reconoce.