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"El arbitraje no debe separarse por sexo como la competición"

Alhambra Nievas, mejor árbitro del mundo en 2016, trabaja ahora desde los despachos para dignificar el arbitraje y poner en valor el papel femenino en el deporte profesional

Alejandro García

Alhambra Nievas, exárbitra internacional de rugbi

Alhambra Nievas, exárbitra internacional de rugbi / RODRIGO JIMÉNEZ (EFE)

La historia de Alhambra Nievas con el arbitraje traspasa fronteras mentales, geográficas, deportivas, sociales y de género. Ingeniera de telecomunicaciones de formación, descubrió el rugby en la universidad y su vida cambió para siempre: después de 11 temporadas como jugadora profesional, apostó todo al arbitraje y alcanzó las cotas más altas imaginables, desde dirigir la primera final olímpica de la historia de este deporte (en Río 2016) hasta ser la primera mujer en pitar un partido internacional masculino. Saltó a la fama más allá del rugby en 2016, cuando fue la primera mujer nombrada mejor árbitro del mundo, junto al sudafricano Rasta Rasivhenge. Entonces aprovechó el altavoz para reivindicar, no solo a la mujer dentro del deporte, si no al arbitraje como una parte fundamental del espectáculo. Tres años después, acaba de dejar de ser colegiada profesional (ha sido la única persona en España con dedicación exclusiva desde 2012) para seguir con esa labor desde los despachos de la World Rugby.

- ¿Qué funciones ejerce en su nuevo puesto en la federación internacional de rugby?

- Soy Gerente de desarrollo de árbitros de la World Rugby y, entre otras cosas, mi labor se centra en la detección y el desarrollo de jóvenes talentos del arbitraje por todo el mundo.

- Usted ya reivindicó arduamente cuando estaba en activo el tratamiento del colegiado como un deportista más ¿Su nuevo trabajo está encaminado en esa línea?

- Los árbitros somos deportistas y nos preparamos mucho en todos los aspectos. El deporte está cada vez más profesionalizado y, al igual que se invierte en mejorar todas las estructuras, también hay que hacerlo con el arbitraje, tanto a nivel técnico como humano. El árbitro influye en el nivel de la competición y las federaciones tenemos que valorar cómo hacer crecer a nuestros árbitros. Si la exigencia es cada vez mayor, el nivel también tiene que serlo y los árbitros tienen que tener los recursos necesarios para poder dedicarse a tiempo completo.

- ¿En qué situación se encuentran ahora mismo?

- Los árbitros seguimos a la cola en la lista de prioridades

- ¿Es peor en España?

- En España el árbitro es una figura todavía demasiado negativa, pero está cambiando, la gente entiende que sin el árbitro no se puede jugar y va a cometer fallos, como cualquier persona.ç

Alhambra Nievas durante el primer partido internacional masculino (Noruega-Finlandia) arbitrado por una mujer, en octubre de 2017. / KIMMO BRANDT (EFE EPA)

- Dentro de sus nuevas funciones en la World Rugby, ¿también tiene especial prevalencia dar valor al papel de la mujer dentro del arbitraje?

- En el rugby se está abriendo el camino para que un día no hablemos de mujeres árbitro, si no de arbitraje. Es una función realizada por personas, no tiene que diferenciarse por sexo, como pueden ser las competiciones. Tenemos compañeras que están arbitrando competiciones masculinas del máximo nivel, se está rompiendo con el estereotipo de que las mujeres árbitros solo pueden pitar competiciones femeninas.

"El árbitro en España es una figura todavía demasiado negativa, pero la gente entiende que sin él no se puede jugar"

- ¿Es pionero el rugby en ese sentido?

- El rugby tiene un plan estratégico para implicar a más mujeres en la toma de decisiones y en los puestos de responsabilidad de los diferentes estamentos.

- ¿Cree que está mejorando la situación de la mujer dentro del mundo del arbitraje?

- Estamos viendo cada vez más mujeres que se atreven a arbitrar, algo importante para que podamos alcanzar la normalidad. El primer paso es nosotras no nos pongamos límites, luego las estructuras tienen que estar preparadas para dar oportunidades a las mujeres capacitadas para arbitrar tan bien como sus compañeros.

- Durante su etapa como árbitro, se sintió alguna vez discriminada por ser mujer?

- Cuando saltaba al campo, me sentía respetada como árbitro, no observada por ser mujer. Hubo algunos incidentes muy aislados, fruto de la frustración de alguna persona, pero el rugby es un espacio de igualdad natural. Sin respeto no hay igualdad, y sin igualdad no hay respeto.

- Además de los valores del rugby que se han remarcado en muchas ocasiones, ¿supuso el arbitraje un valor añadido?

- No hay nada como jugar, pero como árbitro he podido transmitir el respeto, poner en valor de la figura del colegiado y ser pionera en la igualdad.