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EQUITACIÓN

Jessica Springsteen: éxito con nombre propio

La hija del cantante estadounidense, que ganó el pasado fin de semana un concurso de saltos de caballo en Barcelona, se construye una carrera prometedora como jinete

Idoya Noain

Jessica Springsteen, en Barcelona.

Jessica Springsteen, en Barcelona.

Hay apellidos con sinónimo y el de Springsteen es rock and roll, pero hay un escenario en que la estrella no es Bruce y la pasión no es la música. Al hablar de Jessica Springsteen hay que plantear otro binomio, el de amazona y caballo, y de otro arte, la equitación. Y como se hizo evidente el sábado pasado en el Real Club de Polo de Barcelona, donde la hija del 'Boss' se alzó a lomos de RMF Swinny du Parc con la Copa de la Reina - Trofeo Segura Viudas de salto de obstáculos, el mítico apellido de New Jersey se ha ganado espacio propio en el mundo de la hípica.

Hace tiempo que Springsteen, de 26 años y actualmente novena en el ránking de la Federación Ecuestre de Estados Unidos, tomó las riendas. Sus padres, Bruce y Patti Scialfa, integrante de la E Street Band, decidieron que querían para ella y sus hermanos mayor y pequeño, Evan y Samuel, “una experiencia de vida más normal” que la que les daba Los Ángeles. Se alejaron con los niños de los paparazzi y volvieron a las raíces, instalándose en Rumson, Nueva Jersey.

Jessica Springsteen, en Barcelona. / EFE

Pasaban buena parte de su tiempo en Stone Hill Farm, una granja de 121 hectáreas en Colts Neck Township donde tenían caballos, cabras, gallinas, cerdos y hasta dos avestruces, y cuando Scialfa quiso aprender a montar, se llevó a las clases a la pequeña. Jessica Springsteen tenía entonces cuatro años y desde entonces nunca se ha bajado de los caballos.

Primero se subió a lomos de ponis como Muffin, el primero que le regalaron a los seis o siete años. Se formó en los prestigiosos establos Beacon Hill, justo al lado de la granja. Y siempre fue muy seria sobre su preparación. “Nunca quería perderme una clase”, recordaba hace unos meses en una entrevista con una publicación dedicada a los estilos de vida de lujo, un mundo donde Springsteen también se ha hecho hueco gracias a contratos con Gucci y Polo Ralph Lauren. “Montaba todo lo que podía después del colegio. Intentaba ir al menos cinco días por semana”.

Bajo la batuta de Stacia Klein Madden, una de las más éxitosas formadoras de joven talento en EEUU, los títulos empezaron a llegar en el circuito junior de salto. Y cuando en el 2008 ganó el campeonato ASPCA Maclay, sus padres estaban, como acostumbran, junto a ella para celebrarlo. “La culminación de 13 o 14 años montando se concreta en minuto y medio. Es una lección dura en la vida pero una buena”, le decía entonces el orgulloso músico a un diario local.

El salto profesional

Fue su padre también quien dio a Jessica lo que atesora como uno de los mejores consejos de su vida. Llegó en un momento de transición y “grandes ajustes”, cuando dio el salto al circuito profesional y entró en la Universidad de Duke a estudiar psicología. Los éxitos de sus dos últimos años como junior no fueron fáciles: entre sus rivales había jinetes y amazonas olímpicos como Laura Kraut, que también empezó a entrenarla en el 2010.

Springsteen debía además compaginar la formación y la competición con los estudios. Y aunque nunca pensó dejarlo, le tentaba pasar más tiempo en el campus, como una adolescente más. Su padre entonces le recordó “lo afortunada que era de haber encontrado algo tan pronto en mi vida que me apasionara tanto". Y eso le ayudó "a mantener el foco".

En el 2014, poco después de graduarse, ganó la American Gold Cup. Lo hizo a lomos de Sindicat W, un caballo que los Springsteen compraron después de que ayudara a los británicos a hacerse con el oro en los Juegos Olímpicos de Londres (donde Jessica había estado como reserva del equipo estadounidense). En el 2016 se perdió la cita olímpica en Río pero logró su primer Grand Prix. Y desde entonces, con un estilo que ha sido definido de "audaz", ha seguido escalando y sumando victorias como el Falcon Stakes del año pasado. Se asienta la meta de competir en Tokio 2020.

Un logro autónomo

Springsteen, ahora instalada en Holanda y entrenada por Edwina Tops-Alexander, no es la única amazona con un apellido de peso en un deporte que también ha atraído, entre otras, a las hijas de Steve Jobs, Michael Bloomberg, Steven Spielberg o Bill Gates, un imán que según le explicaba a ‘The New York Times’ hace unos años la piscoterapeuta Olivia Mellan tiene sentido pues “pueden ganar autoestima y orgullo con su propio logro autónomo en un campo separado de la fama de sus padres”. Pero la hija del 'Boss' es la que más alto ha llegado profesionalmente.

Jessica Springsteen, en Barcelona. / EFE

Con su tirón mediático es también quien más ha ayudado a promocionar un deporte indudablemente caro pero no solo para las élites, donde el atleta es solo la mitad de la ecuación y la compleja relación con el caballo ayuda a desarrollar virtudes como la paciencia, el autocontrol o la confianza. Es una misión que Springsteen acepta encantada. “Quiero ayudar a que crezca, hacer que gane más atención y que se vea como un deporte real”, le decía ya hace unos años en CNN. “Mucha gente no se da cuenta de cuánto trabajo y y condición física requiere”.