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JUEGOS DEL MEDITERRÁNEO

La organización de Tarragona-2018 dice que es "un éxito" aunque se hunda el parquet

El evento continúa cosechando desgradias ante la sonrisa permanente de los organizadores

JOAN VIDAL

Lidia Valentín, de las pocas cosas extraordinarias de los Juegos Mediterráneos.

Lidia Valentín, de las pocas cosas extraordinarias de los Juegos Mediterráneos. / EFE / JAVIER CEBOLLADA

Ya queda un día menos. Los Juegos del Mediterráneo presentan, en la sexta jornada, más incidentes. La imagen ya está dañada, ya es la tertulia de bar, la broma, la mofa que tiene todo el mundo en la boca cuando se habla del evento deportivo. Tarragona no se merece esto. No importa si eres local, de Barcelona o de Madrid. Todo el mundo se pregunta qué pasará hoy. Pues bien, el miércoles ha sido el turno para el baloncesto 3x3. Tan sólo ha aguantado tres partidos y la pista ha cedido. Las placas no han aguantado tanto ‘pivoteo’ y la competición ha quedado suspendida por seguridad.

Mañana quizás será un día mejor. Una anécdota más según la organización, un desastre para el escaso público presente en las gradas del Camp de Mart. Y es que la autocrítica brilla por su ausencia. “No hay ningún error de organización”, ha esgrimido Víctor Sánchez, director ejecutivo de los Juegos del Mediterráneo. Estupefacción y escalofríos, que no han frenado al ejecutivo, que ha manifestado que “el éxito tiene muchas ventajas y algún inconveniente”. Y es que desde el comisariado del evento, el nivel y la calidad deportiva es el mejor de la historia de unos Juegos del Mediterráneo.

Lidia Valentín, brillantísima

Incluso se ha atrevido ha explicar que retrasar un año la competición ha sido beneficioso. El despropósito es tal que valoran sin vergüenza que no han testado muchos de los sitios de competición. Es un éxito y no hay más. Lamentable actitud que empequeñece aún más un evento sentenciado desde antes de empezar. Tarragona debe cerrar cuanto antes este capítulo y centrarse en reconstruir la imagen. Los dos oros de la fantástica Lidia Valentín, en halterofilia, pasarán nuevamente desapercibidos. Ni su mejor marca personal (ha levantado 137 kilos en la modalidad de dos tiempos, superando su marca del Europeo de Bucarest), puede tapar un fiasco tan grande. Su extensa y emocionada sonrisa, en el podium, contrasta con la tristeza generalizada.

El waterpolo y el atletismo han empezado a andar. Veremos. Por cierto, y siempre según la organización, el hecho de la fuga de un gimnasta tunecino, el domingo cuando se fue al lavabo, “no es la primera vez que pasa”. Todo es muy normal. Hasta el domingo pueden pasar muchas cosas, alguna podría llegar a ser positiva. De momento, toca cruzar los dedos y esperar que el espectáculo deportivo, hoy las gradas presentaban mayoritariamente mejor imagen.