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COPA DEL MUNDO DE FÚTBOL

El Mundial del miedo

El temor a incidentes protagonizados por los hooligans rusos, a episodios racistas en los estadios o a atentados de extremistas marca la cita mundialista en Rusia

Las fuerzas de seguridad de Rusia se coordinarán con representantes policiales de otros países expertos en violencia en el deporte y en amenazas terroristas

Marc Marginedas

Policías patrullando en el metro de Moscú.

Policías patrullando en el metro de Moscú. / AFP / MLADEN ANTONOV

"Organizar un mega evento deportivo acarrea multitud de desafíos, pero la Copa del Mundo de este año quizás no tiene precedentes en cuanto al número de amenazas de seguridad que afronta".

Con estas palabras, Richard Arnold, profesor de la universidad de Muskingum, en EEUU, y experto en el auge del extremismo xenófobo en la Federación Rusa, encabezaba un reciente informe acerca de los peligros de la cita mundialista que arranca el próximo jueves en el estadio Luzhniki de Moscú. La posibilidad de un atentado, o la incierta perspectiva de incidentes protagonizados por hinchas radicales rusos enfrentados otras aficiones, tal y como sucedió en la pasada Eurocopa de Francia, y de episodios de racismo en los estadios, similares a los que se producen con frecuencia en la liga nacional, convierten al campeonato en ciernes en una cita de alto voltaje, en la que los cuerpos de seguridad locales deberán emplearse a fondo.

Todo ello, además, en un país de escasa tradición turística, con ciudades-sede separadas por largas distancias, pese al esfuerzo de los organizadores por concentrar los partidos en la parte europea del territorio nacional, y que mantiene vigentes algunos de los requisitos burocráticos de la era soviética destinados a los extranjeros, como la obligación de registrarse ante las autoridades policiales.      

Punto de mira del terrorismo

La intervención militar rusa en Siria y los miles de ciudadanos rusos que se han integrado en las filas de Estado Islámico ha puesto al país en el punto de mira del terrorismo internacional. No se trata de una amenaza etérea; ésta se ha materializado en varias ocasiones durante los últimos meses, en carteles y ultimátums amenazadores. 

En mayo pasado, la organización ultrarradical puso en circulación un póster manipulado en el que mostraba a los futbolistas Lionel Messi y Cristiano Ronaldo a punto de ser decapitados por dos individuos cubiertos con una máscara. "Vuestra sangre cubrirá la tierra", era el titulo del pasquín. Un mes antes, en abril, un vídeo difundido por las redes sociales mostraba a un individuo con una pancarta en la que se leía: "Rusia 2018. Putin infiel. Vas a pagar por el asesinato de musulmanes".

El Servicio Federal de Seguridad (FSB, exKGB) ha abierto un Centro de Cooperación Internacional que se ubicará en la celebérrima sede de la plaza Lubyanka, donde se analizarán "las amenazas" y se "adoptarán las medidas preventivas para anularlas o minimizar sus consecuencias". Según han informado fuentes diplomáticas, "dos funcionarios (españoles) del equipo de la consejería de Interior" se incorporarán al mismo.   

Pese a no constituir un peligro directo para la vida de los participantes o los asistentes al campeonato, inquieta tanto o más la posibilidad de peleas protagonizadas por hinchas radicales rusos con otros países, en particular con aficionados procedentes de Inglaterra, cuya selección podría cruzarse con el combinado nacional ruso en semifinales. Diputados británicos han advertido incluso del peligro de ataques contra sus ciudadanos que viajen a Rusia estos días, especialmente contra aquellos aficionados "abiertamente homosexuales". 

Oportunidad para dar una imagen positiva

Para el Kremlin, el Mundial constituye una oportunidad para ofrecer una imagen positiva al mundo, y sus fuerzas de seguridad llevan tiempo empleándose a fondo para evitar peleas o conatos entre aficionados, frecuentes hasta hace poco en el campeonato nacional ruso. "Creo que los centros de las ciudades-sede estarán bien vigilados; no obstante, en todos los países hay radicales y Rusia no es una excepción; sería aconsejable evitar barrios remotos y no dejarse ver pasada cierta hora", aconseja por teléono el periodista ruso y experto en racismo Aleksándr Kim

En algunas ciudades del sur de Rusia, las tareas de vigilancia serán realizadas conjuntamente por la policía local y grupos de cosacos, formaciones paramilitares tradicionales, quienes ya se dejaron ver en la represión de las últimas protestas contra el triunfo electoral de Vladímir Putin organizadas por la oposición, donde incluso agredieron a manifestantes. Aleksándr Artemiyev, portavoz de Amnistía Internacional en Rusia, recuerda que "todos los integrantes" de los cuerpos de seguridad "deben respetar la ley", y que, en última instancia, "responder" por sus acciones.

El Ministerio del Interior centralizará la vigilancia de las hinchadas desde el Centro de Cooperación Policial, en el sur de Moscú, que contará con oficiales de enlace y expertos de seguridad en fútbol de los países participantes, incluyendo a España.

Una de las incógnitas a despejar será comprobar si la amenaza de una fuerte multa disuade a los aficionados radicales de entonar cánticos racistas o de protagonizar faltas de respeto a jugadores de color. En cualquier caso, la FIFA ha preparado medidas contundentes. Por vez primera, desplegará observadores de la asociación Fútbol Contra el Racismo en Europa (FARE) con conocimientos de idiomas. Y en caso de episodios discriminatorios, los árbitros podrán suspender cancelar el partido.

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