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EL ENCUENTRO DE CORNELLÀ-EL PRAT

El Espanyol y el Alavés empatan en un partido nefasto (0-0)

El equipo perico defrauda en casa y la afición vuelve a pedir la marcha del técnico

Raúl Paniagua

Torres presiona a Sergio García este domingo en Cornellà.

Torres presiona a Sergio García este domingo en Cornellà. / EFE / TONI ALBIR

El Espanyol y el Alavés firmaron este domingo uno de los peores partidos de la Liga, una condena en toda regla para los 15.448 espectadores que tuvieron la cuestionable idea de acercarse a Cornellà. Lejos de volver a ilusionarse con un triunfo, como había pedido Quique Sánchez Flores en la víspera, el cuadro catalán se atascó de mala manera y se despidió casi definitivamente de Europa, un sueño que ya parecía lejano y ahora es casi imposible, sobre todo con actuaciones tan mediocres como la última.

Quedan ocho partidos para el cierre del campeonato y poco se puede esperar ya del Espanyol. Situado en tierra de nadie y más pendiente del futuro del entrenador, el equipo se encuentra instalado en un bucle sin fácil solución. Falta regularidad, sobra aburrimiento y el proyecto parece finiquitado.

Demasiadas decepciones

El equipo ha dado alegrías inesperadas ante los grandes, con victorias fantásticas contra el Barça, Madrid y Atlético, pero en el balance global de la temporada las decepciones ganan por goleada. La Liga acabará haciéndose muy larga.

Quique Sánchez Flores y Abelardo, en el partido de este domingo / TONI ALBIR (EFE)

Las expectativas no eran demasiado altas este domingo viendo los ingredientes que presentaba el partido. Se medían dos equipos con casi todo hecho en la Liga, dos entrenadores de perfil defensivo más pendientes de no encajar que de crear y en un domingo de Semana Santa que dificultaba una entrada notable en Cornellà.

Se cumplieron todos los pronósticos, especialmente en una primera parte lamentable. Soporífera, lenta y horrorosa. No mejoró en exceso en la segunda, pero sí fue al menos digna.

Larguero de Aarón

La aportación blanquiazul en esos primeros 45 minutos se resume en un excelente pase de Gerard Moreno a Aarón (m. 42) que acabó con un disparo del lateral zurdo despejado por Pacheco. El balón también golpeó en el larguero en la única ocasión perica.

El Alavés no hizo mucho más. Consciente de sus limitaciones, intentó fortificar el centro del campo y se acercó a la portería de Pau a balón parado. Una falta lanzada por Guidetti (m. 13) y un tiro lejano de Sobrino fueron sus argumentos ofensivos.

"Entendemos que los aficionados no estén contentos. Nosotros estamos en paz, nos esforzamos y defendemos dignamente la profesión. Respecto a si gustamos o no respetamos las opiniones e intentamos mejorar" (Quique Sánchez Flores)

Lucía en la publicidad del estadio una marca de cementos, un anuncio muy adecuado para el espectáculo que brindaron ambos conjuntos. Lo mejor de la primera parte sobre el césped llegó justo después del pitido final del árbitro, que dio paso a una coreografía musical en el centro del campo.

Jurado controla el balón ante la mirada de Burgui / TONI ALBIR (EFE)

Ese baile perico fue lo más entretenido para una grada que buscó también otras distracciones. Pau López y Quique Sánchez Flores fueron los grandes damnificados en ese objetivo. El portero se llevó más pitos que nunca por su futura vinculación con el Betis, mientras que los gritos pidiendo la marcha del entrenador volvieron a retumbar en Cornellà. El descontento con el juego era evidente.

Doble cambio

La segunda parte comenzó con un doble cambio. Quique modificó el perfil de las bandas. Prescindió de dos interiores como Jurado Granero para lograr más profundidad con Piatti Melendo. Acertó en esa decisión. El canterano aportó más clarividencia y el extremo argentino estuvo muy vertical.

Con ese estilo más directo el Espanyol tuvo más brío, pero sin ninguna eficacia. Un lanzamiento de Gerard que se marchó fuera por poco fue la mejor oportunidad (m. 64). Poco después, Pau evitó la derrota en un remate de Guidetti, a quien también se le anuló un gol por fuera de juego (m. 74).

Premio justo

Marc Navarro entró por Víctor Sánchez, muy flojo de lateral, en el último cambio de Quique. Abelardo, mientras, fue quitando sin miramientos a todos sus delanteros del campo y acabó ubicando a Wakaso por Munir en una clara muestra de sus intenciones. El Alavés vino a por el 0-0 y acabó llevándose un justo premio, ya que incluso fue mejor que el Espanyol en varias fases del partido.

"Se impusieron las defensas a las delanteras. Entendemos a los aficionados perfectamente, entendemos que no estén contentos. Nosotros estamos en paz, nos esforzamos igual en todos los partidos y defendemos dignamente la profesión. Respecto a si gustamos o no respetamos las opiniones e intentamos mejorar", resumió Quique. 

Espanyol, 0; Alavés,0

ESPANYOL: Pau López (7); Víctor Sánchez (4) (Marc Navarro (5), m. 68), David López (5), Óscar Duarte (4), Aarón (6); Jurado (4) (Melendo (6), m. 46), Darder (5), Carlos Sánchez (5), Granero (4) (Piatti (6), m, 46); Sergio García (4), Gerard Moreno (5). 

ALAVÉS: Pacheco (6); Martín (6), Laguardia (7), Ely (6), Rubén Duarte (6); Sobrino (5), Pina (7), Torres (6), Burgui (4) (Pedraza (4) (m. 68); Guidetti (5) (Hernán Pérez (sc) (m. 76), Munir (4) (Wakaso (sc), m. 84). 

GOLES: No hubo.

ÁRBITRO: Iglesias Villanueva (5), gallego.

TARJETAS: Víctor Sánchez (m. 23), Guidetti (m. 69), Darder (m. 77), Hernán (m. 87).

CAMPO: RCDE Stadium (15.448 espectadores)

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