21 oct 2020

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LAS CURIOSIDADES DE LA CEREMONIA

Del abanderado embadurnado al sonrojo de Wozniacki: las mejores anécdotas de la inauguración de Río-2016

El público carioca ejerció de juez con sus aplausos o abucheos desde las gradas del Maracaná

La ceremonia dejó pocos incidentes pero generó millones de memes en las redes sociales

Edu Sotos

El abanderado de Tonga, Nikolas Taufatofua, durante la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Río 2016.

El abanderado de Tonga, Nikolas Taufatofua, durante la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Río 2016. / AFP / OLIVIER MORIN

La espectacular aunque interminable ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Río 2016 tuvo una infinidad de momentos que no fueron captados por las cámaras de televisión. Para empezar, centenares de reventas hicieron su particular agosto en los alrededores del estadio Maracaná. En una hora, un agente de paisano localizó más de una docena de vendedores con entradas falsificadas. Aunque las copias eran de una sorprendente calidad (hasta incluían el holograma de Río 2016), ninguna de ellas consiguió atravesar los controles de acceso, ya que el código de barras de cada invitación era único e intransferible. A pesar de ello, algunos reventas llegaron a pedir 1.025 euros por una entrada, esta vez auténtica, que en un principio solo costaba 56 euros. 

1.025 euros la entrada fue el precio exigido por algunos reventas en las puertas del Maracaná

Algunos de los puntos polémicos de la ceremonia fueron discretamente eliminados. Un ejemplo de esta censura exprés fue la supresión de la escena del 'asalto' a Giselle Bündchen. Según los medios brasileños, cientos de voluntarios presentes en el ensayo general de la ceremonia denunciaron una escena en la que un ‘pibete’ (niño de la calle) se acercaba a la rubia modelo pero era detenido por dos bailarines vestidos de policía. Una alusión a la tranquilidad con la que los ‘gringos’ (turistas) podrían pasear por la ‘Cidade Maravilhosa’ pero que fue eliminada ante el aluvión de críticas y las acusaciones de racismo.

Las casi dos horas de desfile de las 207 delegaciones y sus 10.500 atletas sumieron al público del Maracaná en un profundo letargo que apenas se rompió por los destellos de algunos personajes dignos de mención. El levantador de peso David Katoatau, del remoto archipiélago de Kiribati, en el Pacífico, compensó el pequeño tamaño de su delegación, apenas ocho personas, con un baile épico que dejó con la boca abierta a los presentes. Su 'flow' resultó insuperable y se convirtió en una de las estrellas de las redes sociales.

Aunque lo cierto es que con bastante menos esfuerzo el abanderado de Tonga, el taekwondista Pita Taukatofua, de 32 años, arrasó entre el público femenino y parte del masculino. Untado de aceite corporal hasta las cejas y con un pareo como única ropa, este musculado atleta hizo las delicias de las cariocas y despertó más de una envidia en la grada.

Aunque se habló mucho de la ovación recibida por la delegación de refugiados, un bonito gesto de cariño y respeto por parte de la ‘torcida’ brasileña, no menos espectacular fue la recepción de la delegación de Dinamarca. La aparición de la tenista Caroline Wozniacki como abanderada de los escandinavos se ganó una sonora ovación por parte del público masculino del Maracaná que, como buenos cariocas, no dudaron en hacer sonrojar a la joven nórdica.

Otro tipo de sonrojo provocó el hecho de que la delegación de Palestina tuviera que improvisar con sus uniformes debido a que su equipaje fue retenido por Israel. Prendas blancas y chalecos negros sirvieron para disimular el desaguisado.

LAS LÁGRIMAS DE BRUNO HORTELANO

La emoción, en todo caso, fue desbordante durante toda la noche, como se puede comprobar en el vídeo que colgó en Instagram la velocista española Aauri Bokesa. Ahí se aprecia el cariño de la saltadora Ruth Beitia por sus colegas y las lágrimas que se le escapan a la nueva estrella del atletismo español, Bruno Hortelano

No todos los atletas estuvieron en la ceremonia. Algunos, los que aún tardarán en competir, ni siquiera están en Río, mientras que otros, que empizan su participación este sábado, no se podían permitir el lujo de trasnochar y permanecer tantas horas de pie esperando al desfile. Las nadadora españolas, sin embargo, se consolaron haciendo su propio desfile en la Villa Olímpica, con Mireia Belmonte, cómo no, de abanderada.

El equipo olímpico de Dinamarca, protagonista inesperado de la noche gracias a Caroline Wozniacki

Si bien la gran ausente de la noche fue la presidenta suspendida Dilma Rousseff las cámaras de los brasileños no dudaron en captar la versión asiática de la líder del Partido de los Trabajadores. Enfundada en una chaqueta roja, similar a las usadas por Rousseff en las grandes ocasiones, esta señora china se convirtió en uno de los memes más compartidos en las redes sociales de Brasil.

La ausencia de jefes de Estado también fue muy comentada, apenas 20 en comparación con los 80 de Pekín 2008. Un producto de la incómoda situación política que atraviesa Brasil.Sin duda alguna, los pitos y abucheos pusieron el punto más amargo a la noche.

Más allá de la bronca recibida por el presidente interino Michel Temer, que apenas habló diez segundos para no empañar la ceremonia, varias delegaciones de atletas recibieron los pitos de los cariocas. La primera de ellas fue Argentina, a pesar de la excelente relación entre ambos países la eterna rivalidad se mantiene fuerte entre los vecinos algo que no pareció importar al presidente Mauricio Macri quien se mostró pletórico desde la platea. Otro tanto ocurrió con Alemania a la que los brasileños no le perdonaron el doloroso 7-1 en el estadio del ‘Mineirao ‘durante el Mundial de 2014.

Las siempre calientes redes sociales de Brasil, un espacio con más de 100 millones de internautas sedientos de memes y rumores, valoraron la ceremonia 'low cost', apenas 24 millones de dólares, como espectacular y una gran bofetada a los medios de comunicación extranjeros que vaticinaron un desastre. El 'zasca' de Brasil al mundo fue el gran protagonista de la noche. Los brasileños vuelven a sentirse orgullosos y el resto del planeta aliviado. Río 2016 comenzó con buen pie.