14 ago 2020

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OLIMPISMO

La metamorfosis de Michael Phelps

El deportista más laureado de la historia olímpica regresa a los Juegos con otra actitud vital dispuesto a ser el protagonista junto a su compatriota Katie Ledecky

Luis Mendiola

Michael Phelps, el abanderado de la delegación de Estados Unidos.

Michael Phelps, el abanderado de la delegación de Estados Unidos. / MARTIN BUREAU

El regreso a la competición de Michael Phelps, el deportista más laureado de la historia olímpica (22 medallas, 18 de oro) marcará la competición en la piscina de los Juegos de Río que se inicia este sábado, en los que su compatriota Katie Ledecky está llamada a convertirse en la reina.

A los 31 años, Phelps participará en sus quintos Juegos para competir en tres pruebas individuales: los 100 y 200 mariposa, los 200 estilos y también en la prueba de relevos. Pero el campeón que regresa a la competición, con su estrenada condición de padre (el pasado 5 de mayo nació su hijo Boomer Robert Phelps, de la relación con su novia Nicole Johnson, una antigua miss California) no tiene nada ver que con el que la abandonó hace cuatro años en los Juegos de Londres, anunciando su retirada definitiva. Para volver al primer plano y hacer más grande aún su leyenda olímpica en busca de un cuarto título olímpico en los 100 mariposa y los 400 estilos, Phelps se ha tenido que reconstruir.

TORMENTOSO PROCESO

Incapaz de saborear sus conquistas y su fama, la carrera de Phelps siempre ha estado marcada por la infelicidad. En 2012 vivió un auténtico via crucis para preparar los Juegos de Londres con el entrenador que lo ha acompañado durante toda su carrera, Bob Bowman, tanto por la falta de motivación como por los enfrentamientos con el técnico.

“No me gustaba lo que hacía, no tenía ningún deseo de seguir compitiendo, apenas si me entrenaba”, recuerda Phelps, lo que no impidió que añadiera aún cuatro títulos más a su palmarés (100 mariposa, 200 estilos, el relevo 4x200 libre y el 4x100 estilos) y dos medallas de plata (200 mariposa y el relevo 4x100).

SEGUNDA DETENCIÓN

Cuatro años más tarde, Phelps se pasea feliz por Río, aunque para llegar a esa nueva situación tuvo que tocar fondo antes. En septiembre del 2014, meses después de inesperado regreso a la piscina, volvieron a aparecer los viejos demonios y fue detenido por conducir en estado de embriaguez por segunda vez en su carrera.

La federación estadounidense lo suspendió, apartándolo del equipo que compitió el año pasado en el Mundial de Kazán. Deprimido, admitiendo que incluso pensó en el suicidio, ingresó en su centro de desintoxicación, donde consiguió superar viejos traumas, como la relación con su padre, que abandonó a su madre. El noviazgo con Nicole Johnson y el nacimiento de su hijo lo han acabado de transformar.

“La paternidad es algo increíble. Es lo mejor que me podía pasar. Antes me ponía los cascos y no hablaba con nadie. Ahora estoy mucho más relajado y abierto. Me crucé con Djokovic el otro día en la Villa y me hice una foto”, cuenta el nadador de Baltimore, que ha sido escogido para ser el portador de la bandera de EEUU en la ceremonia inaugural de los Juegos.

ACAPARADORA DE RÉCORDS

Frente a la figura de Phelps en el apartado masculino, emergerá la de la arrolladora Katie Ledecky en la competición femenina. Con solo 19 años, la nadadora estadounidense se presenta en Río con 11 récords del mundo desde el verano del 2013, el último del pasado mes de enero en los  800 libre (8.06.68), una de las pruebas individuales que nadará en los Juegos junto al 200 y el 400 libre.

Tanto Phelps como Ledecky liderarán el poderoso equipo estadounidense con 41 atletas, entre los que aparecen los emergentes Simone Samuel o Caeleb Dressel, de 19 años, y veteranos como Nathan Adrian, de 27.

Ambos están llamados a acaparar los titulares, aunque también se espera el protagonismo de otras estrella como la australiana Cate Campbell, la única que ha mejorado su marca mundial en 100 libre (52.06) este año junto a Ledecky, el chino Sun Yang, que defenderá sus títulos olímpicos en 400 y 1.500 libre, o la húngara Katinka Hosszu, una de las principales rivales de Mireia Belmonte, que busca su primer título olímpico, por el que peleará en 200 y 400 estilos, 100 y 200 espalda, 200 mariposa y 4x200 libre.