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La Copa del Rey

Pau, el guardián de la Copa

El suplente de Kiko Casilla en el Espanyol ha sorprendido por su serenidad sobre el césped en las eliminatorias del KO. "Yo me lo paso muy bien y disfruto. Yo jugaría sin cobrar", afirma

JUAN TERRATS / BARCELONA

Pau López, en un entrenamiento del Espanyol.

Pau López, en un entrenamiento del Espanyol. / JORDI COTRINA

La temporada pasada era muy habitual ver los fines de semana a los ojeadores de la Premier en la ciudad deportiva Dani Jarque observando al filial perico. Tomaban nota de un portero fino y alto que sobresalía sobre el resto del equipo. Se trataba de Pau López (Girona, 1994), el portero que defenderá la portería del Espanyol en el Pizjuán. Será la primera vez que juegue en un estadio con tanto público y tanta tensión. "Será una final en enero", asegura Unai Emery, el técnico sevillista, aún escocido por el resultado de la ida (3-1).

Pau es un novato con alma de veterano. Un portero que ha sorprendido por su tranquilidad. Transmite sosiego a sus compañeros y también a la grada. Tiene 20 años y parece que lleve varios cursos en Primera. "Jugará Pau y diez más", confirma Sergio, el técnico perico. "Confío en él. Será un partido de aprendizaje", añade el míster. "Será un duelo vital por lo que nos jugamos, pero cada partido es el más importante. Será otra cita para crecer, que la gente te vea y confie más en tí", dice el portero.

Pau posee un secreto: disfruta de lo que hace. Lo da todo. Se entrega. Se fija, Corrije pifias. No se hunde ante los errores y sabe convivir con ellos, importante cuando hablamos de porteros, la posicion más complicada en el fútbol. "El fallo es lo más normal en el mundo del deporte", añade. "Yo me lo paso muy bien, disfruto. No siento que ser futbolista sea una profesión. No lo veo como un trabajo. Es más, yo jugaría sin cobrar", afirma el guardameta, que pasará una auténtica prueba de fuego ante el Sevilla. De ahí que Tommy NKono le este preparando mentalmente para este partido de cuartos. "Pau es una esponja. Estoy tranquilo porque ya sabe lo que le esperará en el Pizjuán", dice el profesor.

Desde el cadete B

Pau comenzó en el Sant Gregori de muy pequeño. Jugó unos partidos de portero, pero pronto se cansó. Quería jugar arriba y marcar goles. Esta ilusión le duró dos partidos. Era malo. Ese año dejó el fútbol y se pasó al baloncesto. Hasta que Ignasi, su padre, se lo llevó al Girona. Fichó para el benjamin y aguantó hasta el infantil. De ahí dio el salto al cadete B del Espanyol. No era un portero alto, pero en tres meses creció 12 centímetros, hasta el 1,89 actual. "El Espanyol es uno de los mejores sitios para formarte como portero", asegura el guardameta, que tiene como ídolos a Kiko Casilla y Neuer.

Pau es un perfeccionista, un tío que pregunta el porqué de los ejercicios. "No para, no se calla", dicen en 'Sadrià'. Quiere saber el porqué de las cosas, de los entrenamientos, de los fallos. "Moriría por tipos como él. Da lo máximo y disfruta", sentencia NKono. "Pau tiene la suerte de que los resultados le están dando tranquilidad en esta etapa. Se está gestando un gran portero", comenta el técnico, que ya sabe lo que le dirá Pau cuando le vea esta noche durante el decanso en el vestuario del Pizjuán: "Tommy, ¿cómo me has visto?".

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