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La efeméride de la Liga

Enrique Castro Quini, autor del gol 3.000 : El cabezazo del 'Brujo'

El genial delantero encarriló el triunfo ante un Castellón que apretó al final y desató los abucheos del Camp Nou (4-3)

El punta asturiano fue el 'pichichi' de aquella temporada

MIGUEL MARTÍNEZ / GIJÓN
RAÚL PANIAGUA / BARCELONA

Hubiera sido imposible encontrar un jugador más adecuado para poner firma al gol 3.000 del Barça en la Liga. Con un magistral testarazo tras un centro de Landaburu, Enrique Castro, Quini, protagonizó esa efeméride, que hoy se recuerda cuando el club azulgrana acaricia los 5.000 tantos en el campeonato.

No fue el mejor partido del Barcelona en la temporada 1981-82. "Quiero olvidarlo cuanto antes", dijo el técnico Udo Lattek. Se ganó al Castellón (4-3), que acabaría colista, pero la imagen fue mala. Solo la entereza del Brujo evitó la debacle. El rival se adelantó con un gol de Miguel Ángel Lotina, el actual técnico del Depor, Quini empató con el tanto 2.998, Martínez logró el 2-1 y el Brujo consiguió el gol 3.000 en el minuto 59. Landaburu amplió la ventaja, el equipo se relajó y el Castellón estuvo a punto de empatar. El Camp Nou despidió con abucheos a los jugadores.

Penalti fallado

Aquel tanto fue muy celebrado por la afición y dio origen, por ejemplo, a la famosa Penya Gol 3.000 de Santa Coloma de Gramenet. Quini, que también falló un penalti en el partido ante el Castellón, volvió a ser el pichichi de un Barça que se quedó a las puertas del título, conquistado por la Real Sociedad. El delantero, que estuvo en el club de 1980 a 1984, es el único jugador que ha ganado dos veces el trofeo de máximo goleador con el Barça.

Quini, por supuesto, recuerda aquel gol a pase de Landaburu, el 24 de enero de 1982. Se acuerda de casi todos, pero se aparta contra su voluntad de los medios, no por ingratitud o manía; al contrario, hay pocas personas en el mundo del deporte tan accesible y simpático.

Castigado por el cáncer

Se aleja por prescripción médica. Quini libra una batalla contra un maldito cáncer de garganta diagnosticado en el verano del 2006 y del que fue intervenido quirúrgicamente hace un año. La quimioterapia le impidió ejercer algunos meses como delegado del Sporting. Ha vuelto a su puesto, pero saltándose los consejos médicos y debilitado. "No quiero hacer entrevistas. Porque si lo hago con uno, tendría que hacerlo con todos, y no tengo fuerzas, de verdad", dice el Brujo, el hombre que más autógrafos firma, al que más fotos solicitan, el tipo al que todos quieren entrevistar por encima de Manolo Preciado o cualquier jugador del Sporting.

"Me debo a la gente, es increíble el cariño que muestran cada día", asegura Quini, al que el Ayuntamiento de Gijón homenajeó este año otorgando su nombre y el de su hermano ya fallecido, Jesús Castro, el eterno portero del Sporting, a una plaza de Gijón. "El paso del tiempo te hace valorar aún más todo lo que te ha dado el fútbol", explica el exdelantero, mientras ejerce de guía e icono en la Escuela de Fútbol de Mareo para una excursión de chavales, una de tantas, casi diarias.

Nadie olvida sus cinco trofeos Pichichi (tres con el Sporting y dos con los azulgranas). En el Barça ganó dos Copas, una Copa de la Liga, una Supercopa y estaba llamado a ganar la Liga en la temporada 1980-81, aquella en la que fue secuestrado tras un Barça-Hércules (6-0, como ahora). En los seis partidos que el equipo azulgrana jugó sin su goleador a causa del cautiverio, solo pudo sumar un punto. "Tenemos piernas, pero también corazón", justificó Bernd Schuster en aquellos duros momentos.

"Barcelona y el Barça son mi segunda casa", repite siempre Quini, el tipo que seguía ampliando su lista de goles en Primera con 38 años, el mismo que sigue a pie de campo con 60, casi sin voz, contra el consejo de los médicos, contra una enfermedad a la que seguro marcará un gol, como aquel número 3.000 al Castellón.

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