ENTREVISTA

Elvira Dyangani Ose: "Hay que descolonizar el Macba"

Elvira Dyangani Ose, nueva directora del Macba.

Elvira Dyangani Ose, nueva directora del Macba. / Ferran Nadeu

  • La nueva directora del Macba, de padres ecuatoguineanos, es la primera mujer que comanda el museo en 26 años de historia

  • Fue árbitra de baloncesto, aplica la psicología del deporte en el trabajo y quiere abrir el museo a la calle

  • Objetivo: un Macba menos elitista y más cercano al artista local

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Gemma Tramullas
Gemma Tramullas

Periodista

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La plaza del Museu d'Art Contemporani de Barcelona (Macba) arde en el día más caluroso del mes de septiembre. Elvira Dyangani Ose (Córdoba, 1974) posa para el fotógrafo con una sonrisa y la frente empapada en sudor, un augurio quizá de la difícil tarea que le espera al frente del centro. Aún sigue con un pie en Londres, pero ya tiene un piso en el barrio de Gràcia para vivir con su hijo. Conoce bien la capital catalana porque estudió aquí en los años 90 y habla catalán con soltura. Con un currículum que abarca Europa, Estados Unidos y África, la primera mujer que dirige el Macba en 26 años está lista para hacer volar el museo.

No me gustaría estar en su piel.

¿Por qué no?

Porque dirigir el Macba es como entrenar al Barça. Si algo sale mal, la culpa será suya.

Pues yo me siento supercómoda en mi piel [ríe]. Parte de mi trabajo consiste en aceptar que me echen las culpas si sale mal. Asumir los retos importantes es algo que he hecho toda la vida. Si naces en una condición de disenso tienes que trabajar muchísimo para hacerle entender al mundo quién eres y cuál es tu manera de ver las cosas. Los retos son el pan de cada día.

Entrevista con la directora del MACBA, Elvira Dyangani Ose. / Ferran Nadeu

La primera mujer directora en 25 años y afrodescendiente. ¿Es consciente de lo que esto significa más allá de la institución, incluso a nivel de país?

Entiendo la expectativa por ser mujer y afrodescendiente. Lo abrazo y me siento muy honrada, pero no siento el peso de esa responsabilidad. Esto tiene que ver con cómo me educaron mis padres. Mi madre me transmitió la responsabilidad que tienes como individuo de formarte en tu mejor yo. A veces esto supone algo para más personas, pero tú no lo haces con esa visión. 

"Entiendo que hay una expectativa por ser mujer y afrodescendiente. Lo abrazo y me siento muy honrada, pero no siento el peso de esa responsabilidad"

Pero hay mucha gente pendiente de sus actos.

Me pregunto si la gente aceptará mis fracasos y frustraciones, si seguiré siendo la Elvira de siempre si no actúo de la manera que esperan. He hecho un esfuerzo para que los modos de ver de la comunidad negra que no se contaban tuvieran una narración y encontraran su sitio. Mi rol ha sido crear plataformas para que, al avanzar la comunidad negra, el mundo avanzara con ella. Que yo esté aquí es un paso natural.

Su lema es que la plaza entre en el museo. ¿Por qué no organiza una ‘rave’? Llenaría el Macba y saldría en todos los medios.

[ríe] No se trata de eso. La plaza es de los ‘skaters’, de las familias y de las comunidades de vecinos. Tenemos que hacernos eco de eso y ofrecer un espacio incluso mayor, en el que la parte física del museo sea permeable a esa realidad. Una de las cosas que me gustaría más es que los espacios de la planta baja del museo se convirtiesen en una prolongación de la plaza.

"Mi rol ha sido crear plataformas para que, al avanzar la comunidad negra, el mundo avanzara con ella"

¿El arte contemporáneo está reñido con la fiesta?

En absoluto, de hecho está muy vinculado a la fiesta. Hay un momento de crítica institucional en la que la práctica del encuentro social se convierten en el eje vertebrador de una serie de modos de ver el arte. Xavier Rubert de Ventós hablaba de la idea del espectáculo en oposición a la fiesta. El espectáculo te distancia mientras que en la fiesta hay una posibilidad de intercambio.

Entonces, ¿habrá ‘rave’ en el Macba algún día?

Ya veo que usted quiere su titular.

Si quisiera asegurar un titular hubiera dicho macrobotellón.

Yo diría que sería entre una 'rave', una fiesta popular y algún tipo de pasacalles. Cuando vas a una fiesta en el espacio público está la gente que ha ido a propósito, la gente que pasa por ahí y se para, y también la que pasa de largo. Ese es el tipo de fiesta que me interesa, el ‘block party’, donde se mezcla gente de renombre con gente de la calle. En este tipo de fiesta de barrio celebras quién eres, es el gesto total. Yo veo la fiesta como una cuestión con un sentido de pertenencia, no como algo puntual.

"El arte contemporáneo está muy vinculado a la fiesta. A mí me interesa la fiesta de barrio, donde celebras quién eres"

La institución museística como tal es más del siglo XIX que del XXI.

El museo, los mapas y el censo eran la manera que tenía Occidente de limitar las posesiones de otro. Tenemos que descolonizar el Macba, desjerarquizar la historia y descanonizar las historias del arte que contamos aquí. De esa manera haremos un museo más permeable, que será el museo que reclamemos como nuestro.

En su presentación antes del verano dijo: “Volaremos”.

No hay que ponerse límites. En un momento determinado hay que tomar decisiones, pero hay que partir de un espacio de la imaginación, casi de un espacio de lo imposible para después ver qué puedes generar. Al final siempre se pueden hacer más cosas de las que uno piensa.

"El museo, los mapas y el censo eran la manera que tenía Occidente de limitar las posesiones de otro"

¿El manifiesto con cientos de firmas del sector contra el Macba por dos polémicos despidos justo antes de su llegada frustraron su primer vuelo?

No, la decisión que provocó esa crisis y esas demandas del sector no fue mía.

Fue de la gerencia del museo, con quien usted tendrá que negociar.

Ahora sí, pero en el momento de la presentación yo dije que quería que nos dejaran trabajar, porque para volar tienes que creer que puedes volar, pero también que se tenga en cuenta la posibilidad de intentarlo y fracasar, de hacer cosas que no estén del todo bien, de ser vulnerables y de crecer dentro de esa vulnerabilidad. Hay que superar el presente de la crisis, hay que ir más allá de donde estamos.

¿Se siente cómoda entre los apellidos de rancio abolengo de la Fundació Macba?

No solamente están los apellidos, también está la gente anónima. El consorcio no está formado solo por la Fundació [también está el Ayuntamiento, la Generalitat y el Ministerio de Cultura]. Trabajar en Creative Time de Estados Unidos y en la Tate de Londres supone tener que negociar con una gran variedad de usuarios del museo, desde el público y el equipo humano hasta las personas que nutren la institución desde una perspectiva económica.

"No hay que ponerse límites, al final siempre se pueden hacer más cosas de las que uno piensa"


¿Ha hablado ya con Sofía de Grecia, la presidenta de honor de la Fundació?

No, pero sería interesante tener una conversación con la reina Sofía.

Un director anterior, Bartomeu Marí, dimitió tras intentar censurar una obra que mostraba a Juan Carlos I en un acto sexual. ¿Qué hubiera hecho usted?

Le podría poner un ejemplo de baloncesto para eso. Fui árbitro de baloncesto de la Federació Catalana durante 13 años.

¿Las habilidades de un árbitro sirven para dirigir un museo?

Tienes que saber muchas cosas del juego y también de psicología del deporte y eso me ayuda mucho en las relaciones humanas. Para mí el árbitro es un jugador más y el que mejor conoce las reglas, no el sentido de juicio sino de interpretación. A veces te hacían revisar un vídeo, te pedían que dijeras inmediatamente qué hubieras pitado tú en una falta y luego te volvían a pasar el vídeo. Con la distancia es más fácil. Pero yo prefiero equivocarme y asumir el error como una parte de mi decisión en lugar de censurar mi decisión.

"Una vez que ya la has pedido y está en el museo, habría defendido la obra, a los artistas y a los comisarios" [sobre la censura de la obra con la imagen sexual de Juan Carlos I]

¿Eso en qué se traduciría con la obra sobre Juan Carlos I?

Una vez que ya la has pedido y está en el museo, hubiera defendido la obra, a los artistas y a los comisarios.

Nació en Córdoba y estudió Historia del Arte y un máster en Historia y Teoría de la Arquitectura en Barcelona.

Pero además he vivido mucho tiempo en Canarias [trabajó en el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) de Las Palmas de Gran Canaria]. Mi formación y mi intuición del mundo empiezan desde esa parte del ser isleño que supone observar un horizonte más allá del límite que tienes.

"Mis padres se fueron de Guinea y viajaron durante semanas. Ellos nos hicieron creer que el mundo estaba disponible a lo que quisiéramos y así estoy educando yo también a mi hijo"

Aún existe cierta resistencia a los estudios artísticos porque se considera que no tienen salida profesional. ¿Sus padres no le advirtieron que mejor se dedicaba a las ciencias?

No, tengo mucha suerte. Mis padres se fueron de Guinea [Ecuatorial], dejaron a su familia y viajaron durante semanas para llegar a Cádiz y empezar a estudiar en Sevilla. Ellos jamás nos coartaron. Mis hermanos y yo disfrutamos de una libertad brutal en ese sentido, nos hicieron creer que el mundo estaba disponible a lo que quisiéramos y así estoy educando yo también a mi hijo. Por eso digo que no hay límites a la imaginación, los límites te los vas encontrando día a día pero empezar limitándote es un problema.

Supongo que ya se ha visto con la 'consellera' Natàlia Martí y con Jordi Martí del Ayuntamiento. ¿Les ha dicho que con menos del 1% del presupuesto para cultura no se va a ninguna parte?

Con Jordi Martí me ve dentro de poco y tengo muchas ganas. Con la 'consellera' nos vimos y le dije que tenemos que hacer más por la cultura. Durante la pandemia hubo momentos en los que se vio que la cultura es extremadamente relevante y creo que es muy importante recuperar ese papel. La institución que quiera ser relevante tiene que proponer cosas cuando todo se apaga para que la gente sienta que puede contar contigo.

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Usted puede ser una revolución o la prueba de que la revolución no es posible.

[ríe] Eso sería muy duro. El otro día alguien que me dijo: "Bueno, pues a ver qué tal te va". Y yo pensé: “Bueno, a ver qué tal NOS va”. Yo tengo un rol pero es responsabilidad de todos que este museo tire adelante, también suya [señala a la periodista]. Cada uno tiene un lugar y una responsabilidad, pero esto es un reto colectivo.

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