ENTREVISTA

Velibor Colic: "Esta pandemia es otro fin de un mundo"

"No estamos en guerra". El escritor bosnio reniega por experiencia de comparaciones bélicas y advierte del riesgo de las estadísticas. "Es más fácil olvidarse de cifras que de nombres"

Velibor Colic, confinado en  Bruselas, donde le pilló el estado de alarma. 

Velibor Colic, confinado en  Bruselas, donde le pilló el estado de alarma.  / VELIBOR COLIC

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Irene Savio
Irene Savio

Periodista

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Un libro suyo escrito en 1994 sobre la guerra en Bosnia, 'Los bosnios', fue su primer ajuste de cuentas con el trauma de aquel brutal conflicto (1992-1995). Hace ahora 28 años, después de que su hermano fuera gravemente herido durante un enfrentamiento, el exsoldado bosnio Velibor Colic (Odzak, 1964) abandonó el fusil y lo remplazó con una vida como refugiado en Francia, donde se convirtió en escritor de éxito. El instante actual es otro, pero no carece de gravedad, argumenta en esta entrevista.

- Una persona como usted, que padeció en sus carnes la brutal guerra de Bosnia, ¿cómo está viviendo la pandemia?

- La experiencia de la guerra no ayuda mucho, la verdad, aunque intento relativizar. Esta pandemia es otro fin de un mundo.

- ¿Se parece en algo nuestra situación actual a la de aquellos violentos años en los Balcanes?

- Bueno, con lo del virus hubo una primera fase de negación. En eso se parece, sí. Cuando empezó la guerra en Bosnia, yo vivía en un pequeño pueblo [Modrica] cerca de la frontera croata y de Vukovar [ciudad en la que murieron centenares de civiles durante el conflicto]. Y desde allí, en las madrugadas oía los cañones que disparaban, me levantaba, cerraba las ventanas, y volvía a dormirme pensando en que aquello quedaba muy lejos. Me costó aceptarlo, pero luego todos nos adaptamos. La capacidad de adaptación del hombre es enorme. El riesgo, sin embargo, es caer en la tentación de las estadísticas. Es más fácil olvidarse de cifras que de nombres y apellidos. 

- El riesgo de la deshumanización.

- Exacto.

"Es un momento de muchas tensiones. Hay médicos a los que les ha tocado elegir a quiénes salvar"

- ¿Cree que existe el peligro en Europa de giros  autoritarios y ultranacionalistas o de formas de control social?

- Es un peligro que ya existía antes y que esta pandemia podría alimentar. Por esta razón nuestras democracias deben permanecer, ahora más que nunca, impecables en su firme lucha contra los populismos. Es un momento de muchas tensiones y preguntas abiertas. Recordemos que hay médicos a los que les ha tocado elegir a quiénes salvar.

- Después de todo lo que vivió, ¿qué piensa cuando oye a políticos usar términos como guerra para referirse a la crisis sanitaria?

- Que no es verdad y que hay que tener cuidado cuando usamos ciertas palabras. No, no estamos en guerra. Esto es una crisis sanitaria, una enfermedad. Y sí, nos han pedido hacer algunos sacrificios, pero no tiene nada que ver con una guerra. Oí al presidente [francés, Emmanuel] Macron usar ese término, pero él no tiene que olvidar que es un mandatario elegido por el pueblo y que también la política tiene sus responsabilidades.

- ¿Los intelectuales pueden tener un papel en la pandemia?

- Sí, como en todas las crisis. Los intelectuales deben ser centinelas de nuestras sociedades y su papel es alertar sobre algunos fenómenos, como el populismo y la rabia social, que podrían ganar terreno. 

"El capitalismo se ha convertido en un animal herido que mata"

- En un reciente artículo, escribió que vivió el fin del comunismo y ahora está viviendo el crepúsculo del capitalismo. ¿Es así como ve este momento histórico?

- El capitalismo siempre ha sido un sistema ávido de dinero, pero hoy además se ha convertido en un animal herido que mata. Hace 28 años que vivo en Francia y me sigo sorprendiendo. ¿Cómo es posible que hayamos permitido que los hospitales tengan que competir entre sí? Es absurdo pensar que si un hospital corta tres piernas y otro corta dos, se considere mejor el primero. Este es el crepúsculo del cual hablo. Nos vendieron el sueño americano, que en realidad es insoportable.

- ¿La solución? ¿Más Estado?

- Sí.

- ¿Cree que hay consenso sobre esta idea?

- Lo espero. No estoy hablando de volver al comunismo o al socialismo, sino de [garantizar] educación, cultura y salud. Estas son necesidades que deben volver a estar en el centro y para eso es necesaria la presencia del Estado.

"Tendremos que hacer lo posible para evitar que quienes hoy están luchando vis a vis contra el virus caigan en la depresión"

- ¿Más estados nacionales o más Unión Europea? ¿O las dos cosas?

- La cuestión está en cómo poner en el mismo nivel Grecia y Alemania. Personalmente, me he sentido decepcionado muchas veces por la Unión Europea, pero aún me siento europeísta. Desearía que los Balcanes fuesen tratados mejor [por parte de la UE], pero ahí están los nacionalismos, que incluyen el concepto de la exclusividad. Y esto permite a cada uno componerse la historia como más le conviene. 

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- En su libro 'Manual de exilio

- Ya dije que la guerra y la crisis del coronavirus no son lo mismo. Sin embargo, creo que aquellos que hoy están en la primera línea tendrán que ser ayudados y acompañados. Durante el conflicto en Sarajevo había bodas, nacimientos, personas que ayudaban a otras… Fue cuando la guerra terminó que se disparó la tasa de suicidios y el hospital psiquiátrico de Sarajevo se llenó de personas que necesitaban ayuda. A mí me salvó la literatura, pero pasé momentos duros. Tendremos que hacer todo lo posible para evitar que quienes hoy están luchando vis a vis contra el virus caigan en la depresión o el alcoholismo.