Comercio

Se acabó esperar al repartidor en casa: se dispara el número de tiendas que recogen y entregan paquetes

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Reyes Sanagustín, la dueña de la tienda Kukaditas en Lloret de Mar, registrando la llegada de varios paquetes a su tienda para terceras personas

Reyes Sanagustín, la dueña de la tienda Kukaditas en Lloret de Mar, registrando la llegada de varios paquetes a su tienda para terceras personas / DAVID APA

Paula Clemente

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Una discapacidad que no lograba que le reconocieran judicialmente (pero que le impedía trabajar como a los demás) y un pasatiempo del que no sacaba rédito, fueron las piezas que pusieron en marcha esta historia de emprendimiento. Reyes Sanagustín lo tenía todo listo para abrir las puertas de su tienda de jabones artesanales, Kukaditas, el 14 de marzo de 2020, el mismo día que entró en vigor el estado de alarma anticovid. Ahí empezó una lista de obstáculos que no ha sido corta y que ha acabado con este comercio de Lloret de Mar (La Selva) convertido en establecimiento tanto de venta de cosmética, perfumería, bolsos, mochilas y hasta cinturones, como en punto de recogida y entrega de paquetes: "Es la mejor idea que he tenido en mi vida, si no hubiese sido por esto habría tenido que cerrar", afirma.

En su normalidad, cuenta esta tendera, ya entraba que los vecinos le pidieran que guardara sus paquetes hasta que ellos pudieran ir a buscarlos, así que un día decidió llamar al comercial de GLS que había ido hacía poco a plantearle opciones para vender por internet, para explorar si había forma de hacer negocio con ello. Sanagustín trabaja ahora con seis operadoras más, a parte de la propia GLS, e ingresa en torno a 300 euros al mes con esta actividad.

“La horquilla oscila entre los 15 y 20 céntimos por paquete, pero cuando a final de mes lo junto todo, mi recibo de autónomos queda pagado automáticamente, así puedo luchar más”, confiesa la dueña de Kukaditas, que defiende al mismo tiempo, igual que harán los operadores con los que colabora, que el beneficio va más allá del dinero. “He hecho mucha clientela gracias a la paquetería, gente que no sabía que había una tienda así en Lloret o que al venir se da cuenta de que aquí puede encontrar producto a mejor precio”, explica Sanagustín.

No es la única que ha detectado las ventajas. "Es una forma de hacer más barrio y de generar más tráfico de gente: quien utiliza más habitualmente el comercio electrónico es gente joven, que es la que más falta nos hace a las tiendas", reflexiona Àlex González, responsable de una tienda de electrodomésticos de L'Hospitalet de Llobregat, Radiovision, que también ha pivotado hacia la recogida y entrega de paquetes.

La comerciante de Lloret de Mar Reyes Sanagustín entrega un paquete a una clienta.

La comerciante de Lloret de Mar Reyes Sanagustín entrega un paquete a una clienta. / DAVID APARICIO

A modo de ejemplo, la compañía logística alemana GLS ha pasado de tener una red de 250 tiendas en Catalunya antes de la pandemia a disponer en la actualidad de más de 880 de lo que llama 'Parcel Shops'. La polaca Inpost cuenta con 730 establecimientos (que en su caso llama 'Punto Pack') o taquillas de autoservicio en la comunidad, un 40% más que en 2020. En el caso de la estadounidense UPS son en torno a 600, prácticamente el doble que entonces; y Nacex, la filial de envíos exprés de Logista, unos 400, 10 veces más que antes del covid.

En España en conjunto, el crecimiento es idéntico y los puntos de estas mismas cuatro compañías se cuentan por miles: 6.000 GLS, 4.500 Inpost, 3.700 UPS y 3.000 Nacex.

Cambio de tendencia

“En los últimos cuatro años [el fenómeno] ha crecido más que en los últimos 10, el avance es brutal en relación a los 20 años que hace que existe esta fórmula: cada vez hay más tiendas y cada vez la gente lo pide más”, analiza la directora de Nacex Shop, Sheila Sastre, que ve en esto la eclosión de un cambio de tendencia: el fin de la espera del repartidor en casa. Según esta experta, la dinámica ha pasado de tener que ir a buscar el paquete a Correos hace años, a tener que estar en casa esperando todo el día, luego a concertar horas de entrega y, ahora, a que el paquete espere al consumidor, y no a la inversa. "Ahora estamos en fase de educación a la sociedad, en tanto que la entrega concertada en un punto es lo más óptimo que hay a nivel de salud pública y de fomento del comercio local", defiende esta firme creyente en el sistema.

Según sus datos, las tiendas de su red incrementan su facturación entre un 12% y un 20%, no tanto por lo que reciben directamente del operador logístico, sino por la venta cruzada, aquella que se ejecuta gracias a haber visitado el local para ir a entregar o recoger un paquete.

Ventajas a cuatro bandas

"Una vez el usuario acude al local a recoger su paquete, descubre ese negocio, que quizás hasta entonces no conocía, y en muchas ocasiones esos usuarios realizan una compra estando allí o se convierten en clientes de ese negocio porque les gusta lo que ofrecen", coincide el consejero delegado para España, Portugal e Italia de Inpost, Nicola D’Elia. "Hay pocos sistemas que ofrezcan tantos beneficios sin pedir prácticamente nada a cambio", añade este directivo, que, efectivamente, detecta ventajas a cuatro bandas: el ‘e-commerce’ se evita las entregas fallidas, el comercio se abre a nuevos clientes, el consumidor gana en flexibilidad, y el planeta, en general, en eficiencia y sostenibilidad.

En eso inciden también desde UPS: "Si cerca del 50% de todos los paquetes fueran distribuidos en un punto de recogida se podrían reducir un 17% de emisiones de CO2 en la última milla", remata esta empresa logística. "Además, la entrega en estos negocios locales supone una reducción de hasta el 33% de las emisiones de CO2 en comparación con las entregas a domicilio", concluyen.