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un vecino de ciutat vella... Álvaro Carmona, cómico

«Ciutat Vella representa bien lo que es Barcelona»

CARME ESCALES
BARCELONA

Por qué tenemos pelo en las axilas y no detrás de las rodillas? o  ¿por qué no existe un código común para, al salir de un lavabo público, indicar al siguiente usuario que mejor no entrar enseguida?. Con planteamientos como estos, el cómico sevillano Álvaro Carmona compone sus espectáculos.

Ha aparecido en la tele, acompañando a Buenafuente como colaborador y guionista, y en escenarios más íntimos como el del Teatreneu, donde actualmente lleva a escena los viernes y los sábados su espectáculo YoSoy. Lo excéntrico de este showman vecino del barrio Gòtic es que sus cavilaciones se centran en lo más cotidiano. Son detalles que captura observando a su alrededor, sentado en el banco de una plaza, caminando entre callejuelas de cualquiera de los barrios de Ciutat Vella o en una de sus cafeterías favoritas, el Starbucks de la calle de Comtal. «Esto es como un resumen del barrio. Pasan mogollón de turistas, a pie, y no hay coches. Así, en lugar de salir a buscar a la gente, desde aquí la veo pasar», expone Carmona sobre su ubicación para inspirarse.

Cuadernillo en mano, ese transitar mundano es el escaparate del que selecciona cuestiones que solo se atrapan si nos detenemos a pensar en ellas. Eso es lo que él hace, y muy a gusto, en su barrio: «Este es el mejor barrio para escribir, porque hay mucha variedad de gente», afirma el cómico.

De visitante a vecino

Como a tantos otros visitantes de Barcelona, Ciutat Vella fue uno de los distritos que le permitió a este humorista conocer la ciudad. Viviendo en Madrid venía a visitar a su novia a la capital catalana. «Cada vez que venía eran como unas pequeñas vacaciones para mí», recuerda Carmona, que se instaló a vivir en el Gòtic hace cuatro años y medio. «Todavía sigo descubriendo la ciudad. A veces, tengo reuniones en algún barrio que no conozco y llegó allí en metro y luego vuelvo a casa a pie», apunta.

El humorista vive en el Gòtic porque fue allí donde encontró el piso que le gustó. «En pleno mes de agosto, y con todo el calor que hacía, planeé visitar 22 pisos en dos días. Perdí dos kilos. Más o menos a la mitad, vi el que tengo. Me lo pude quedar gracias a un error del agente inmobiliario que, sin saberlo, me lo enseñó antes de que se pudiera visitar. Tuve mucha suerte», explica Carmona. «Todos mis amigos viven en Gràcia, así es que ya está bien no vivir allí porque si no, no saldría nunca de Gràcia», comenta el comediante de Utrera, encantado de residir en un entorno tan inspirador.

La Boqueria y la plaza de Sant Felip Neri son espacios favoritos del humorista. «Muchas noches, cuando vuelvo a casa caminando, me gusta desviarme y cruzar la plaza de Sant Felip Neri, porque suele haber músicos tocando y nunca hay mucha gente», dice Carmona. Él también pone música a sus monólogos, con guitarra, piano y armónica.

«La Boqueria me fascina. Vengo aquí a comprar, sobre todo, cuando tengo que preparar alguna comida especial», puntualiza. En el mítico mercado de las Ramblas, Carmona hace una de sus peculiares observaciones. «Es increíble la inflación. A medida que vas avanzando hacia las paradas del interior del mercado, los precios van bajando», apunta el vecino de Ciutat Vella.

Deporte y cultura

Salir a correr por la playa, tomarse un cóctel en el Tahití (Joaquín Costa, 39), o dejarse llevar por las propuestas artísticas del Macba son otras de las actividades que Carmona suele practicar en su distrito. «Siempre que vienen amigos a visitarme a Barcelona me gusta traerlos al Macba. Yo recomiendo sacarse el carné, porque por seis euros, tienes acceso libre a todas las exposiciones del año. Yo recuerdo una, especialmente, de John Cage y el arte experimental, que me encantó», cuenta el guionista, que también dibuja.

Carmona es autor del libro editado por Norma Editorial y con prólogo de Andreu Buenafuente Los tiburones. Su blog, www.nimiascosasminimas.blogspot.com, también se alimenta de ilustraciones inspiradas en lo más simple del día a día, y de vídeos de algunos de sus monólogos, algunos de ellos filmados en las calles de Ciutat Vella. «Este es un distrito que representa bien lo que es Barcelona, porque conviven en él lo autóctono y los turistas», declara.

En su horario -«el más flexible del mundo», dice- Carmona intercala comidas en el Citrus (paseo de Gràcia, 44) y sesiones de cine en el Floridablanca, más allá de la frontera entre Ciutat Vella y el Eixample. «Tengo 8,5 minutos desde mi casa hasta la taquilla», detalla el cómico, que prepara ya otro libro. Nuevos estímulos para reír y cuestionarse las cosas más simples que nos rodean. A él, en Ciutat Vella.