Estudio científico

¿Cómo detectan los mosquitos a sus víctimas?

El Aedes Aegypti, transmisor del dengue, zika y chikunguña.

El Aedes Aegypti, transmisor del dengue, zika y chikunguña.

2
Se lee en minutos
Jordi Muñoz

Tras varios años de investigación, un estudio científico ha determinado cómo los mosquitos consiguen detectar dónde se encuentran sus víctimas humanas. El estudio, publicado el 4 de mayo en la revista 'Nature', es un paso hacia adelante en el conocimiento sobre este parásito y podría permitir que en un futuro se desarrollen repelentes más efectivos. Eso sí, por el momento tendremos que conformarnos con otros métodos para ahuyentarlos como las plantas de interior o los últimos productos para repeler mosquitos.

La investigación

El trabajo parte de la base de investigaciones anteriores que habían concluido que los mosquitos de la especie 'Aedes aegypti', portadora de enfermedades como el Zika, prefieren el olor humano al olor de los animales. El objetivo de esta nueva investigación colaborativa -han participado expertos de distintas universidades-, iba un paso más allá y se planteaba descubrir cómo los mosquitos consiguen distinguir los cuerpos humanos para poder atacarlos casi exclusivamente a ellos.

Para llevar a cabo el estudio, los científicos modificaron genéticamente a los mosquitos, de manera que sus cerebros se encendían cuando estaban activos. Después, el equipo tuvo que entregar "aire con olor a humano y olor a animal", de manera que los parásitos pudieran detectarlo mientras estaban dentro del túnel de viento donde se realizaron las distintas pruebas.

Zung, uno de los autores del estudio, ha explicado en un comunicado que para las muestras humanas pidieron a los voluntarios "que no se bañaran durante unos días, luego se desnudaran y se acostaran en una bolsa de teflón". El motivo de la desnudez es sencillo: la ropa también desprende olores que podían comprometer los resultados.

¿Cómo nos distinguen de los animales?

Los resultados de la investigación sorprendieron a los propios científicos, debido a que la actividad cerebral de los mosquitos para detectarnos es mucho más simple de lo que se esperaba. El cerebro de estos parásitos tiene 60 centros nerviosos -llamados glomérulos-, pero solo dos de ellos se involucran en la detección del olor humano.

Noticias relacionadas

De los dos centros nerviosos, explican los investigadores, uno responde a muchos olores, incluido el olor humano, alertando al mosquito de que hay una posible presa cerca para que pueda acercarse a ella. El segundo centro nervioso, en cambio, responde únicamente al olor humano y permite que nos distingan del resto de animales de forma sencilla. A partir de aquí, deciden a qué persona picar.

Rastros en el aire

El catedrático Manuel Peinado ya apuntaba en 2019 al "paisaje químico del aire" que nos rodea como la clave para entender cómo las hembras de mosquito seleccionan a sus víctimas. "Los mosquitos dependen del dióxido de carbono para encontrar a sus huéspedes. Cuando expulsamos aire de nuestros pulmones, el dióxido de carbono no se mezcla inmediatamente con el aire. Se queda temporalmente en efluvios que los mosquitos siguen como las ratas al flautista de Hamelín", expresaba Peinado entonces.