28 nov 2020

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SALUD MENTAL DEL COLECTIVO

"Los sanitarios no han podido descansar ni física ni emocionalmente"

El 25% de los profesionales podría arrastrar síntomas de estrés postraumático tras la primera ola de covid-19

La Fundació Galatea atiende a casi 700 médicos, enfermeros y auxiliares afectados por la crisis

Valentina Raffio

Personal sanitario en el exterior del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona.

Personal sanitario en el exterior del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona. / FERRAN NADEU

Los mismos sanitarios que en los momentos más críticos de la pandemia de covid-19 se dejaron la piel para atender la oleada de pacientes temen, ante el aumento de los rebrotes, que la situación vuelva a repetirse. La crisis hizo mella en su salud física y mental. Y no está claro cómo se enfrentarían a otro pico de casos. Sobre todo ahora que arrastran cansancio, malestar y una pesada mochila de afectaciones emocionales. Se estima que el 25% del personal médico y de enfermería podría desarrollar síntomas de estrés postraumático. Y, en general, unos mayores índices de ansiedad y depresión. La situación no es para menos.

"Nos hemos tenido que tragar las lágrimas cuando alguien nos decía: 'No me dejes morir solo'", relataba Aroa López, enfermera supervisora del Servicio de Urgencias del Hospital Vall d'Hebron (Barcelona), durante el homenaje de Estado a las víctimas del covid-19. Sus palabras dan una idea de algunos de los momentos más dolorosos que se vivieron a pie de camilla. Y que, por supuesto, han dejado huella. Un reciente análisis, liderado por el Instituto de Neurociencia del King's College de Londres y el Hospital Gregorio Marañón de Madrid,  estima que en los días más críticos los sanitarios sintieron miedo (en un 43,7% de los casos), insomnio (37,9%), angustia (37,8%), agotamiento (34,4%), ansiedad (29%) y síntomas depresivos (26,3%). Este malestar, recalcan los expertos, tan solo representan la punta del iceberg de un problema que empezará a vislumbrarse en los momentos de calma. Y que preocupa de cara a una nueva oleada de casos.

"En la primera oleada de pacientes, los sanitarios se dejaron la piel para salvar vidas. A pesar de todas las carencias que había. Ahora, con el aumento de casos, sienten que no han podido descansar ni física ni emocionalmente y ya se les vuelve a necesitar. Y no tienen claro cuándo recuperarán su normalidad", comenta Antoni Calvo, psicólogo y director de la Fundació Galatea, entidad dedicada a cuidar de la salud de los profesionales sanitarios. El programa de apoyo de la entidad ya ha atendido a casi 700 usuarios. La mayoría, mujeres (86%). Del ámbito de la enfermería y/o de los auxiliares (47%). Muchos, trabajadores en hospitales (51%). Algunos han acudido a terapia individual para canalizar la frustración acumulada durante estos meses. Y otros tantos se han prestado a resolver los problemas surgidos dentro de un equipo en momentos de tanta tensión.

Miedo y rabia ante una segunda ola

"En los primeros momentos de la pandemia el sentimiento que dominaba entre los sanitarios era el miedo. Ahora, es la rabia. Sobre todo porque, con los nuevos rebrotes, parece que todo aquel compromiso que se mostró en un principio ha quedado en nada", relata el psicólogo. La comunidad médica también muestra ahora su rabia porque, según explica el psicólogo, "han visto que cuando la sociedad les necesitaba a ellos, actuaron rápido; pero que cuando ellos necesitan mejorar sus condiciones laborales, la respuesta es demasiado lenta". Este es el mismo malestar que en estos días se canaliza en las ‘Mareas blancas’ o en las huelgas de los sanitarios en busca de mejoras laborales.

"Si hubiera otra oleada, los sanitarios sacarían fuerzas de donde no las hay para atender a la gente. Ahí el riesgo será que ellos mismos caigan enfermos"

Antoni Calvo

Psicólogo y director de la Fundació Galatea

Las principales preocupaciones de los sanitarios tienen que ver con la incierta evolución de la pandemia. Y con la percepción de que el grueso de la población está relajando las medidas de prevención. La unión de ambos factores vaticina la tormenta perfecta. "Si hubiera otra oleada, los sanitarios sacarían fuerzas de donde no las hay para atender a la gente. Ahí el riesgo será que ellos mismos caigan enfermos, porque no están recuperados ni física ni mentalmente", añade el director de la fundación Galatea.

Una pancarta, ya desgastada por el sol, da las gracias a los sanitarios por su labor durante la crisis del covid-19. /ferran nadeu

¿Estrés crónico?

Incluso cuando las aguas se hayan calmado, se estima que uno de cada cuatro médicos podría arrastrar secuelas psicológicas derivadas de la pandemia. En la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), un proyecto trabaja para detectar y anticipar las señales de alarma previas al conocido como síndrome de estrés postraumático. "Los médicos, considerados los grandes héroes de la pandemia a los que aplaudíamos cada noche, se sienten totalmente desatendidos. Siguen sufriendo insomnio, decaimiento y depresión. Y, en los casos más graves, creemos que este malestar les podría inhabilitar a largo plazo", comenta Jordi Aguiló, líder de la iniciativa, bautizada como ES3-PT.

La idea es monitorizar los parámetros fisiológicos de los facultativos para detectar si, por ejemplo, los niveles de estrés empeoran (o si se cronifican), para poder así alertar de una situación que, de otra manera, podría pasar inadvertida. El programa, basado en un sistema de pulseras digitales, contará con una prueba piloto en unos 300 médicos, enfermeros y auxiliares del Hospital Clínic, el Hospital del Mar y el Hospital Infanta Leonor. "El principal problema al que nos enfrentamos es que la salud mental es la gran olvidada. El programa te puede indicar que hay algo que no funciona, pero no te puede obligar a parar", explica el investigador. "Si tienes un problema al corazón queda muy claro que tienes que parar. Pero cuando detectas que no estás bien psicológicamente, muchos tienden a seguir tirando del carro", reflexiona.