29 oct 2020

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ENTREVISTA

"Esta crisis ha hecho mella en la salud física y mental de los sanitarios"

Antoni Calvo, director de la Fundació Galatea, alerta sobre las secuelas psicológicas que acechan al colectivo

El psicólogo destaca una creciente preocupación por el agotamiento en la primera línea contra el coronavirus

Valentina Raffio

El psicólogo Antoni Calvo, director de la Fundació Galatea. 

El psicólogo Antoni Calvo, director de la Fundació Galatea.  / RICARD CUGAT

A pie de camilla, la pandemia del covid-19 se vive como una lucha diaria con el mundo exterior e interior. Por un lado, con la valentía necesaria para salvar la vida de los pacientes en un momento en el que no hay garantías. Por el otro, con la ansiedad, el miedo y el abrumador malestar que genera la situación. "Durante esta crisis, los sanitarios han trabajado con ansiedad, miedo y sin recursos. Y aun así han hecho y siguen haciendo una labor excepcional", explica Antoni Calvo, psicólogo y director de la Fundació Galatea, entidad dedicada a cuidar la salud de los profesionales sanitarios. En estos días, la institución ya ha empezado a atender a algunos médicos que se sienten sobrepasados por la situación. Pero no serán los únicos. Cuando las aguas se calmen, es posible que más profesionales acudan en busca de ayuda psicológica. 

-Ahora comprobamos la parte más visible de la pandemia. ¿Pero qué ocurre con las secuelas que está dejando sobre la salud mental? ¿Son igual de visibles?
-Creo que todos vemos que la pandemia va mucho más allá de las cifras de afectados. Vivimos en un contexto de incertidumbre, ansiedad y miedo. Ante esto, la reacción humana es anticiparse al estrés y, paradójicamente, ponernos en el peor de los escenarios. Y eso crea todavía más malestar. Llevamos semanas arrastrando una gran carga de estrés psicológico y emocional. Todos sabemos que esta pandemia también está afectando a nuestra salud mental.

-¿Y cómo está afectando todo esto al personal sanitario?
-Esta crisis ha hecho mella en la salud física y mental de los sanitarios. Ahora mismo estamos ayudando a muchos profesionales que nos piden apoyo psicológico y psiquiátrico. Pero sabemos que debe de haber más malestar entre los médicos del que llegamos a detectar. Hay muchos médicos y enfermeros que siguen ahí, luchando en primera línea, y que aguantan como héroes, sin pedir ayuda. Vemos que reclaman recursos para seguir atendiendo a los pacientes, pero nada para ellos. Sabemos que estos no van a pedir ayuda ahora, pero intentamos estar preparados para cuando nos necesiten. 

"Sabemos que debe de haber más malestar entre los médicos del que llegamos a detectar"

-Veo que utiliza términos bélicos y de heroísmo para hablar de los sanitarios… ¿Sabe usted que incluso esto se está debatiendo en estos extraños días?
-Sí, y entiendo el debate. Pero me temo que estamos desplazando la atención de lo que realmente importa. Estamos discutiendo sobre si vale la pena o no llamarles héroes o utilizar otro recurso retórico y, mientras, no valoramos lo suficiente que están trabajando en condiciones heroicas. El debate de fondo es que estamos ante profesionales que están salvando vidas a contracorriente, sin todos los recursos que necesitan, con ansiedad, miedo, estrés y con un nivel de exigencia altísimo. Y eso, en mi opinión, es cuanto menos heroico. 

-¿Y antes de la pandemia? ¿Cuál era la situación de los sanitarios? 
-Venimos de una situación muy delicada. En la Fundación Galatea llevamos años estudiando la salud mental y el estilo de vida de los profesionales de la salud. E incluso antes de la llegada del covid-19, preocupaba ver la vulnerabilidad psicológica de estos profesionales. 

-¿Cómo interpretar esta vulnerabilidad?
-Viene de la propia naturaleza del trabajo. En los últimos años hemos visto como, debido a los recortes en sanidad, los profesionales se enfrentan a una mayor carga asistencial, con menos recursos, en un sistema permanentemente cuestionado. 

"Aunque las urgencias se van descongestionando, los médicos no pueden evitar tener miedo"

-¿Y ahora qué? ¿Cómo se están enfrentando los médicos a esta crisis?
-Están haciendo un sobreesfuerzo excepcional. Pero ya empiezan a estar agotados. El desconocimiento sobre el virus y sobre la evolución de la pandemia crea una atmósfera de angustia permanente. Y aunque parece que las urgencias se van descongestionando, los médicos no pueden evitar tener miedo a otra oleada. Cuando todo esto acabe, habrá que ayudarles a descansar.

-¿Cuáles son los principales retos con lo que tienen que lidiar?
-Es una situación complicada. Faltan recursos, hay mucho estrés, mucho trabajo y muchísima presión. Nadie sabe muy bien qué pasará. Muchos sanitarios se han visto obligados a cambiar de función o rol para atender la oleada de pacientes con covid-19. Otros han sido desplazados para prestar servicio en residencias, con todo la carga que ello implica en estos días. Los médicos tienen miedo a contagiarse ellos, a contagiar su familia. Y aun así están completamente entregados a su trabajo.

-La buena noticia de estos días es que nunca antes se había mostrado tanto agradecimiento al colectivo. El aplauso de las ocho sigue adelante desde hace más de un mes…
-Sí, y es maravilloso. Pero los ánimos por sí solos no sirven. Cuando todo esto acabe habrá que revisar muchas cosas del sistema sanitario. Ahora les aplaudimos como héroes, pero en un futuro tenemos que mejorar las condiciones en las que trabajan. Necesitamos reflexión, autocrítica y voluntad para arreglar las cosas.

"Ahora les aplaudimos como héroes, pero en un futuro tenemos que mejorar las condiciones en las que trabajan"

-La otra cara de la moneda es cuando vemos a algunos vecinos pedir que los sanitarios no vuelvan a su casa para que no contagien al resto de la comunidad.
-Esa será otro de los retos a los que nos tendremos que enfrentar: el estigma. Cuidar la salud física de los sanitarios es imprescindible, pero de poco sirve si hacemos mella en su salud mental.