30 sep 2020

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A 100 años luz

La NASA descubre otro planeta del tamaño de la Tierra en una zona "habitable"

El recién descubierto TOI 700 d se sitúa en la constelación austral del Dorado, a unos 100 años luz

Los expertos, en base a su tamaño y a los datos sobre su estrella, han elaborado 20 escenarios posibles

El Periódico

>La misión TESS encuentra su primer ’gemelo’ terrestre a 100 años luz. / EUROPA PRESS

El satélite TESS, el último 'cazador de planetas' de la NASA, inaugura el año de descubrimientos espaciales. Este mismo martes, los responsables de la misión han anunciado el hallazgo de un lejano mundo del tamaño de la Tierra situado en la zona habitable de su estrella. Es decir, un cuerpo celeste similar a nuestro hogar que se encuentra a una distancia en la que podría haber agua líquida en la superficie. El planeta protagonista de esta historia, bautizado como TOI 700 d, se sitúa en la constelación austral del Dorado, a unos 100 años luz de nosotros, mide un 20% más que nuestro planeta, tarda unos 37 días en completar su órbita y recibe de su estrella el 86% de la energía que el Sol proporciona a la Tierra. 

Los primeros datos recopilados sobre el rincón del universo dibujaron un panorama muy diferente. Inicialmente, de hecho, se creía que la estrella anfitriona TOI 700 era muy similar a nuestro Sol, lo que significaba que los planetas que albergaba debían ser más grandes y más calientes de lo que realmente son. O al menos así lo indican los nuevos datos. La nueva mirada aportada por la misión TESS y el telescopio espacial Spitzer, ambos de la NASA, muestra que este astro es en realidad pequeño y frío. El cuerpo celeste cuenta con un 40% de la masa y el tamaño del Sol y con la mitad de temperatura superficial. Y, lo más importante; a su alrededor se han identificado hasta tres mundos en órbita.

El primero y más cercano a la estrella, llamado TOI 700 b, de casi del mismo tamaño de la Tierra, es probablemente rocoso y completa una órbita cada 10 días. El planeta central, TOI 700 c, es 2.6 veces más grande que la Tierra pero menos que Neptuno, orbita cada 16 días y es probable que sea un mundo gaseoso. Y, finalmente, TOI 700 d, destaca como el planeta más externo conocido en este sistema y el único situado en su zona habitable. Los expertos estiman que todos estos planetas giran una vez por órbita, lo que significa que hay un lado que está constantemente bañado por la luz del día y otro completamente a oscuras.

Representación del sistema solar de TOI 700 en el que destaca la estrella anfitriona, situada en el centro, y los tres planetas que la orbitan / NASA

Escenarios posibles

El mundo bautizado bajo la letra 'd' destaca como el primer gran 'hallazgo planetario' logrado por la misión TESS. Se trata, además, de uno de los pocos planetas del tamaño de la Tierra descubiertos en la zona habitable de su estrella; dos de los requisitos necesarios para despertar el entusiasmo de los astrofísicos. "TESS fue diseñado y lanzado específicamente para encontrar planetas del tamaño de la Tierra que orbitan estrellas cercanas", recuerda Paul Hertz, director de la división de astrofísica de la NASA en Washington. "Confirmar el tamaño del planeta y el rango habitable con el telescopio Spitzer es una victoria más para este aparato a medida que se acerca el final su vida científica", añade el experto.

Por ahora, si bien se desconocen las condiciones exactas de TOI 700 d, los científicos responsables de su estudio ya han dado un paso más para saber cómo podría ser su superficie. Gracias a los datos sobre el tamaño del planeta y el tipo de estrella que orbita, los investigadores del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Maryland han generado diferentes 20 posibles escenarios y predicciones sobre este lejano mundo. El objetivo, evaluar si alguna de estos escenarios podría dar lugar a temperaturas y presiones superficiales adecuadas para que brotara la vida.

Una de las simulaciones, por ejemplo, dibuja un mundo cubierto por océanos y con una densa atmósfera dominada por dióxido de carbono y una profunda capa de nubes en el lado orientado hacia las estrellas; algo similar a lo que los científicos sospechan que debía ser Marte cuando era joven. En otra de las simulaciones, en cambio, muestra este planeta como una versión 'moderna' de la Tierra sin la presencia de nubes, donde los vientos fluyen lejos del lado nocturno y convergen en el punto situado directamente frente a la estrella.