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NUEVO ESTUDIO

Las siestas esporádicas podrían ser buenas para el corazón

Una nueva investigación relaciona los descansos diurnos con un menor riesgo de problemas cardiovasculares

El Periódico

Un hombre descansa en el parque del Retiro de Madrid

Un hombre descansa en el parque del Retiro de Madrid / AGUSTIN CATALAN

Mientras un 40% los españoles reconocen echar una siesta después de comer, los científicos llevan décadas debatiendo sobre si este hábito es bueno (o no) para la salud. Un nuevo estudio publicado en la revista ‘Heart’ apunta a que echarse una siesta una o dos veces por semana se relaciona con un menor riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un derrame cerebral. Pero, a su vez, también muestra una mayor frecuencia de siestas no está relacionada con más beneficios para la salud cardiovascular. Así que, al menos entre los expertos, el debate sobre los beneficios de la siesta sigue abierto.

En esta ocasión, los investigadores realizaron un seguimiento de 3.462 residentes de la ciudad suiza de Lausana durante una media de cinco años. Durante este periodo, los participantes informaron sobre sus patrones de sueño (y, por lo tanto, sobre la frecuencia de sus descansos diurnos) y sobre sus problemas cardiovasculares. A partir de ahí los expertos analizaron la relación la frecuencia y la duración de las siestas y el padecimiento de ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares o insuficiencia cardíaca. El análisis mostró que aquellos que realizaban siestas ocasionales (de una o dos veces por semana) tenían un 48% menos de posibilidades de padecer problemas cardiovasculares en comparación con los que nunca realizaban siesta o los que dormían con más frecuencia.

¿Significa esto que las siestas ocasionales son un salvavidas seguro para la salud cardíaca? No. Los mismos investigadores responsables de esta nueva investigación recuerdan que sus resultados se enmarcan dentro de “un estudio observacional que, como tal, no puede establecer una causalidad”. “Es prematuro concluir qué tan apropiada es la siesta para mantener una salud cardíaca óptima”, añaden los doctores Yue Leng y Kristine Yaffe, de la Universidad de California en San Francisco, en un artículo complementario al recién publicado estudio. Asimismo, los expertos recuerdan que hace falta seguir estudiando los efectos de la siesta en función de su frecuencia y duración, entre otros.