Ir a contenido

CIENCIA EN DIFICULTADES

Universidad, fábrica de talento

Las universidades defienden su producción científica pese a los malos resultados en las ayudas SGR

La UPF es la excepción, pues el 67% de los grupos presentados ha logrado financiación de la Generalitat

Michele Catanzaro Antonio Madridejos

Investigación en la Facultad de Biología de la Universitat de Barcelona (UB).

Investigación en la Facultad de Biología de la Universitat de Barcelona (UB). / RICARD CUGAT

Las universidades son la base del sistema científico catalán si se tiene en cuenta no solo el número total de investigadores, sino también los artículos publicados en revistas de revisión, que es la herramienta habitual para evaluar la calidad de un grupo. De los 35.000 artículos publicados en el periodo 2016-2017 y recogidos en el portal de referencia Web of Science, más 27.000, el 78%, estuvieron firmados por autores de las universidades públicas.

La resolución de las ayudas SGR, que otorga la Direcció General de Recerca de la Generalitat, no parece haber tenido en cuenta este potencial aunque su objetivo es precisamente no premiar proyectos, sino grupos con una trayectoria anterior. "En el caso del SGR lo que priva es el currículum -recuerda Domènech Espriu, vicerrector de Investigación de la UB-. Es una cuestión de filosofía, para dar la máxima libertad posible a la hora de elegir un contenido".

Artículos por centro

El peso de las tres grandes universidades por número de alumnos queda patente en la Web of Science del bienio 2016-2017. La Universitat de Barcelona (UB) fue responsable de 14.000 'papers'; la Autònoma de Barcelona (UAB), de más de 8.000, y la Politècnica de Catalunya (UPC), de unas 3.000. Los centros Cerca, la red de 40 institutos de excelencia creada por la Generalitat, produjeron unos 12.000, y el resto de instituciones, 17.000. Si la cifra total de artículos supera las 50.000, y no los esperables 35.000, es porque una misma publicación puede tener varios autores y un autor puede tener varias filiaciones.

Financiación específica para las universidades

Al margen de la excelencia de sus investigadores, el éxito de los centros Cerca puede atribuirse también a su funcionamiento interno, pues sus científicos no tienen detrás una carga docente que les prive de horas para investigación. "No se puede comparar la productividad, no es equilibrado, porque la única misión de los Cerca es investigar. Las universidades necesitan una financiación propia para ciencia", considera Gabriel Bugeda, vicerrector de Política Científica de la UPC.

"Pese a todo -añade Bugeda-. Si comparamos los indicadores científicos de determinados departamentos universitarios con los institutos Cerca, los resultados no son muy diferentes". "Ya está bien que se premie a los Cerca, que son muy buenos, pero el SGR debería ir dirigido a grupos que no tienen una financiación garantizada", insiste en la misma línea Javier Lafuente, vicerrector de Innovación de la UAB.

Sin embargo, lo cierto es que han logrado una financiación SGR el 55% de los grupos adscritos a centros Cerca que lo solicitaron (245 de 445), mientras que el porcentaje se reduce al 55% en el caso de los equipos del CSIC (41 de 80) y al 30% en las universidades (328 de 1.095). "No son lógicas estas diferencias. No es un tema de calidad -destaca Lafuente-. Los criterios de selección deberían ser más claros".

La convocatoria SGR fue creada para proveer de una financiación basal a equipos científicos. Actualmente, 1.744 grupos de investigación están reconocidos por la Generalitat, de los cuales un 63% pertenecen a las universidades, "lo que hace aún más incomprensible que la mayor parte de la financiación que otorgan estas ayudas no se destine al ámbito universitario", dicen las tres mayores universidades. Esta disminución afecta particularmente a los grupos de los ámbitos de las ciencias experimentales, de la vida y la salud, "que parece que entran en más clara competencia con los centros Cerca", prosiguen los vicerrectores.

Arcadi Navarro, director general de Recerca, defiende que tanto los criterios de selección como los tribunales -formados por expertos que trabajan fuera de Catalunya- son "absolutamente homologables a cualquier otras financiación internacional". Hay incluso evaluadores extranjeros, prosigue Navarro, aunque reconoce que "es importante que conozcan nuestro sistema", y admite que hay un "apoyo especial a la gente joven". No obstante, diversos investigadores piden que se publique la lista de evaluadores, como ocurre en organismos europeos como el European Research Council

Al margen del éxito de los centros Cerca, lo que más sorprende son los extraordinarios resultados obtenidos por los investigadores de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), la cuarta en discordia. De 75 solicitudes, 50 han obtenido financiación (67%), un porcentaje incluso superior al 55% logrado por los centros Cerca. "Eso no cuadra mucho. No puede haber tanta diferencia: allí hay una opción política", comenta Àngels Ramos, responsable de un grupo de 16 personas de la UB que investiga en física atómica y nuclear.

"Cada año hay universidades que suben o bajan. La evaluación es agnóstica respecto a dónde trabajan los candidatos. Hablar de favoritismos es malicioso", dice molesto Navarro. En todo caso, el director general de Recerca reitera: "Si nosotros tuviésemos más financiación, si Catalunya tuviera un tratamiento fiscal adecuado, las cosas mejorarían para todos".

Temas: Universidad