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EXPERTAS EN LOS MEDIOS

¿La prensa no quiere a las científicas?

Marta Macho Stadler

Las imágenes que ilustran las noticias sobre ciencia esconden el protagonismo de las mujeres.

Las imágenes que ilustran las noticias sobre ciencia esconden el protagonismo de las mujeres.

Las noticias de ciencia no ocupan demasiado espacio en los medios de comunicación españoles. ¿Quizás es un tema que no interesa al público asiduo a la prensa? No lo parece, al menos si se tiene en cuenta la última encuesta realizada sobre la Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología en España 2016. En efecto, este sondeo muestra que un 40,22% de la población está muy o bastante interesada por la ciencia, frente a un 29,6% poco o muy poco interesada.

¿Y quiénes personalizan las noticias de ciencia en la prensa española? Diferentes estudios demuestran que, en un gran porcentaje, los hombres son los protagonistas de las crónicas científicas, bien como actores principales, bien como expertos opinando o aclarando los estudios que se presentan. Las mujeres, además de aparecer en una proporción mucho menor, lo hacen de manera diferente. Esta situación no es exclusiva de nuestro país. Se repite a nivel mundial, con algunas variaciones, pero con la misma tendencia.

Si nos fijamos en las fotografías que acompañan a los textos, en muchas ocasiones las mujeres retratadas son anónimas, aparecen en un laboratorio realizando alguna actividad, sin nombre: son personajes secundarios ilustrando una noticia de prensa. Cuando aparecen identificadas, las fotografías difieren de las de sus compañeros varones en la actitud con la que se las retrata: ellos miran directamente a la cámara, mientras que ellas suelen aparecer trabajando, muchas veces de perfil, lo que les resta importancia.

Menos científicas son demandadas por los medios como expertas, y tampoco se les hace las mismas preguntas

Por otro lado, menos científicas son demandadas por los medios como expertas: en parte puede deberse a que más hombres lideran grupos de investigación en la academia, y por lo tanto tienen mayor visibilidad. Pero, quizás, la premura que en muchas ocasiones tienen los profesionales del periodismo para redactar sus crónicas les hacen recurrir a sus contactos habituales, que suelen ser varones. Esta ausencia de mujeres versadas en temas de ciencia apareciendo en los medios puede llevar a pensar que realmente no hay expertas capaces de valorar o explicar una noticia científica.

Preguntas distintas

Cuando se entrevista a un científico o una científica, las preguntas tampoco suelen ser las mismas. En realidad, este hecho no tiene mucho que ver con la profesión: las entrevistas a hombres y mujeres son casi siempre esencialmente distintas. Es raro que a un científico se le pregunte por su vida personal; las consultas se centran en su trabajo, en los beneficios de su último descubrimiento o en los resultados a corto o largo plazo esperados. Sin embargo, los logros científicos de las mujeres pierden en muchas ocasiones el protagonismo, al sustituirlos por preguntas sobre su entorno familiar o comentarios sobre su aspecto físico que incluso rozan el sexismo.

Los medios de comunicación juegan un papel esencial en la socialización de la ciencia y sus protagonistas. El interés por la ciencia puede aumentar si una noticia de prensa es capaz de hacer comprender a un público no experto la esencia de un descubrimiento o la importancia que puede tener para aumentar su calidad de vida. Personalizar estos reportajes ayuda a conocer, además, a los actores de la ciencia. Si las científicas aparecen en una proporción baja en los medios, se refuerza el estereotipo de que la actividad científica es fundamentalmente masculina. Y los efectos no son inofensivos.

Vocaciones científicas

Si como ciudadano alejado del mundo de la academia solo recibo información de ciencia a través de los medios de comunicación, pensaré que a las mujeres no les interesa la ciencia, o quizás que hay disciplinas para las que no están especialmente dotadas. Y quizás si tengo una hija, o una nieta, o una sobrina, en edad de elegir una carrera y se le ocurre mostrar preferencia por un grado de matemáticas o una ingeniería informática, le aconsejaré que haga una cosa ‘más de chicas’.

El 8 de marzo de 2018 podría ser un punto de inflexión en la lucha por la igualdad entre mujeres y hombres. Pero los cambios no se producen a golpe de campañas puntuales, a pesar de la gran importancia que tienen. Las transformaciones suceden trabajando todos y cada uno de los días del año. Y los medios son esenciales para conseguirlo, en particular en el reconocimiento de las investigadoras y el estímulo de las vocaciones científicas entre las niñas. Todo importa: los contenidos elegidos, la manera de redactar las noticias, la utilización de un lenguaje inclusivo, las personas elegidas como interlocutoras a la hora de dar difusión a una noticia de ciencia… todo, absolutamente todo, cuenta.

La autora de este artículo forma parte de la Red de Científicas Comunicadoras

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