El Tourmalet

El Tourmalet: carta abierta a Wout van Aert

El ciclista belga, hasta este jueves líder de la carrera, ha sido la máxima inspiración en las primeras seis etapas de la ronda francesa y el que ha animado la prueba hasta el infinito y más allá.

Van Aert y Merckx

Van Aert y Merckx / LE TOUR

Sergi López-Egea

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Gracias Wout, con todo mi agradecimiento, gracias por hacer grande este deporte y gracias por tus palabras, en la zona mixta del Tour, en Calais, cuando después de tu victoria de etapa, que seguramente no será la última en esta carrera y este año, te preguntaron qué es lo que más te gustaría que recordaran de tu triunfo. “Mientras sirva para que un niño se entusiasme con el ciclismo, yo seré feliz”. Pues por esos niños belgas, por esos niños del mundo, los que crecen sin importarles ni la lengua que hablan, ni el sexo que tienen, ni el color de su piel, merece la pena verte y apasionarse con ese ciclismo que conviertes en puro arte.

Los niños se entusiasman con un deporte gracias a los ídolos. Si les gusta el tenis quieren ser como Rafa Nadal cuando sean mayores, o chutar un balón al puro estilo de Leo Messi y, sin duda, montarse sobre una bici y pedalear tan rápido y con tanta clase como lo haces, no solo en el Tour, sino en cualquier clásica o cuando se saborean los turrones mientras compites sobre el barro o la nieve del ciclocrós en época navideña.

He de admitir, y no se me caen los anillos, que en este duelo, a veces más ficticio que real, que se ha creado entre Mathieu van der Poel y tú, yo cojo partido, partido hasta mojarme, y por mucha simpatía que sienta hacia VDP, sobre todo por sus genes y por la memoria a su abuelo Poulidor, creo y considero que siempre pedaleas un paso por delante.

Wout van Aert, durante la fuga en la sexta etapa del Tour.

Wout van Aert, durante la fuga en la sexta etapa del Tour. / LE TOUR

Hay un dato impresionante. Tour de 2021, penúltima etapa, la contrarreloj final, ¿quién la gana? Van Aert. Jornada, entre la fiesta y el esprint, sobre los Campos Elíseos de París. Todo está preparado para que Mark Cavendish supere a Eddy Merckx en victorias de etapa en la Grande Boucle. ¿Quién sale a proteger, casi en plan patriota, los intereses de ‘El Caníbal’ y de paso del ciclismo flamenco y belga? Pues Van Aert, que gana la etapa y salva la estadística a favor de Merckx. Y luego llega 2022 y haces segundo, segundo, segundo y primero en las cuatro etapas iniciales de la ronda francesa.

Este año, según has explicado a todos los periodistas, quieres pelear por el jersey verde y en ese empeño difícilmente aparece un rival que pueda arrebatártelo. Y hasta empiezan a haber críticas, a mi entender solo acordes con el absurdo, porque censuran que a donde ibas en la etapa luego ganada por Tadej Pogacar. Pues a divertirte, porque sabías que iba a ser tu último día vestido con el jersey amarillo y porque no hubo mejor estampa que la de ver a todo un pelotón, con los equipos relevándose entre ellos, a la caza y captura del primer clasificado vestido con el ‘maillot’ más prestigioso del planeta ciclista.

Poder en Bélgica

No hay deportista en Bélgica, da igual la especialidad, incluso entre los divos del balón, que tenga la fama que tú tienes entre tus paisanos, da igual que sean valones o flamencos. La prueba se vio y se vivió el jueves en la salida de la sexta etapa, en Binche, en la Valonia pura y dura de Bélgica, en territorio de habla francesa, con los murales dedicados a tu imagen y semejanza, como ídolo único de todo un pueblo, quizá el más ciclista del mundo, que pedalea en cada etapa al compás y al ritmo de quien ya es más que una figura de Bélgica, un astro mundial y el ciclista que todos querrían tener en su pueblo, en su comarca, en su país.

Y sin otro particular, gracias por apartar los fantasmas del aburrimiento que tantas veces acompañan a este año ciclista siempre y cuando no estás en carrera, ni tampoco Pogacar, porque el arte es un reducto solo al alcance de unos pocos, los que levantan a los espectadores de sus asientos en los teatros y del sofá en una tarde veraniega con el Tour en la tele, ayer, hoy y siempre.