El Tourmalet

La gloria de los Alpes

Sería imposible disputar un Tour sin ascender por las cumbres de una cordillera tan ciclista

Los líderes de las diversas clasificaciones, en la salida de la octava etapa del Tour.

Los líderes de las diversas clasificaciones, en la salida de la octava etapa del Tour. / LE TOUR

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Sergi López-Egea
Sergi López-Egea

Periodista

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La gloria alpina perdura año a año. Un Tour sin los Alpes, aunque este año no se presenten con montañas históricas, nunca sería lo mismo por mucho que se busquen otras alternativas y se descubran cimas con interés ciclístico pero lejos de esta cordillera. Siempre hay el debate, ¿son mejores los Alpes que los Pirineos? Son distintos, como las buenas denominaciones vinícolas que se tratan con mimo. Los Pirineos siempre tendrán el Tourmalet, el Aubisque, el Aspin, el Peyresourde y luego todo los demás. Los Alpes viven del Galibier, del Izoard, de Alpe d'Huez y del resto de montañas que se van turnando, con cumbres que alcanzan su propia fama y entran en la leyenda de la carrera como son los casos de La Madelaine o la Croix de Fer.

Con algunas excepciones las ascensiones pirenaicas suelen ser algo más cortas aunque quizá con un poco más de porcentajes y en los Alpes siempre. hay que estar pendiente del aire porque en el llano castiga al corredor y ya lo hace llegar a los ascensos más cansado de la cuenta. Y, mira por dónde, este sábado ya han llegado los Alpes al Tour, muy temprano y con dos etapas cortas y nerviosas por puertos que ya se preparan para ser descubiertos por los miles de cicloturistas que todos los años se dejan ver por la cordillera cuando desaparece la nieve y antes de que los prados se cubran otra vez de blanco.

Esquíes en invierno, bicis en verano

Las estaciones de esquí viven de los cicloturistas en verano, aunque los Pirineos no son ajenos a la moda. Las carreteras que llevan a cualquier cima alpina presentan indicaciones a los cicloturistas cada kilómetro. Anuncian el porcentaje preparado para los siguientes mil metros y lo que falta para coronar la cumbre. Y se forman increíbles pelotones de personas que no se conocen pero que se prestan más a ayudarse y a subir juntos que a atacarse sin sentido alguno.

¿Y que ocurre cuándo llega el Tour? Desde hace meses no queda una habitación libre por los alrededores de Le Grand Bornard donde acaba la etapa este sábado. Y más este año con muchos establecimientos que no se han atrevido a abrir por la incertidumbre que ha provocado la pandemia. Es el día que aprovechan para subir en bici por puertos como La Colombière, sobre todo en esta edición aún con restricciones como por ejemplo utilizar el coche para desplazarse por los puertos del Tour.

Mejor no descender entre coches del Tour

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Quizá lo menos recomendable sea realizar el descenso en sentido contrario a la dirección de carrera porque es peligroso debido a los numerosos coches que van por delante de los ciclistas, todos ellos con un cometido concreto porque nadie se pasea por puro placer o de vacaciones antes de que pase el pelotón, por carretera cerrada, en cualquier etapa de montaña. Y los invitados, muchos menos este año, viajan en coches de la organización pero detrás de los corredores y, en todo caso, entre los diversos grupos que se van formando en etapas como las de este sábado, totalmente rota desde prácticamente el kilómetro cero.

Los Alpes son mágicos, testimonios de viejas batallas con los héroes del Tour. Todo campeón de la ronda francesa ha protagonizado alguna gesta por estos territorios. Y también han tenido que sufrir alguna vez porque nadie está libre por famoso que sea de pagar peaje por estas cuestas en cuanto asoma la crisis por inverosímil que parezca.