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ACTIVISTA SOLIDARIA

Núria Gispert, una trayectoria entre la solidaridad y la política

TONI SUST
BARCELONA

Entre el activismo cristiano y solidario y la política. En ese espacio ha desarrollado su trayectoria Núria Gispert Feliu (Barcelona, 1936), nacida un mes antes de que empezara la guerra civil. Voluntaria desde la adolescencia, de algún modo Gispert empezó a hacer política haciendo barrio, como muchas personas en Barcelona. Hija de Sant Andreu de Palomar, se concentró en ayudar a sacarlo adelante en un contexto social de dificultad. Mostró su compromiso participando en el escultismo, en la asociación de vecinos (en cuya creación participó), en colegios, en clubs deportivos. Su activismo tuvo traducción política. Primero, en el PSUC, con el que llegó como concejala al Ayuntamiento de Barcelona. Pasó al PSC y se mantuvo en el consistorio hasta 1995, dos décadas.

Esta diplomada en Magisterio dio muestras de implicación tempranas de las que sus conocidos ven las raíces en el ejemplo de su padre, médico. Así lo destaca el director general de la Fundació Pere Tarrés, Josep Oriol Pujol, que describe así a la candidata a Catalana de l'Any: «Es una persona sencilla que desde niña vivió de su padre el compromiso social con los más débiles». Ella habló de sus orígenes cuando el pasado verano recibió la medalla de honor del Parlament: «Empecé a hacer de voluntaria a los 14 años en una escuela del suburbio de Can Tunis los domingos por la tarde, enseñando catecismo y hablando con madres e hijos».

El reconocimiento de la Cámara catalana lo recibió junto a otras dos mujeres catalanas de peso: la cocinera Carme Ruscalleda y la bióloga Anna Veiga. Más de diez años antes, en el 2002, también le fue entregada la Creu de Sant Jordi, que concede el Govern.

DURA Y DIALOGANTE / De su larga etapa política la recuerdan como un puño de hierro con guante de seda. «Bajo unas formas suaves, aparecía una mujer decidida, rotunda, con objetivos muy claros», dice un antiguo subordinado. En la vida interna del PSC, se posicionó del lado de Raimon Obiols en la pugna con el sector de Josep Maria Sala.

«Es dialogante y muy dura», dice de ella un antiguo compañero de partido. «No sabría decir si pasó del campo social a la política, o al revés». La duda tiene cierto sentido, porque si Gispert empezó en el mundo del activismo cristiano y solidario, en los barrios, en las asociaciones de madres y padres de alumnos, cuando dejó la política volvió de lleno.

El entonces arzobispo de Barcelona, Ricard Maria Carles, al que se le achacaba un perfil ideológico más conservador, la fichó tres años después de que saliera del consistorio. La designó en 1998 directora de Cáritas Barcelona, un cargo que de-sempeñó hasta el 2004. Durante dos años también dirigió Cáritas España.

Ese es un aspecto que subrayan todos los consultados. Una vez concluyó con su compromiso de dos décadas con la actividad política, Gispert volvió al mundo de la solidaridad en el que se había desempeñado ya a los 14 años. Lo explicó en la misma entrevista citada antes, con motivo de la recepción de la medalla de honor del Parlament.

EL PORQUÉ DEL VOLUNTARIADO / Lo hizo en declaraciones a la web Catalunyareligio.com: «Hoy, después de 60 años, continúo mi voluntariado en Braval, que considero un punto de referencia por el trabajo que hace en el barrio», afirmó sobre el Raval. «Cuando empecé mi voluntariado no hubiera podido responder a la pregunta '¿por qué hago voluntariado?' Fue un llamamiento de Dios, que me hizo entender que además de estudiar  tenía que ayudar a los demás. Han pasado muchos años, pero lo recuerdo como si fuera hoy». Gispert ha colaborado y sigue colaborando en los últimos años con multitud de entidades y fundaciones. La lista es larga,  entre otras, fundaciones como la Olof Palme, la Vicenciana, la Pere Tarrés y la Catalana de l'Esplai.

El director de relaciones institucionales de la Pere Tarrés, Rafael Ruiz de Gauna, describe así su figura y su actitud vital: «Quiere al país, a la gente que vive en él y sufre. Es profundamente humanista y cristiana». Ese es el bagaje de Gispert en un momento en el que la solidaridad cotiza al alza.

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